Durante décadas, el plástico fue símbolo de modernidad, eficiencia y progreso. Sin embargo, hoy se ha convertido en uno de los principales riesgos para la salud pública, las economías mundiales y el equilibrio del planeta. El sistema global que lo sostiene está fallando, y la evidencia más reciente confirma que su impacto podría duplicarse en solo unos años si no se toman medidas urgentes. Frente a este panorama, el reto no es pequeño: transformar un modelo construido sobre la conveniencia del “usar y tirar”.