El debate sobre el futuro de la energÃa está polarizado. Por un lado, los gradualistas de los combustibles fósiles insisten en que la transición energética, en la medida en que la reconozcan, será lenta y dolorosa. Llaman al realismo, señalando que el sistema energético actual dominado por los combustibles fósiles es la columna vertebral de la modernidad, la cúspide de la ingenierÃa humana, una maravilla de escala y complejidad que pocos aprecian.