por Miguel Ćngel Royo Bordonada

La malnutrición en todas sus formas es la primera causa de carga global de enfermedad y responsable del 30% de las muertes en el mundo: por desnutrición (defecto), obesidad (exceso) o alimentación insalubre (desequilibrio alimentario y baja calidad nutricional), sus tres caras.
El principal factor causante de la malnutrición en el mundo es la producción y distribución masiva de productos ultraprocesados (UP): alimentos y bebidas ricas en calorĆas, azĆŗcares, sal y grasas de baja calidad y pobres en fibra, proteĆnas y micronutrientes esenciales, lo que entendemos por calorĆas vacĆas.
Consumir ultraprocesados aumenta la mortalidad
El consumo frecuente de ultraprocesados contribuye a las tres formas de malnutrición. No solo provoca obesidad por exceso de ingesta calórica, sino tambiĆ©n alimentación insalubre y desnutrición por mala calidad nutricional y desplazamiento en la dieta de alimentos saludables, frescos o mĆnimamente procesados.
A la larga, esoĀ se traduce en mayor mortalidad e incidencia deĀ hipertensión arterial, sĆndrome metabólico, depresión, asma, sĆndrome del intestino irritable, fragilidad, cĆ”ncer y enfermedades cardiovasculares.
Un ejemplo paradigmĆ”tico de UP son las bebidas azucaradas (refrescos, zumos y bebidas lĆ”cteas), con escaso o nulo valor nutricional, que aportan gran cantidad de calorĆas vacĆas a la dieta, y sus sustitutos con edulcorantes artificiales acalóricos, cuyo consumo tambiĆ©n se asocia con obesidad, diabetes, hipertensión y mortalidad por todas las causas.
AdemÔs, el consumo de UP es responsable de mÔs de un tercio de todos los efectos medioambientales relacionados con la alimentación.
En consecuencia, la progresiva penetración de los UP en todos los rincones del mundo constituye un problema de salud pĆŗblica de primer orden, sobre todo si tenemos en cuenta el crecimiento de su consumo, iniciado hace dĆ©cadas en los paĆses de altos ingresos y disparado en aƱos recientes en los paĆses de bajos y medios ingresos.
CampaƱas agresivas, alta palatabilidad y bajos precios
La producción y distribución masiva de UP, acompañada de agresivas campañas de marketing para promocionar su consumo, estÔn detrÔs de este cambio global en los patrones alimentarios.
Como lo estĆ” tambiĆ©n el bajo precio de los ultraprocesados, al hacerlos asequibles para la mayorĆa de la población, debido al bajo coste de las materias primas de mala calidad con que se elaboran y a que los ciudadanos, en lugar de las compaƱĆas productoras y distribuidoras, asumen los costes en salud y ambientales de su producción.
Si a esto sumamos su alta palatabilidad, que estimula una mayor ingesta, se cierra un cĆrculo vicioso en el que la industria alimentaria tiene todos los incentivos para seguir produciendo y promocionando el consumo de UP.
De mantenerse las tendencias actuales en la producción, distribución y promoción de UP, el coste global en tĆ©rminos de impacto en salud y medioambiental podrĆa resultar insostenible en las próximas dĆ©cadas.
Revertir las tendencias actuales y prevenir las consecuencias del consumo masivo de UP pasa por llevar a cabo una gran transformación del sistema agroalimentario que fomente la producción de alimentos saludables y sostenibles, principalmente de origen vegetal, frescos o mĆnimamente procesados, y que desincentive la producción y promoción de UP por las corporaciones alimentarias.
La implantación de polĆticas alimentarias para promover un cambio en los patrones de consumo de la población, facilitando el acceso generalizado a una alimentación saludable, constituye el mejor acicate para impulsar esa transformación.
Urge aplicar nuevas polĆticas alimentarias
La Organización Mundial de la Salud y varios grupos de expertos han elaborado una baterĆa de polĆticas alimentarias saludables para mover a los paĆses a la acción, articuladas en tres pilares: sistema alimentario, cambio de comportamiento y entorno alimentario.
El grupo de nutrición de la Sociedad EspaƱola de EpidemiologĆa ha seleccionado aquellas propuestas cuya implantación en EspaƱa se considera prioritaria y urgente:
- Proteger a los menores de la publicidad de UP, con una normativa de Ɣmbito estatal;
- Implantar un etiquetado frontal interpretativo;
- Regular la oferta y demanda de alimentos y bebidas mediante polĆticas de precios y de compra pĆŗblica de alimentos.
Todo ello deberĆa ir acompaƱado de campaƱas de comunicación social para explicar las medidas a la población. Los buenos resultados del impuesto a las bebidas azucaradas en CataluƱa, con una reducción progresiva del consumo en el tiempo muestran el camino a seguir.
Si bien el efecto de sustitución por bebidas con edulcorantes artificiales deberĆa tenerse en cuenta al considerar la aplicación de este tipo de impuestos en el resto de EspaƱa, ya que tampoco estĆ”n exentas de riesgos para la salud.
Todas las polĆticas propuestas son coste-efectivas, mĆnimamente intrusivas, promueven ambientes saludables, actĆŗan sobre poblaciones vulnerables, reducen las desigualdades sociales en salud, aumentan la libertad individual de elección, permiten que las opciones saludables sean asequibles para todos, y cuentan con el apoyo de cientĆficos, organismos y profesionales de la salud y población general.
Sin embargo, con pocas excepciones, el grado de implementación de estas polĆticas por los gobiernos es escaso o nulo.
Tal es el caso de EspaƱa, con una estrategia centrada en la responsabilidad individual, que prima las propuestas educativas y sistemas de autorregulación ineficaces, pese a ser uno de los paĆses del mundo con mayores tasas de obesidad.
Captura corportiva de la salud pĆŗblica
La cuestión es por quĆ©. ĀæPor quĆ© la mayorĆa de paĆses, y en particular EspaƱa, no ponen en marcha tales polĆticas? ĀæPor quĆ© son descartadas pese a que promueven el bien comĆŗn y la eficiencia económica? En esencia, por la fuerte oposición que ejercen las compaƱĆas de alimentación y publicidad, cuyos intereses económicos se verĆan afectados.
Este proceso por el cual las decisiones polĆticas responden al interĆ©s particular de un grupo reducido de personas u organizaciones privadas, en detrimento del interĆ©s pĆŗblico, es lo que se conoce como captura corporativa de la salud pĆŗblica.
La captura corporativa, en el Ômbito que nos ocupa, trata de anticiparse y responder a iniciativas para regular la promoción y acceso de la población a los UP, con el objeto de impedir o posponer su aplicación. En su lugar, se promueven mecanismos de autorregulación y medidas de carÔcter exclusivamente educativo, de probada ineficacia.
Grosso modo, la captura corporativa se lleva a cabo en dos etapas claramente diferenciadas, si bien sus estrategias se suelen solapar en el tiempo. La primera etapa aborda la definición de la narrativa y la segunda establece las reglas del juego.
La narrativa se construye mediante dos modalidades de captura. La intelectual, dirigida a captar a cientĆficos y profesionales de la salud y la nutrición, y la social, enfocada principalmente hacia la población general.
Las estrategias de esta primera etapa tienen por objeto promover una buena imagen de las compaƱĆas y sus productos, captar consumidores a edades precoces, sesgar los resultados cientĆficos, controlar la formación continuada de los profesionales de la salud y la nutrición, desviar la atención de los efectos perjudiciales de los UP y fomentar una opinión pĆŗblica contraria a su regulación, tachada falaz y torticeramente de actitud paternalista que limita las libertades individuales.
ĀæRegular los ultraprocesados es paternalismo?
Muy al contrario, la regulación de los bienes de consumo con efectos perjudiciales para la salud, como los UP, constituye una intervención legĆtima de los gobiernos para cumplir con su deber de proteger los derechos de los ciudadanos. Especialmente los de los mĆ”s vulnerables, como los menores o los grupos socioeconómicamente desfavorecidos, cuya libertad de elegir se ve asĆ defendida y potenciada.
El mensaje que afirma que Ā«no existen alimentos buenos o malos, sino dietas bien o mal equilibradasĀ», mil veces repetido a machamartillo, es central en la narrativa de las corporaciones que comercian con alimentos y bebidas UP. Pero lo cierto es que sĆ existen alimentos buenos (para la salud), como las frutas y las verduras, y malos, como los ultraprocesados. Y los datos cientĆficos que lo demuestran son abundantes y sólidos.
En la segunda etapa de la captura corporativa, dirigida al establecimiento de las reglas de juego, se recurre a las modalidades de captura cultural y material. La captura cultural se desarrolla de forma subrepticia, por interacción continuada e intensa entre los representantes de las corporaciones de la alimentación y la publicidad y los polĆticos o altos funcionarios del estado. El regulador se ve asĆ expuesto reiteradamente a los enfoques y propuestas de las corporaciones, en detrimento de la perspectiva de la ciudadanĆa y los expertos en salud y nutrición independientes, volviĆ©ndose mĆ”s proclive a sus intereses.
Los reguladores se ven mÔs inclinados a adoptar posiciones de personas pertenecientes a su grupo cercano (identidad de grupo), su estatus social, intelectual o económico (identidad de estatus) y sus redes sociales (identidad de relación).
En cuanto a la captura material o corrosiva, puede ser de carĆ”cter legal, como las puertas giratorias, las donaciones a partidos polĆticos y la labor de los lobbies, o ilegal, como la corrupción.
El resultado final es una regulación injusta o la ausencia de regulación cuando esta es necesaria para la protección del bien comĆŗn y los derechos de la ciudadanĆa, que resultan asĆ daƱados. Las mismas estrategias, por cierto, que han desplegado antes las compaƱĆas del tabaco y las bebidas alcohólicas.
Para allanar el camino hacia las polĆticas alimentarias saludables y sostenibles es preciso documentar y denunciar las tĆ”cticas de captura corporativa, contrarrestar la narrativa dominante, promover campaƱas de comunicación y concienciación social, y establecer reglas del juego justas, al estilo del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco.
Las alianzas de cientĆficos y profesionales de salud pĆŗblica con organizaciones y movimientos ciudadanos (oenegĆ©s de alimentación, ecologĆa, cooperación y solidaridad, consumo responsable, cooperativas y sindicatos agrarios, asociaciones de consumidores, de padres y madres, etc.) son imprescindibles para impulsar una agenda alimentaria saludable y sostenible. Una agenda que se concreta en propuestas como la campaƱaĀ DefiĆ©ndeme, de laĀ Alianza por una Alimentación Saludable, para regular la publicidad de UP (alimentos y bebidas malas para la salud) en EspaƱa.