El debate sobre la formación universitaria está más vivo que nunca, y se insiste por activa y por pasiva en una idea que, grosso modo, podemos enunciar de la siguiente manera: nuestros estudiantes viven en una realidad que demanda competencias, tanto transversales o genéricas como especÃficas, según sea el ámbito de conocimiento. Conclusión: la pedagogÃa universitaria debe adaptarse a la actual situación que se le plantea.