El acoso laboral es una forma de ejercer presión de forma intencionada sobre un trabajador o grupo de trabajadores con el objetivo de generar un daño.
El acoso laboral es una forma de ejercer presión de forma intencionada sobre un trabajador o grupo de trabajadores con el objetivo de generar un daño.
Nuestro sistema inmunológico está formado por millones de células organizadas a modo de ejército para protegernos frente a agresiones externas como virus, bacterias y parásitos. Además, este batallón le planta cara a las células propias cuando se transforman en tumores y se definen en un peligro para nuestra salud.
Hay un aumento de producción ensayística, tanto académica como divulgativa, sobre la cuestión de la ciudad en la actualidad; más concretamente, sobre la pérdida del paseo urbano.
Si tuviésemos que definir el siglo XX, algunas de las primeras palabras que nos vendrían a la cabeza serían “miedo”, “agresión”, o incluso, “horror”. Como afirma Julián Casanova , la violencia trascendió las guerras mundiales o la Guerra Fría.
Vivimos en un mundo plagado de paradojas y contradicciones. Nuestro propio pensamiento y nuestras acciones cotidianas también lo están.
Nuestra historia como homínidos se remonta a unos 2,5 millones de años. Desde entonces, nuestro genoma se moduló y refinó durante millones de generaciones en un entorno en el que el sedentarismo y la inactividad física eran sinónimo de extinción.
El 4 de marzo de 1922 Friedrich Wilhelm Murnau preestrenaba en la Marmorsaal del zoológico de Berlín una de las más escalofriantes y singulares adaptaciones del Drácula (1897) de Bram Stoker, llevando –aunque sin pagar los derechos de autor a la viuda del autor irlandés– la historia del ínclito conde y vampiro transilvano a la pantalla por vez primera.
En los años 70, Pasolini lamentaba la angustia y degradación moral de los jóvenes de Italia. En su ensayo “Los jóvenes infelices”, incluido en Cartas luteranas, los describía como personas “sin ninguna luz en los ojos”, meros automátas que no sabían “ni reír ni sonreír”.
Resulta paradójico que la expansión de una enfermedad reciente como el covid-19 ayude ahora a contextualizar de una forma tan gráfica la magnitud de una patología como la obesidad, extendida desde hace tantos años.
Las imágenes del sufrimiento en Ucrania provocadas por la barbarie rusa nos devuelven a un viejo mantra: “El Derecho Internacional no sirve para nada”. Son muchos los factores que sustentan esta percepción generalizada. Su complejidad y la incomprensión de su lógica e historia lo predefinido en un derecho denostado. Sin embargo, hoy más que nunca es necesario reivindicarlo, apostar por su esencia y fortalezas, sin ignorar sus debilidades ni abandonar la lucha por superarlas.
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