La desinformación en salud también tiene su origen en el uso de anglicismos, que distorsionan la comunicación entre los profesionales sanitarios y los pacientes.
La desinformación en salud también tiene su origen en el uso de anglicismos, que distorsionan la comunicación entre los profesionales sanitarios y los pacientes.
Cada generación usa distintas palabras porque vive, hasta cierto punto, en un mundo distinto. Las redes sociales han intensificado algunas diferencias lingüísticas.
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