I took a pill in ibiza

por Gustavo Tejera

Hace minutos publicamos en este sitio un artículo de Vanessa LoBue (The Conversation) acerca de la oportunidad para enseñar resiliencia a los niños en este tiempo de Pandemia. Es algo bueno dentro de la malo. El punto es que somos parte del problema, por lo que la objetividad no es el fuerte de quienes debemos dar el ejemplo.

Hace un tiempo mi hija me envió el link de un video musical publicado en YouTube, no porque fuera excelso en sus armonías, sino por lo raro que le pareció. Dicho video corresponde a la canción “I took a pill in Ibiza” (“Tomé una píldora en Ibiza”), de Mike Posner:

Al día de hoy, 15/11/2020, tiene 1.294 mil millones de vistas.

Su letra es:

“I took a pill in Ibiza
To show Avicii I was cool
And when I finally got sober, felt ten years older
But fuck it, it was something to do
I’m living out in LA
I drive a sports car just to prove
I’m a real big baller ’cause I made a million dollars
And I spend it on girls and shoes

But you don’t wanna be high like me
Never really knowing why like me
You don’t ever wanna step off that roller coaster and be all alone
You don’t wanna ride the bus like this
Never knowing who to trust like this
You don’t wanna be stuck up on that stage singing
Stuck up on that stage singing
All I know are sad songs, sad songs
Darling, all I know are sad songs, sad songsI’m just a singer who already blew his shot
I get along with old timers
‘Cause my name’s a reminder of a pop song…”

Cuando salía a bailar en los 80’s en Uruguay, la música mayoritaria estaba en inglés. Nueve de cada diez jóvenes no entendíamos dicho idioma. Por lo tanto las letras podían decir cualquier cosa que nosotros sólo seguíamos el ritmo. MTV recién arrancaba y nóveles directores hacían sus primeras armas con los videoclips. Podría decir que en dichos videos a menudo no se representaban literalmente los contenidos de las letras, o eran censurados.

Con el tiempo, la música en español se abrió camino (en otros idiomas no se quedó atrás), bastante digerible al principio, absolutamente explícita y machista después. “Se niveló para abajo”, como dicen. Realmente no me explico cómo los movimientos por la igualdad de derechos de todos los géneros se coloca una venda en los ojos ante los videos de reggaeton, publicidad engañosa y otras representaciones que resultan estar más cerca del porno que de la demostración de la verdadera belleza. Esto no es acerca de la libertad y la ubicuidad, la censura o la “rebeldía sin causa”.

Volvamos a “Tomé una píldora en Ibiza” y su mensaje en tiempos de Pandemia. “Soy depresivo, el trabajo es mi excusa, no quieres estar drogado como yo, no querrás bajar de esta montaña rusa y estar solo…”

¡Guau! Cuando estamos bajo la influencia de sonidos “básicos”, algo alcoholizados o drogados, con una clara tendencia a “no estar en realidad donde estás” el dolor de la resiliencia desaparece: “No quieres estar atrapado en ese escenario cantando”.

Trescientas personas bailando y estamos viendo el celular… ¿y nos sentimos solos y deprimidos?

Parecería que Darwin y su teoría de la evolución aplicara siempre, pero ahora de formas misteriosas en una densa selva de paradojas.

La complejidad del córtex cerebral humano creció gracias a las relaciones sociales en las primeras poblaciones sedentarias que practicaron la agricultura. Y no es peyorativo afirmar que el “chisme” fue clave en este proceso. Ahora resulta que lo social es un como un gen recesivo. Si consumimos (incluso a nosotros mismos) somos felices. Si no obtenemos reconocimiento por las vías más triviales y superficiales, la depresión resultante nos lleva a la transgresión destructiva de ser autodepredadores.

Pero esto no se queda con las canciones “básicas” presentes en las redes “sociales”.

Homo Tontolucus

YouTube, NetFlix, Amazon Prime Video y otros servicios de contenidos por streaming siguen los mismos parámetros. Antes de referirme a contenidos específicos, debo resaltar el insulto a la inteligencia resultante de sus prácticas de marketing digital A/B (una de control, la otra de variante), también denominada split test. Cuando se van cambiando las imágenes de la grilla de series y películas, aunque en realidad se trate de los mismos contenidos (por ejemplo se van rotando las imágenes de los actores), se va midiendo el éxito de captación de los consumidores. Es lo que en programación llamamos “diseño de experiencia del usuario”, tema al que ya nos hemos referido en KW Foundation como la manipulación brutal de la ingeniería social.

Si en NetFlix observas la pestaña “Películas premiadas” entenderás de qué estamos hablando. ¿Dónde, por quién y en qué género fueron premiadas?

Creo que cuando los historiadores se refieran a los medios de nuestra época destacarán lo primitivo de sus técnicas y la involución resultante. Somos lo que consumimos.

No soy aficionado a las películas y series animadas. Ahora se han popularizado las animaciones “para adultos” (16+) que, en vez de agudizar la mirada sobre nuestra edad, concentran una violencia verbal y de acción absolutamente gratuita y hasta sadomasoquista. Consumir sin cuestionar series como Rick y Morty, Fis for Family, Bojack Horseman, Big Mouth, Final Space, Archer, Paradise PD, Hoops, Happy, Trailer Park Boys, (Des)encanto… es destruir nuestra capacidad de asombro y vivir una paradoja entre los valores que pretendemos inculcar a los más jóvenes y la visión que ellos tienen sobre las reacciones adultas a través de tales contenidos. Somos parte del problema… y cada vez más. No hay límites para conquistar salvajemente el mercado de la atención humana, y los niños y jóvenes son los más vulnerables pues no pueden contrastar valores al desconocer cuáles van a cada lado de la balanza. Diría que no hay una balanza real pues el mercado apuesta a que sus recomendaciones van contra el “vacío”.

Vale transgredir sólo por el hecho de transgredir… lejos de tener sentido o crear conciencia de algo positivo.

Ver tanta violencia, y en especial en Pandemia, no hace más que contradecir pensamiento y acción de la manera más ridícula y destructiva posibles. Nuestras baterías internas están cargándose de energía negativa, y éste es el vector de contagio más efectivo. La explosión es inevitable, no existe resistencia ante tal fuerza de la naturaleza.

En la Comunidad KW Foundation estamos publicando contenidos que hacen a la interacción e inclusión en la Sociedad Digital. Si no queremos que se hagan realidad las distopías tecnológicas propuestas en Black Mirror, debemos ser protagonistas reactivos y proponer algo de peso para equilibrar ambos lados de la balanza.

Cordiales saludos.

Gustavo Tejera.

Link: https://kwfoundation.org/blog/2020/11/15/los-medios-nos-cargan-como-si-fueramos-baterias-listas-para-explotar/

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