Un cuidador integral de una persona con demencia gestiona sus necesidades fÃsicas, cognitivas y emocionales, priorizando la dignidad, la seguridad y la autonomÃa. Implica establecer rutinas, adaptar el hogar, utilizar comunicación empática y fomentar la participación en actividades cotidianas, cuidando al mismo tiempo la salud fÃsica y mental del propio cuidador para evitar el desgaste.