En adultos mayores, se ha demostrado que la desnutrición conlleva graves consecuencias adversas, incluyendo discapacidad fĆsica y cognitiva, aumento de complicaciones y peores resultados de la enfermedad, mayor duración de la estancia hospitalaria, mala calidad de vida y mayores costes.
por Alfonso J. CruzāJentoft, Dorothee Volkert | Fuente:Ā New England Journal of Medicine Volume 392 ⢠Number 22 ⢠June 12, 2025.Ā Malnutrition in Older Adults
| Introducción |
Los patrones dietéticos saludables se asocian con vidas mÔs largas y sanas. La malnutrición es un estado de desequilibrio entre la ingesta o absorción de nutrientes y las necesidades corporales, que conduce a una alteración de la composición corporal. La malnutrición es un término genérico que incluye la obesidad, la desnutrición y las deficiencias de un solo nutriente, pero también se ha utilizado como sinónimo de desnutrición.
En este artĆculo, el tĆ©rmino malnutrición se utiliza para describir la desnutrición (desnutrición proteico-energĆ©tica), tal como se define en la Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ĀŖ Revisión, con Ć©nfasis en las caracterĆsticas especĆficas de los adultos mayores (AM).
| Factores epidemiológicos de la desnutrición |
La desnutrición es comĆŗn entre los AM y el riesgo aumenta con la edad. Los datos epidemiológicos dependen en gran medida del entorno de atención, el paĆs y los criterios de diagnóstico utilizados.
Tradicionalmente, ante la falta de consenso sobre la definición y el diagnóstico de desnutrición, se ha difundido mucho el uso de una herramienta de cribado que permite identificar a los AM en riesgo, la Mini Nutritional Assessement, que evalúa la desnutrición en los AM. Los resultados indican que la prevalencia de la desnutrición es de aproximadamente el 3 % entre los AM que viven en la comunidad, 22 % entre los pacientes hospitalizados y casi el 30 % en AM de residencias geriÔtricas, centros de larga estancia o rehabilitación y cuidados post agudos, y 18 % en entornos comunitarios de bajos recursos.
| Factores etiológicos |
La desnutrición puede estar causada por reducción de la ingesta de alimentos, aumento de requerimientos nutricionales, alteración de la absorción gastrointestinal o aumento de la excreción de nutrientes. A diferencia de la desnutrición en adultos jóvenes (causada mayormente por enfermedad), la desnutrición en AM se asocia mÔs estrechamente con reducción de la ingesta alimentaria y determinantes de la desnutrición en AM.

Determinantes de la desnutrición en personas mayores (Modelo DoMAP). Todos los factores mostrados āindependientemente de su posición dentro del modelo DoMAPā se consideran posibles determinantes de la desnutrición (MN), lo que significa que pueden contribuir al desarrollo de la desnutrición de manera causal. Los niveles ilustran diferentes modos de acción: el nivel 1 (verde oscuro) denota mecanismos etiológicos centrales, el nivel 2 (verde claro) denota factores que conducen directamente a uno de los tres mecanismos del nivel 1 (por ejemplo, la disfagia puede causar directamente una baja ingesta), y el nivel 3 (amarillo) denota factores que conducen indirectamente a uno o mĆ”s de los tres mecanismos centrales a travĆ©s de uno o mĆ”s de los factores directos en el triĆ”ngulo verde (por ejemplo, El ictus puede causar una baja ingesta debido a disfagia o dificultades para alimentarse). Los factores que se muestran en texto rojo son los cambios relacionados con la edad y aspectos generales que tambiĆ©n contribuyen al desarrollo de la desnutrición, pero por medios mĆ”s indirectos o sutiles. La figura estĆ” adaptada de La caja de herramientas del Centro de Conocimiento sobre la Malnutrición en la Tercera Edad
Aspectos fisiológicos del envejecimiento
Los cambios relacionados con la edad en el complejo sistema de regulación del apetito son responsables de la anorexia del envejecimiento (favorecida por la disminución de la percepción del olfato y el gusto en los AM), que se reconoce cada vez mÔs como una de las principales causas de menor ingesta de alimentos en los AM.
Los cambios en los patrones periféricos de señalización gastrointestinal de hambre y saciedad, asà como en los mecanismos de control hipotalÔmico central, resultan en menor sensación de hambre y una saciedad mÔs rÔpida y duradera después de una comida.
Los cambios pueden ser una adaptación razonable a la disminución general de los requerimientos energéticos asociados con la mayor edad, pero también hacen que los AM sean susceptibles a la desnutrición crónica, especialmente en presencia de otros factores de riesgo.
Discapacidades fĆsicas
La mala salud bucal puede provocar desnutrición. Los problemas de masticación, no solo los causados por prótesis dentales inadecuadas, sino tambiĆ©n los debidos a infecciones, inflamación bucal o xerostomĆa dificultan la ingesta de alimentos, al igual que la disfagia.
Por otra parte, las discapacidades que afectan los brazos y las manos, como la artrosis o los accidentes cerebrovasculares, pueden dificultar comer y beber de forma independiente. Las limitaciones de movilidad afectan la capacidad para comprar alimentos y cocinar.
Discapacidades mentales
El deterioro cognitivo y la demencia suelen afectar la nutrición en algún momento. Los cambios de comportamiento suelen reducir la ingesta y aumentar el gasto energético (por ej., deambulación). En la etapa avanzada se le pueden sumar pérdida de peso, deshidratación e incapacidad para comer, masticar o tragar.
El delirio altera la ingesta de alimentos, especialmente en entornos hospitalarios. La depresión es una causa de anorexia en personas de cualquier edad y se considera un factor importante que contribuye a la anorexia y la desnutrición en la vejez. Por otra parte, no se deben ignorar los trastornos alimentarios psiquiÔtricos, como la anorexia nerviosa.
Enfermedades y medicamentos
Los problemas de salud representan una amenaza importante para la ingesta y el estado nutricional, especialmente en los AM, quienes presentan una incidencia elevada de enfermedades agudas y mayor prevalencia de enfermedades crónicas que los adultos mĆ”s jóvenes. Las enfermedades agudas y crónicas pueden reducir el apetito, aumentar las necesidades de energĆa y nutrientes y perjudicar su digestión y absorción.
La anorexia perioperatoria es otro factor de riesgo relevante para la desnutrición, pero suele ser ignorada. Su presencia favorece los malos resultados quirĆŗrgicos en pacientes mayores. El ayuno prolongado antes de las pruebas y la cirugĆa puede promover el desarrollo de desnutrición en pacientes hospitalizados.
El envejecimiento inflamatorio (inflammaging), un estado inflamatorio crónico de bajo grado asociado con el envejecimiento e influenciado por la dieta de por vida, puede modular el apetito, el gusto, el metabolismo proteico y la respuesta a las intervenciones nutricionales.
La mayorĆa de los medicamentos tienen al menos un efecto secundario gastrointestinal (anorexia, deterioro sensorial, nĆ”useas, estreƱimiento, xerostomĆa) que puede reducir la ingesta de alimentos. La polifarmacia tambiĆ©n puede afectar negativamente la biodisponibilidad de los nutrientes.
Dificultades sociales y económicas
Las comidas son eventos sociales importantes para los AM, y la soledad, comer solo y el aislamiento social pueden disminuir el apetito y reducir la ingesta de alimentos. Los acontecimientos importantes de la vida, como la pérdida del cónyuge o el ingreso a una residencia geriÔtrica, pueden afectar el deseo de vivir y comer de la persona y causar gran adelgazamiento.
Para las personas que necesitan asistencia y cuidados, la nutrición depende en gran medida del tipo y la magnitud del apoyo que reciben. La pobreza es un factor de riesgo para la nutrición inadecuada y la desnutrición, incluso en sociedades prósperas, pudiendo pasar desapercibida.
En hospitales e instituciones, la calidad de la atención nutricional ādesde las comidas hasta la atención de enfermerĆa y el uso de nutrición enteral o parenteralā es fundamental para el estado nutricional de pacientes y residentes, pero una nutrición adecuada se ve amenazada por las presiones de tiempo y costos, asĆ como por la falta de concienciación y conocimiento nutricional entre los profesionales de la salud.
Factores nutricionales directos
Muchos factores dietĆ©ticos, como la elección de alimentos desequilibrados, la omisión de comidas o el elevado consumo de alcohol pueden contribuir a una ingesta inadecuada de energĆa y de nutrientes esenciales. Muchos AM son muy cuidadosos al adherirse a las pautas dietĆ©ticas autoimpuestas o prescritas, restringiendo asĆ innecesariamente su dieta.
| Desnutrición aguda versus crónica |
La desnutrición en AM suele ser una afección aguda provocada por una enfermedad o estrĆ©s psicológico grave que, en pocos dĆas o semanas, provoca una pĆ©rdida de peso significativa.
La pĆ©rdida de peso es fĆ”cilmente observable, pero tambiĆ©n puede ocurrir de forma lenta y continua durante un perĆodo prolongado, como resultado de una reducción ligera y persistente de la ingesta de alimentos o un ligero aumento en las necesidades nutricionales (por ejemplo, por una enfermedad crónica o estrĆ©s). Para identificar el riesgo de desnutrición se recomienda usar herramientas de cribado validadas.
| Diagnóstico |
Diagnóstico sindrómico
El enfoque para diagnosticar la desnutrición en AM es el mismo que el utilizado en adultos mĆ”s jóvenes: el marco GLIM. Este enfoque se basa en la evaluación de 5 criterios: 3 fenotĆpicos (pĆ©rdida de peso, Ćndice de masa corporal bajo [IMC] y masa muscular baja, y 2 etiológicos (baja ingesta [o mala digestión o malabsorción] e inflamación), de los cuales debe estar presente al menos 1 criterio de cada grupo.
La única diferencia al realizar el diagnóstico en los 2 grupos de edad radica en que se utiliza un valor de corte de IMC mÔs alto en >70 años: un IMC <22 en un AM indica desnutrición y un IMC <20 indica desnutrición grave.
El diagnóstico de desnutrición segĆŗn la escala GLIM comienza con una prueba de cribado, aunque no hay acuerdo sobre si hacerlo o no en AM. La mejor herramienta validada para evaluar la desnutrición en AM es la Mini Evaluación Nutricional – Formulario Abreviado, que utiliza solo 6 preguntas que evalĆŗan la disminución de la ingesta alimentaria, el adelgazamiento reciente, la movilidad, la enfermedad aguda o el estrĆ©s, los problemas neuropsicológicos y el IMC bajo.
Un puntaje de 0 a 14 evalĆŗa la gravedad de la desnutrición en forma decreciente (0 es el mĆ”s grave). Un puntaje <12 puntos se considera riesgo de desnutrición; el diagnóstico debe confirmarse con los criterios etiológicos y fenotĆpicos GLIM.
Diagnóstico etiológico
En entornos con recursos limitados en regiones desfavorecidas del mundo, el factor etiológico mĆ”s comĆŗn de la desnutrición a cualquier edad es la baja ingesta nutricional, debido al acceso limitado a alimentos de alta calidad. Sin embargo, en los paĆses desarrollados, la desnutrición en AM suele ser el resultado de muchos factores convergentes y se aborda mejor como un sĆndrome geriĆ”trico.
Cuando se confirma la desnutrición o existe riesgo de desnutrición es necesario buscar cuidadosamente todas las posibles causas y factores complicantes, ya que es improbable que solo las intervenciones nutricionales o el tratamiento de un solo aspecto reviertan o curen la desnutrición. Se debe evaluar cuidadosamente el efecto de todas las afecciones agudas y crónicas, medicamentos, discapacidades fĆsicas y mentales y problemas sociales.
Esto se logra mejor con una evaluación geriĆ”trica integral, que identificarĆ” la mayorĆa de los factores involucrados. En los AM, cualquier situación clĆnica puede cambiar rĆ”pidamente, por lo que se necesita una reevaluación regular para identificar los factores adicionales que complican la situación, especialmente si el tratamiento no produce la mejorĆa del estado nutricional esperada.
Diagnósticos diferenciales
En los AM, la desnutrición suele asociarse con otros sĆndromes geriĆ”tricos comunes, en particular aquellos en los que la nutrición desempeƱa un papel etiológico clave. La sarcopenia es la pĆ©rdida acelerada de masa y función del mĆŗsculo esquelĆ©tico que se asocia con la edad avanzada.
Cuando en el diagnóstico de desnutrición se identifica una masa muscular baja (un criterio etiológico GLIM), es esencial evaluar la fuerza muscular, porque la sarcopenia puede ser una complicación del estado de desnutrición que provoca deterioro de la función fĆsica y otros resultados adversos. Por el contrario, cuando se diagnostica sarcopenia, la evaluación de la desnutrición debe realizarse segĆŗn los criterios GLIM, ya que es un factor etiológico clave en la sarcopenia.
La caquexia siempre se ha asociado con la desnutrición; ya el adelgazamiento grave es clave para esta afección. La caquexia se asocia con enfermedades orgÔnicas terminales y con afecciones asociadas con niveles elevados de inflamación. Los criterios diagnósticos para la caquexia tienen algunos elementos en común con los de la desnutrición (inflamación y adelgazamiento). En presencia de caquexia o inflamación grave, no se espera que las intervenciones nutricionales reviertan la afección, por lo que el reconocimiento y el tratamiento posterior de la caquexia son importantes en AM con pérdida de peso.

Los objetivos terapĆ©uticos individuales se definen en base a la ingesta nutricional (calorĆas y proteĆnas) y el estado nutricional (peso y composición corporal). El objetivo general es permitir que la ingesta calórica y de nutrientes satisfaga las necesidades del paciente y mejore su estado nutricional o prevenga su deterioro, favoreciendo asĆ la función orgĆ”nica, la actividad y la independencia en la vida diaria; fortaleciendo los recursos individuales del paciente; y aumentando la resistencia a enfermedades y complicaciones.
| GuĆa para la ingesta nutricional |
En los AM, la ingesta calórica objetivo es de 30 kcal/kg de peso corporal/dĆa, pero, debido a la enorme variabilidad individual en los requerimientos energĆ©ticos, esta estimación aproximada debe ajustarse segĆŗn el estado nutricional actual y objetivo del paciente, su nivel de actividad fĆsica, su estado de salud y su tolerancia a las caracterĆsticas de la dieta.
La ingesta adecuada debe evaluarse mediante un estrecho seguimiento del peso corporal (teniendo en cuenta la retención y pĆ©rdida de lĆquidos) y ajustarse en consecuencia. Las necesidades proteicas exactas de los AM continĆŗan siendo tema de debate, pero, por consenso, se acepta que debe ser mayor que la de los adultos mĆ”s jóvenes.
Para los AM, una ingesta objetivo es de al menos 1 g de proteĆna/kg/dĆa, especialmente en aquellos con riesgo de desnutrición (personas frĆ”giles o comorbilidades) o cuya ingesta suele estar muy por debajo de este nivel. El aumento de las necesidades nutricionales debe cubrirse con un aumento adecuado de la ingesta. En los pacientes con insuficiencia renal en estadio 4-5 es necesario considerar cuidadosamente los beneficios y riesgos de restringir la ingesta proteica.
AdemĆ”s de la energĆa y las proteĆnas, son necesarios todos los nutrientes esenciales, en cantidades adecuadas. No se conocen diferencias significativas en los requerimientos nutricionales de los adultos jóvenes y los AM, por lo que no existen recomendaciones especĆficas para ellos.
En general, una dieta variada puede satisfacer las necesidades de un AM. Sin embargo, las dietas que aportan <1500 kcal/dĆa presentan un riesgo de deficiencias de minerales y micronutrientes, por lo que estas sustancias podrĆan necesitar ser suplementadas directamente o incorporadas a productos nutricionales orales.
La deficiencia de vitamina D es comĆŗn en los AM y debe corregirse si estĆ” presente. Un consenso reciente sugiere que se debe recomendar la suplementación de vitamina D (1000 UI/dĆa en pacientes con mayor riesgo de deficiencia de vitamina D.
| Intervenciones nutricionales |
El enfoque inicial de las intervenciones nutricionales debe ser la nutrición oral, mejorando la dieta habitual con alimentos o concentrados. Los suplementos nutricionales orales son una opción para aumentar la ingesta de nutrientes y tienen efectos positivos en el estado nutricional y los resultados clĆnicos, aunque no de forma totalmente coherente. La adherencia a estos suplementos debe promoverse adaptĆ”ndolos a las preferencias del paciente.
La nutrición enteral o parenteral estĆ” justificada en situaciones especĆficas, no por la edad avanzada. Estas intervenciones estĆ”n indicadas cuando la ingesta oral es insuficiente por un perĆodo prolongado. Su uso requiere una decisión cuidadosa e individualizada.
Los suplementos se consideran tratamientos mĆ©dicos y deben usarse para mejorar la calidad de vida, no en las etapas finales de la misma. Si se usa nutrición enteral, debe ser gradual para evitar el sĆndrome de realimentación, y se debe alentar al paciente a mantener la ingesta oral si es posible.
Fuente: https://www.intramed.net/content/malnutricion-en-adultos-mayores