por Vanessa Bates Ramirez

En los prĂ³ximos años y dĂ©cadas, los minerales crĂ­ticos comenzarĂ¡n a rivalizar con el petrĂ³leo y el gas como las materias primas mĂ¡s buscadas del mundo, y EE. UU. actualmente no estĂ¡ muy bien posicionado para competir en este nuevo escenario. China, por otro lado, tiene el mercado de minerales bastante bien controlado, desde la extracciĂ³n de materias primas hasta su refinaciĂ³n y procesamiento.

Esta semana, la administraciĂ³n Biden hizo un movimiento para acercarse al campo de juego (y digo “aproximaciĂ³n” en lugar de “nivelar” porque la nivelaciĂ³n parece imposible, mĂ¡s sobre eso a continuaciĂ³n), anunciando $ 3.16 mil millones en fondos para cadenas de suministro de materiales destinados a la fabricaciĂ³n de baterĂ­as domĂ©sticas. Los fondos son parte de la Ley de Infraestructura Bipartidista aprobada en noviembre de 2021.

El presidente Biden tambiĂ©n fijĂ³ una meta ambiciosa para que la mitad de todos los vehĂ­culos vendidos en los EE. UU. sean elĂ©ctricos para 2030 . Pero lograrlo es mucho mĂ¡s complicado que otorgar crĂ©ditos fiscales a las personas que compran autos elĂ©ctricos; el acceso a los materiales necesarios para fabricar baterĂ­as es probablemente el mayor desafĂ­o al que se enfrentarĂ¡ EE. UU. para cumplir el objetivo de 2030, seguido de cerca por garantizar la estabilidad de la red a medida que aumenta la demanda de electricidad y se intensifica la presiĂ³n para dejar de quemar carbĂ³n.

De los 35 minerales designados crĂ­ticos para la seguridad econĂ³mica y nacional de EE. UU. en 2018, China tiene un control absoluto sobre el suministro de 21 de ellos. Para 14, EE. UU. depende exclusivamente de las importaciones extranjeras, la mayorĂ­a de las cuales involucran a China. La lista de 2018 se actualizĂ³ este año y se ampliĂ³ para incluir 50 minerales, y el aumento se debiĂ³ en parte a la divisiĂ³n de elementos del grupo de tierras raras y platino en entradas individuales (mientras que antes se agrupaban como “grupos minerales”).

Algunos de los minerales mĂ¡s relevantes para vehĂ­culos elĂ©ctricos y baterĂ­as de almacenamiento de red son el litio, el cobalto, el nĂ­quel y el manganeso. Estados Unidos tiene alrededor del cuatro por ciento de las reservas mundiales de litio, pero produce menos del dos por ciento del suministro total; la mayor reserva estĂ¡ en Chile , con otra porciĂ³n sustancial en Australia.

MĂ¡s de la mitad del suministro mundial de cobalto se encuentra en la RepĂºblica DemocrĂ¡tica del Congo ( como se destaca en un episodio de marzo del podcast del New York Times Daily ) ; A partir de 2020, las empresas respaldadas por China eran propietarias totales o tenĂ­an alguna participaciĂ³n en 15 de las 19 minas productoras de cobalto del paĂ­s.

Las tres operaciones mineras de nĂ­quel mĂ¡s grandes del mundo se encuentran en Rusia, Australia e Indonesia, y el manganeso estĂ¡ dominado por SudĂ¡frica, Australia y China.

El comunicado de prensa del Departamento de EnergĂ­a es claro en los detalles de cĂ³mo Estados Unidos mejorarĂ¡ exactamente su acceso a estos minerales. Una posibilidad es agilizar el proceso de obtenciĂ³n de permisos para las operaciones mineras nacionales y reducir la cantidad de tiempo que estos proyectos pasan languideciendo en un estancamiento polĂ­tico (la mina de litio Thacker Pass en Nevada es un excelente ejemplo).

Otra posibilidad es reducir nuestra dependencia de minerales crĂ­ticos encontrando alternativas viables. Varias empresas ya estĂ¡n invirtiendo en investigaciĂ³n y desarrollo de sustitutos de los metales extraĂ­dos; el mes pasado, por ejemplo, Nissan y la NASA anunciaron una asociaciĂ³n destinada a desarrollar baterĂ­as de estado sĂ³lido libres de metales . De manera similar, parte del primer objetivo del Departamento de EnergĂ­a en su Plan Nacional para BaterĂ­as de Litio es “descubrir alternativas para minerales crĂ­ticos para aplicaciones comerciales y de defensa”. El anteproyecto tambiĂ©n menciona el crecimiento de una base de procesamiento nacional.

No existe una soluciĂ³n perfecta para el lĂ­o climĂ¡tico; ya sea que tomemos nuevas rutas (como la extracciĂ³n de litio en Nevada a pesar del riesgo de afectar especies como el urogallo de las artemisas) o permanezcamos en la actual (estar a merced de China para nuestras necesidades de minerales y otras baterĂ­as), se producirĂ¡ cierto grado de daño. infligido. Lo mejor que podemos hacer es minimizar ese daño a travĂ©s de decisiones basadas en evidencia enfocadas en el panorama general a mĂ¡s largo plazo. Como tal, esperemos que el esfuerzo de $ 3 mil millones de Biden para incorporar una mayor parte de la cadena de suministro de baterĂ­as valga la pena.

CrĂ©dito de la imagen: comunicaciĂ³n / 36 imĂ¡genes

Fuente: https://singularityhub.com/2022/05/04/the-us-just-put-3-billion-towards-securing-its-battery-supply-chain/

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