La población del mundo está envejeciendo. Las mejoras en la atención de la salud del último siglo han contribuido a que las personas tengan vidas más largas y saludables. Sin embargo, esto tuvo como resultado un aumento en el número de personas con enfermedades no transmisibles, incluyendo la demencia. En la actualidad se estima que, a nivel mundial, 35.6 millones de personas viven con demencia. Esta cifra se habrá casi duplicado para el año 2030 y se triplicará para el 2050. La demencia no solo afecta al individuo, también afecta y cambia la vida de los familiares. La demencia es una afección costosa a nivel social, económico y de salud. El 60% de la carga de la demencia está concentrada en países de ingresos bajos y medianos y es probable que aumente en los próximos años.

por OPS/OMS

La necesidad de atención a largo plazo para personas con demencia, pone bajo presión tanto a los sistemas sociales y de salud como a los presupuestos. El tremendo costo de la atención ubica a millones de hogares por debajo de la línea de pobreza. El número abrumador de personas cuyas vidas son alteradas por la demencia, combinado con la impactante carga sobre las familias y las naciones, hace que la demencia sea una prioridad de salud pública.

Es probable que el costo de la atención de las personas con demencia aumente más rápido que su prevalencia, por lo tanto es importante que las sociedades estén preparadas para enfrentar la carga social y económica causada por la demencia.

En 2008, la OMS lanzó el Programa de Acción Mundial para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) el cual incluyó a la demencia como una afección prioritaria. En 2011, en la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas para la prevención y control de enfermedades no transmisibles, se adoptó una Declaración Política que admitía que “la carga mundial de las enfermedades no transmisibles constituye uno de los mayores retos para el desarrollo en el siglo veintiuno” y también reconoció que los “trastornos mentales y neurológicos, incluyendo la enfermedad de Alzheimer, son una causa importante de morbilidad y contribuyen a la carga mundial de las enfermedades no transmisibles.

En este contexto, me es grato presentar el informe “Demencia: una prioridad de salud pública”. Este informe constituye un importante aporte para nuestra comprensión de la demencia y su impacto sobre los individuos, las familias y la sociedad. Quisiera agradecer a las organizaciones representantes de personas con demencia y a sus cuidadores, quienes han enriquecido de manera considerable el alcance del informe, al igual que su valor como una herramienta práctica.

El informe provee la base de conocimientos necesarios para una respuesta mundial y nacional que ayude a los gobiernos, legisladores y otras partes interesadas a hacer frente al impacto de la demencia como una amenaza creciente para la salud mundial.

Hacemos un llamado a todos los actores involucrados para que informen y sensibilicen a los sistemas de atención social y de salud ante este peligro inminente.

A continuación, el insumo completo:

Fuente: https://www.paho.org/es/temas/demencia

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