Ver mal o escuchar con dificultad no solo complica el día a día: también puede acelerar la llamada fragilidad en las personas mayores. Y cuando ambas limitaciones se combinan, el riesgo de sufrirla se duplica, según un nuevo estudio.
Ver mal o escuchar con dificultad no solo complica el día a día: también puede acelerar la llamada fragilidad en las personas mayores. Y cuando ambas limitaciones se combinan, el riesgo de sufrirla se duplica, según un nuevo estudio.
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