Esta semana, OpenAI debutó con su tan esperada versión del navegador de Internet, Atlas, ingresando a un mercado en crecimiento donde su llegada ha provocado dos interpretaciones distintas de su propósito y potencial. Para algunos, es una función de conveniencia basada en la creciente huella de ChatGPT; para otros, incluido el miembro de IBM Aaron Baughman, es una señal temprana de que las herramientas de IA generativa están comenzando a comportarse más como sistemas operativos.