En el panorama intelectual actual, pocos nombres generan tanta fascinación y desconcierto como el de Slavoj Žižek. Filósofo, psicoanalista lacaniano y crítico cultural esloveno. Žižek se ha ganado el apodo del “Elvis de la teoría cultural”. Pero más allá de sus tics nerviosos, su humor ácido y sus constantes referencias al cine de Hollywood, su obra es un bisturí afilado que disecciona las ilusiones en las que elegimos vivir.

por Alexandra Caballero Guzmán, Médica, Mg en salud sexual, especialista en cuidado con
perspectiva de género

Žižek es el filósofo del “desierto de lo real”. Su pensamiento obliga a mirar aquello que preferimos ignorar: las estructuras invisibles de poder, la falsa amabilidad de las corporaciones y la trampa de un “progreso” que exige ser felices y productivos mientras estamos agotados. En un mundo que vende soluciones mágicas y parches emocionales, Žižek invita a lo más difícil: detenernos y pensar.
Pero, ¿qué tiene que ver un filósofo experto en Hegel y Marx con la fragilidad de una cama de hospital o el cansancio de una hija que cuida a su padre en un barrio de Bogotá, Lima o Ciudad de México? Mucho.

Este artículo propone un ejercicio audaz: traer a Žižek a nuestra realidad latinoamericana para hablar de los Cuidados Paliativos.

El artículo completo, a continuación:

Fuente: Alexandra Caballero Guzmán, Médica, Mg en salud sexual, especialista en cuidado con
perspectiva de género

Deja una respuesta