Un jurado en San José, California, determinó esta semana que Google debe pagar más de 314.6 millones de dólares a los usuarios de teléfonos Android en ese estado por haber recolectado datos sin consentimiento. La decisión se basa en una demanda colectiva que acusó a la empresa de obtener información personal de dispositivos inactivos para beneficio corporativo, violando la privacidad de más de 14 millones de personas. Es un precedente importante en la lucha por los derechos digitales.