Muchos niños con autismo tienen problemas gastrointestinales, como estreñimiento, diarrea y dolor abdominal. ¿Casualidad? Ni mucho menos. Un nuevo estudio apunta a una relación directa entre la microbiota intestinal y el trastorno del espectro autista.

por Raúl Rivas GonzÔlez, Universidad de Salamanca

SewCreamStudio/Shutterstock

Hace ya unas cuĆ”ntas dĆ©cadas que el estreno de la pelĆ­cula Rain Man, el 16 de diciembre de 1988, y la inconmensurable actuación de Dustin Hoffman visibilizaron a las personas autistas. Casi veinte aƱos despuĆ©s, Naciones Unidas decidió que habĆ­a llegado el momento de instaurar el 2 de abril como DĆ­a Mundial de Concienciación sobre el Autismo. Un problema que no es ni mucho menos minoritario: se estima que aproximadamente 1 de cada 100 niƱos en todo el mundo tiene autismo.

En realidad, el autismo no es una sola enfermedad, sino muchas diferentes. Por eso hablamos de trastorno del espectro autista (TEA) para referirnos a un grupo de trastornos del desarrollo neurológico que implican una comunicación e interacción social alterada, así como conductas repetitivas y estereotipadas.

Las personas con TEA tambiĆ©n pueden tener diferentes formas de aprender, moverse o prestar atención. AdemĆ”s, es habitual que existan trastornos coexistentes como epilepsia, depresión, ansiedad y trastorno por dĆ©ficit de atención e hiperactividad, asĆ­ como conductas desafiantes, dificultad para dormir y autolesiones.

Curiosamente, se ha observado que muchos niños con autismo tienen problemas gastrointestinales, como estreñimiento, diarrea y dolor abdominal. ¿Casualidad? Ni mucho menos. Todo apunta a que existe una relación directa entre la microbiota intestinal y el TEA.

Entender el origen del autismo no estƔ resultando fƔcil

Las investigaciones han demostrado que existe un claro componente genĆ©tico en el TEA que hace que el segundo hijo de padres con un hijo con autismo tenga entre un 2 % y un 18 % de posibilidades de padecerlo. AdemĆ”s, si un gemelo monocigótico tiene TEA, existe un 90 % de posibilidades de que su hermano estĆ© afectado.

Aparte del componente genĆ©tico, la evidencia cientĆ­fica disponible sugiere que probablemente hay muchos otros factores que hacen que un niƱo sea mĆ”s propenso a tener autismo, incluidos factores ambientales, hormonales, inmunológicos y, segĆŗn sabemos ahora, relacionados con el microbioma.

El eje intestino-cerebro

Muchos estudios han puesto de relieve una conexión bidireccional entre el intestino y el cerebro, conocida popularmente como el ā€œeje intestino-cerebroā€. Diversas investigaciones han revelado que la disbiosis bacteriana intestinal estĆ” directamente relacionada con cambios en la salud general de un organismo.

En este contexto, el nexo entre la microbiota intestinal y el autismo es, sin duda, una de las Ć”reas mĆ”s fascinantes de la investigación sobre el microbioma. Estudios preclĆ­nicos han demostrado que los niƱos con TEA tienen una composición alterada de la microbiota intestinal. Al parecer, las comunidades bacterianas intestinales difieren entre los individuos con TEA y las personas que no presentan un trastorno del espectro autista.

TambiĆ©n se ha observado que muchos niƱos con autismo tienen problemas como estreƱimiento o diarrea. De hecho, los perfiles del microbioma fecal son mĆ”s divergentes en sujetos con TEA que manifiestan disfunción gastrointestinal, una comorbilidad comĆŗn del autismo.

Un nuevo estudio publicado ayer en Nature Microbiology refuerza la posible conexión entre el microbioma intestinal y el trastorno del espectro autista (TEA). El trabajo, realizado por investigadores de la Chinese University de Hong Kong, abordó una secuenciación metagenómica en muestras fecales de 1 627 niƱos (de 1 a 13 aƱos, de ellos un 24,4 % mujeres) con o sin TEA, en 5 cohortes independientes y con amplia diversidad fenotĆ­pica. Los cientĆ­ficos observaron varias bacterias beneficiosas, como Streptococcus thermophilusWeissella confusa y Weissella cibaria, que exhibieron asociaciones negativas con el TEA.

Los datos tambiĆ©n han revelado que numerosas arqueas, bacterias, hongos, virus, genes microbianos y vĆ­as metabólicas estaban alteradas en niƱos con TEA. De hecho, parece que las funciones microbianas especĆ­ficas pueden contribuir a la patogĆ©nesis del TEA a travĆ©s de la desregulación de la biosĆ­ntesis de ubiquinol y difosfato de tiamina. Un dato importante teniendo en cuenta que el ubiquinol y los metabolitos relacionados con la tiamina desempeƱan un papel crucial en la salud mental y la transducción de seƱales neuronales.

El vínculo es novedoso y emocionante y, de confirmarse, podría facilitar el desarrollo de biomarcadores reproducibles del microbioma y modelos predictivos precisos de la enfermedad, que podrían constituir la base para futuras pruebas de diagnóstico clínico del trastorno del espectro autista.

Fuente: https://theconversation.com/descubierta-la-posible-relacion-entre-el-microbioma-y-el-autismo-234286

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