Por qué nuestro cerebro tiende a repetir reacciones y conductas que nos perjudican y qué dice la ciencia sobre la posibilidad real de transformarlos
Por qué nuestro cerebro tiende a repetir reacciones y conductas que nos perjudican y qué dice la ciencia sobre la posibilidad real de transformarlos
Un estudio con universitarios españoles muestra que, si se evitan estereotipos y se apuesta por la diversidad, la generación Z valora la presencia de personas mayores en la publicidad.
Wikipedia exige la participaciĂłn activa del lector en la interpretaciĂłn del contenido, pero puede alargar los procesos de publicaciĂłn. Grokipedia, por el contrario, ofrece la rapidez del acceso a la informaciĂłn en un click, pero puede comprometer la veracidad.
La Ăşltima ediciĂłn de las GuĂas DietĂ©ticas para Estadounidenses pone en cuestiĂłn las evidencias de los expertos para fomentar el consumo de proteĂnas animales.
A pesar del chasco de Meta, el metaverso está más vivo que nunca y evoluciona hacia plataformas de videojuegos de realidad virtual en tiempo real, que priorizan la comunidad y la accesibilidad antes que la inmersión total mediante dispositivos de realidad virtual.
La tendencia actual a separar ciencias y humanidades no tiene sentido, si miramos atrás en la historia del progreso del ser humano. Grandes artistas se inspiraron en el conocimiento cientĂfico, pero las ramas de la ciencia que tienen mucho que agradecer a las artes no se quedan atrás.
El uso y “compresiĂłn” de palabras que no existen revela interesantes claves sobre cĂłmo funciona el cerebro y cĂłmo adquirimos los significados emocionales a partir de estĂmulos visuales en la lectura.
Cuando la palabra se cruza con la máquina, nacen nuevas formas de contar historias. Desde la década de 1960, con los primeros ordenadores, hasta la llegada de la inteligencia artificial generativa, los artistas han experimentado con el lenguaje informático para desarrollar su creatividad.
Las redes sociales y los móviles se han revelado como un gran disruptor para las conversaciones cara a cara. Investigaciones recientes están demostrando de manera fehaciente que el uso irreflexivo (y casi adictivo) del móvil tiene un efecto directo en la calidad de las conversaciones que mantenemos.
En su Historia de cronopios y famas, el escritor argentino Julio Cortázar tiene un relato que perfectamente podrĂa haber dedicado al telĂ©fono mĂłvil si hubiese nacido en el siglo XXI. Se titula “Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj”.
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