Los efectos y la gestión del cambio climático forman parte cotidiana de la mayoría de disciplinas científicas y del debate público. Vivimos un contexto insólito que agudiza dinámicas socioeconómicas, culturales y políticas que, como los no lugares de Marc Augé (1993), convierten la relación entre los seres humanos y la naturaleza en un constante tránsito, donde los ecosistemas no son más que estaciones de paso para las grandes multinacionales y los Estados.