Cuando escuchas “biohacking”, quizás pienses en magnates de la tecnología que buscan una longevidad extrema a través de tratamientos experimentales o en celebridades que siguen rigurosos regímenes de salud para mantener su apariencia juvenil.
Cuando escuchas “biohacking”, quizás pienses en magnates de la tecnología que buscan una longevidad extrema a través de tratamientos experimentales o en celebridades que siguen rigurosos regímenes de salud para mantener su apariencia juvenil.
En la era digital, la salud mental se ve alterada tras un uso excesivo de los medios tecnológicos con fines laborales. Las empresas han de actuar con urgencia y evaluar nuevos riesgos laborales.
Cafeína, ginseng, omega-3, ayahuasca, LSD, mescalina… Son muchos los estimulantes que usamos para mejorar el rendimiento físico o mental en el trabajo, cumplir horarios exigentes o salir airosos de un examen. Pero ¿a qué precio?
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