Los científicos han soñado durante mucho tiempo con una prótesis de memoria. Las primeras pruebas en humanos parecen prometedoras.
Los científicos han soñado durante mucho tiempo con una prótesis de memoria. Las primeras pruebas en humanos parecen prometedoras.
Sabemos que nuestras actividades diarias como la comunicación, el aprendizaje y la toma de decisiones están afectadas por nuestras emociones.
Los algoritmos pueden amplificar patrones de discriminación. Los investigadores de robótica están pidiendo nuevas formas de evitar que los cuerpos mecánicos actúen con esos sesgos.
NATHAN COPELAND SE CONSIDERA él mismo un cyborg. El hombre de 36 años ha vivido con una interfaz cerebro-computadora durante más de siete años y tres meses. A partir de hoy, 17 de agosto, es el tiempo más largo que alguien ha tenido un implante como este.
Cuando se roció con dopamina, el chip hizo su magia. La pata del ratón comenzó a temblar y estirarse. Dependiendo de la dosis de dopamina, el chip controlaba la extremidad como una marioneta.Cuando se roció con dopamina, el chip hizo su magia. La pata del ratón comenzó a temblar y estirarse. Dependiendo de la dosis de dopamina, el chip controlaba la extremidad como una marioneta.
Los relatos forman parte de nuestras vidas y tienen un extraordinario poder: a través de ellos construimos nuestras creencias y nuestros valores y organizamos nuestras vidas. Afectan a nuestras mentes y nos hacen pensar, sentir y actuar. Las nuevas aplicaciones tecnológicas, unidas a cambios profundos en la concepción de la realidad, son a la vez una posibilidad y una amenaza.
Por los datos que se han ido obteniendo, parece claro que la epidemia de coronavirus afecta de manera mucho más grave a las personas de mayor edad, a los que solemos llamar abuelos o ancianos.
Somos 40 años más longevos que nuestros parientes simios más cercanos. Pero no para tener más hijos, sino para cuidar a los hijos de otros, según defiende la hipótesis de la abuela.
El progreso en inteligencia artificial ha permitido la creación de tareas que antes se pensaba que solo eran posibles para los humanos, como traducir idiomas, conducir automóviles, jugar juegos de mesa al nivel de campeón mundial y extraer la estructura de las proteínas. Sin embargo, cada una de estas IA ha sido diseñada y entrenada exhaustivamente para una sola tarea y tiene la capacidad de aprender solo lo que se necesita para esa tarea específica.
Los investigadores han estado tratando de construir sinapsis artificiales durante años con la esperanza de acercarse al rendimiento computacional inigualable del cerebro humano. Ahora, un nuevo enfoque ha logrado diseñar unos que son 1.000 veces más pequeños y 10.000 veces más rápidos que sus contrapartes biológicas.
IMPORTANTE: KW Foundation no vende publicidad de terceros ni promociona contenidos pagos. Somos independientes, desde siempre.