por Andrés Maynard

Jurassic World: Dominion  es el entretenimiento hiperbĂ³lico de Hollywood en su mĂ¡xima expresiĂ³n, con una historia llena de acciĂ³n que se niega a permitir que la realidad se interponga en el camino de una buena historia. Sin embargo, al igual que sus predecesores, ofrece una advertencia subyacente de arrogancia tecnolĂ³gica que es muy real.

Como discuto en mi libro Films from the Future , Jurassic Park de Steven Spielberg de 1993 , basada en la novela de Michael Crichton de 1990, no rehuyĂ³ lidiar con los peligros del espĂ­ritu empresarial sin restricciones y la innovaciĂ³n irresponsable. Los cientĂ­ficos en ese momento estaban cada vez mĂ¡s cerca de poder manipular el ADN en el mundo real, y tanto el libro como la pelĂ­cula capturaron las preocupaciones emergentes de que jugar a Dios con el cĂ³digo genĂ©tico de la naturaleza podrĂ­a tener consecuencias devastadoras. Esto fue capturado por uno de los protagonistas de la pelĂ­cula, el Dr. Ian Malcolm, interpretado por Jeff Goldblum, cuando declarĂ³: “Sus cientĂ­ficos estaban tan preocupados por si podĂ­an, que no se detuvieron a pensar si deberĂ­an”.

En la Ăºltima versiĂ³n de la franquicia Jurassic Park, la sociedad estĂ¡ aceptando las consecuencias de innovaciones que, en el mejor de los casos, estaban mal concebidas. Una letanĂ­a de “podrĂ­a” sobre “deberĂ­a” ha llevado a un futuro en el que los dinosaurios resucitados y rediseñados vagan libres, y el dominio de la humanidad como especie estĂ¡ bajo amenaza.

En el corazĂ³n de estas pelĂ­culas hay preguntas que son mĂ¡s relevantes que nunca: ¿Han aprendido los investigadores la lecciĂ³n de Jurassic Park  y han cerrado suficientemente la brecha entre “podrĂ­a” y “deberĂ­a”? ¿O la ciencia y la tecnologĂ­a de la manipulaciĂ³n del ADN seguirĂ¡n superando cualquier consenso sobre cĂ³mo usarlos de manera Ă©tica y responsable?

(Re)diseñando el Genoma

El primer borrador del genoma humano se publicĂ³ con gran fanfarria en 2001, preparando el escenario para que los cientĂ­ficos leyeran , rediseñaran e incluso reescribieran secuencias genĂ©ticas complejas.

Sin embargo, las tecnologĂ­as existentes consumĂ­an mucho tiempo y eran caras, por lo que la manipulaciĂ³n genĂ©tica estaba fuera del alcance de muchos investigadores. El primer borrador del genoma humano costĂ³ unos 300 millones de dĂ³lares , y las secuencias posteriores del genoma completo poco menos de 100 millones de dĂ³lares, una cantidad prohibitiva para todos excepto para los grupos de investigaciĂ³n mejor financiados. Sin embargo, a medida que se refinaron las tecnologĂ­as existentes y aparecieron otras nuevas , los laboratorios mĂ¡s pequeños, e incluso los estudiantes y los aficionados a la “biologĂ­a de bricolaje” , pudieron experimentar mĂ¡s libremente con la lectura y escritura del cĂ³digo genĂ©tico.

Un biolaboratorio de bricolaje con equipos dispuestos en mostradores y armarios contra las paredes.
Puede manipular el ADN en la comodidad de su propio laboratorio biolĂ³gico de bricolaje en el hogar. CrĂ©dito de la imagen: Mackenzie Cowell/Flickr , CC BY

En 2005, el bioingeniero Drew Endy propuso que deberĂ­a ser posible trabajar con ADN de la misma manera que los ingenieros trabajan con componentes electrĂ³nicos . Aunque los diseñadores de productos electrĂ³nicos estĂ¡n menos preocupados por la fĂ­sica de los semiconductores que por los componentes que dependen de ellos, Endy argumentĂ³ que deberĂ­a ser posible crear piezas estandarizadas basadas en ADN llamadas ” bioladrillos ” que los cientĂ­ficos podrĂ­an usar sin necesidad de ser expertos . en su biologĂ­a subyacente.

El trabajo de Endy y otros fue fundamental para el campo emergente de la biologĂ­a sintĂ©tica , que aplica principios de ingenierĂ­a y diseño a la manipulaciĂ³n genĂ©tica.

CientĂ­ficos, ingenieros e incluso artistas comenzaron a considerar el ADN como un cĂ³digo biolĂ³gico que podĂ­a digitalizarse, manipularse y rediseñarse en el ciberespacio de la misma manera que lo hacen las fotos o los videos digitales. Esto, a su vez, abriĂ³ la puerta a la reprogramaciĂ³n de plantas, microorganismos y hongos para producir fĂ¡rmacos y otras sustancias Ăºtiles . La levadura modificada, por ejemplo, produce el sabor carnoso de las Impossible Burgers vegetarianas .

A pesar del creciente interĂ©s en la ediciĂ³n de genes, la mayor barrera para la imaginaciĂ³n y la visiĂ³n de los primeros pioneros de la biologĂ­a sintĂ©tica seguĂ­a siendo la velocidad y el costo de las tecnologĂ­as de ediciĂ³n.

Entonces CRISPR lo cambiĂ³ todo.

La revoluciĂ³n CRISPR

En 2020, las cientĂ­ficas Jennifer Doudna y Emanuelle Charpentier ganaron el Premio Nobel de quĂ­mica por su trabajo en una nueva y revolucionaria tecnologĂ­a de ediciĂ³n de genes que permite a los investigadores cortar y reemplazar con precisiĂ³n secuencias de ADN dentro de los genes: CRISPR.

CRISPR fue rĂ¡pido, econĂ³mico y relativamente fĂ¡cil de usar. Y desatĂ³ la imaginaciĂ³n de los codificadores de ADN.

MĂ¡s que cualquier avance previo en ingenierĂ­a genĂ©tica, CRISPR permitiĂ³ aplicar tĂ©cnicas de codificaciĂ³n digital e ingenierĂ­a de sistemas a la biologĂ­a. Esta fertilizaciĂ³n cruzada de ideas y mĂ©todos condujo a avances que van desde el uso de ADN para almacenar datos informĂ¡ticos hasta la creaciĂ³n de estructuras 3D de ” origami de ADN” .

CRISPR tambiĂ©n abriĂ³ el camino para que los cientĂ­ficos exploren el rediseño de especies enteras, incluido el rescate de animales en extinciĂ³n .

Los impulsores genĂ©ticos utilizan CRISPR para insertar directamente una pieza de cĂ³digo genĂ©tico en el genoma de un organismo y garantizar que todas las generaciones posteriores hereden rasgos especĂ­ficos. Actualmente, los cientĂ­ficos estĂ¡n experimentando con esta tecnologĂ­a para controlar los mosquitos portadores de enfermedades.

A pesar de los beneficios potenciales de la tecnologĂ­a, los impulsores genĂ©ticos plantean serias cuestiones Ă©ticas. Incluso cuando se aplican a amenazas claras para la salud pĂºblica como los mosquitos, estas preguntas no son fĂ¡ciles de navegar . Se vuelven aĂºn mĂ¡s complejos cuando se consideran aplicaciones hipotĂ©ticas en personas, como aumentar el rendimiento deportivo en las generaciones futuras .

Ganancia de funciĂ³n

Los avances en la ediciĂ³n de genes tambiĂ©n han facilitado la alteraciĂ³n genĂ©tica del comportamiento de las cĂ©lulas individuales. Esto estĂ¡ en el corazĂ³n de las tecnologĂ­as de biofabricaciĂ³n que modifican organismos simples para producir sustancias Ăºtiles que van desde combustible de aviaciĂ³n hasta aditivos alimentarios .

TambiĂ©n estĂ¡ en el centro de las controversias que rodean a los virus modificados genĂ©ticamente.

Desde el comienzo de la pandemia, ha habido rumores de que el virus que causa el Covid-19 resultĂ³ de experimentos genĂ©ticos que salieron mal. Si bien estos rumores siguen sin tener fundamento , han renovado el debate sobre la Ă©tica de la investigaciĂ³n de ganancia de funciĂ³n .

Manos enguantadas sosteniendo una muestra de riesgo biolĂ³gico en el laboratorio
La modificaciĂ³n de la composiciĂ³n genĂ©tica de organismos y patĂ³genos tiene tanto riesgos como beneficios. Fuente de la imagen: Ars Electronica/Flickr , CC BY-NC-ND

La investigaciĂ³n de ganancia de funciĂ³n utiliza tĂ©cnicas de ediciĂ³n de ADN para alterar el funcionamiento de los organismos, incluido el aumento de la capacidad de los virus para causar enfermedades. Los cientĂ­ficos hacen esto para predecir y prepararse para posibles mutaciones de virus existentes que aumentan su capacidad de causar daño. Sin embargo, dicha investigaciĂ³n tambiĂ©n plantea la posibilidad de que un virus peligrosamente mejorado se libere fuera del laboratorio, ya sea accidental o intencionalmente.

Al mismo tiempo, el dominio cada vez mayor de los cientĂ­ficos sobre el cĂ³digo fuente biolĂ³gico es lo que les ha permitido desarrollar rĂ¡pidamente las vacunas de ARNm de Pfizer-BioNTech y Moderna para combatir el COVID-19. Mediante la ingenierĂ­a precisa del cĂ³digo genĂ©tico que instruye a las cĂ©lulas para que produzcan versiones inofensivas de proteĂ­nas virales, las vacunas pueden preparar al sistema inmunitario para que responda cuando se encuentra con el virus real.

ManipulaciĂ³n responsable del cĂ³digo fuente biolĂ³gico

Por clarividente que fuera Michael Crichton, es poco probable que pudiera haber imaginado hasta dĂ³nde han avanzado las habilidades de los cientĂ­ficos para diseñar la biologĂ­a en las Ăºltimas tres dĂ©cadas. Recuperar especies extintas , si bien es un Ă¡rea activa de investigaciĂ³n, sigue siendo diabĂ³licamente difĂ­cil . Sin embargo, en muchos sentidos, nuestras tecnologĂ­as estĂ¡n mucho mĂ¡s avanzadas que las de Jurassic Park y las pelĂ­culas posteriores.

Pero, ¿cĂ³mo nos ha ido en el frente de la responsabilidad?

Afortunadamente, la consideraciĂ³n del lado social y Ă©tico de la ediciĂ³n de genes ha ido de la mano con el desarrollo de la ciencia. En 1975, los cientĂ­ficos acordaron enfoques para garantizar que la investigaciĂ³n del ADN recombinante emergente se llevara a cabo de manera segura. Desde el principio, las dimensiones Ă©ticas, legales y sociales de la ciencia fueron integradas en el Proyecto Genoma Humano . Las biocomunidades de bricolaje han estado a la vanguardia de la investigaciĂ³n de ediciĂ³n de genes segura y responsable . Y la responsabilidad social es parte integral de las competencias de biologĂ­a sintĂ©tica.

Sin embargo, a medida que la ediciĂ³n de genes se vuelve cada vez mĂ¡s poderosa y accesible, es poco probable que una comunidad de cientĂ­ficos e ingenieros bien intencionados sea suficiente. Si bien las pelĂ­culas de Jurassic Park se toman una licencia dramĂ¡tica en su representaciĂ³n del futuro, aciertan en una cosa: incluso con buenas intenciones, suceden cosas malas cuando se mezclan tecnologĂ­as poderosas con cientĂ­ficos que no han sido capacitados para pensar en las consecuencias de sus acciones, y no he pensado en preguntar a los expertos que sĂ­ lo han hecho.

Tal vez este sea el mensaje permanente de Jurassic World: Dominion: que a pesar de los increĂ­bles avances en diseño e ingenierĂ­a genĂ©tica, las cosas pueden salir mal y saldrĂ¡n mal si no adoptamos el desarrollo y el uso de la tecnologĂ­a de manera socialmente responsable.

La buena noticia es que todavĂ­a tenemos tiempo para cerrar la brecha entre “podrĂ­a” y “deberĂ­a” en la forma en que los cientĂ­ficos rediseñan y rediseñan el cĂ³digo genĂ©tico. Pero como Jurassic World: Dominion  les recuerda a los cinĂ©filos, el futuro suele estar mĂ¡s cerca de lo que parece.

Este artĂ­culo se vuelve a publicar de The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Lee el artĂ­culo original .

CrĂ©dito de la imagen: Mehmet Turgut Kirkgoz / Unsplash 

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