Defender la democracia en la era digital requerirá ir más allá de la lucha contra la desinformación en línea.
Defender la democracia en la era digital requerirá ir más allá de la lucha contra la desinformación en línea.
La desinformación y la manipulación tiene muchas caras. Un grupo de investigadores le ha dado en concreto 125, de las que extraemos 11 que nos hacen verlas y entenderlas desde sus múltiples perspectivas.
¿Cómo decide nuestro cerebro si compartimos o no desinformación? Una investigación reciente relacionada con los circuitos neuronales sugiere que la desinformación cumple una función social, y que compartirla nos reafirma como miembros de un grupo.
La desinformación es un fenómeno global que ha captado el interés de investigadores y reguladores en los últimos años. Desde 2016, esa palabra clave cuenta con más de 24 000 artículos en la base Scopus, ocho veces más que las publicaciones que el tema mereció en todo el siglo anterior.
Una encuesta reveló que el 90% de las personas con sobrepeso se sintieron discriminadas y el 40% de ellas aún piensan que su condición está solo asociada con la voluntad. Expertas de la Sociedad Argentina de Nutrición derribaron mitos.
Trump y Musk ostentan un doble liderazgo. Manejan las riendas del país más poderoso y son campeones de la desinformación desde las redes. ¿Cómo garantizar una opinión pública libre si ellos mandan?
La desinformación en la Red es un desafío creciente. La combinación de ‘machine learning’ y ‘watermarking’, un conjunto de técnicas para incrustar marcas en contenidos multimedia y texto, ofrece una estrategia resiliente para combatirla.
Personas malintencionadas están usando inteligencia artificial para difundir mentiras y alterar las elecciones en los países, pero las mismas herramientas pueden utilizarse para defender la verdad.
Los relatos forman parte de nuestras vidas y tienen un extraordinario poder: a través de ellos construimos nuestras creencias y nuestros valores y organizamos nuestras vidas. Afectan a nuestras mentes y nos hacen pensar, sentir y actuar. Las nuevas aplicaciones tecnológicas, unidas a cambios profundos en la concepción de la realidad, son a la vez una posibilidad y una amenaza.
Documentos corporativos de las últimas seis décadas muestran que los jefes de la industria energética habían sido informados en forma privada de que sus productos alterarían el clima de todo el planeta.
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