En los Ćŗltimos aƱos, la diversidad se ha convertido en una de las banderas mĆ”s visibles del discurso corporativo. Reportes ESG, campaƱas de comunicación interna y externa, y compromisos pĆŗblicos suelen destacar la presencia de equipos diversos como un logro en sĆ mismo. Sin embargo, contar con personas de distintos orĆgenes, identidades o trayectorias no garantiza automĆ”ticamente entornos laborales justos, seguros ni equitativos.