El envejecimiento de la población es una tendencia global que, en AmĆ©rica Latina y especialmente en Colombia, cobra cada vez mĆ”s relevancia. Actualmente, en el paĆs, cerca de 13,6 millones de personas tienen mĆ”s de 50 aƱos, lo que equivale al 26% de la población, conformando la denominada āpoblación plateadaā. La razón del envejecimiento acelerado es que las tasas de fertilidad han caĆdo drĆ”sticamente, de casi 6 nacimientos por mujer en 1960 a 1,6 en los Ćŗltimos aƱos. SegĆŗn proyecciones de la ONU, en 2050 este grupo podrĆa representar hasta el 42% de la población, lo que se traducirĆa en mĆ”s de 25 millones de personas. Este panorama plantea una reflexión crucial: ĀæestĆ”n los servicios financieros preparados para atender a ese segmento?
por Jonathan Malagón – Presidente de Asobancaria | Carolina CĆ”rdenas – IFC para Colombia

Un anĆ”lisis de la oferta financiera para este segmento demogrĆ”fico en Colombia, desarrollado por la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglĆ©s), encontró que el 67% de los bancos cuenta con productos para la población plateada, enfocados principalmente en las personas pensionadas. Sin embargo, solo el 30% ofrece productos especĆficos en su portafolio que aborden las necesidades financieras de quienes no reciben pensión.
De acuerdo con el proyecto Abriendo Puertas, realizado de manera conjunta entre la Fundación Saldarriaga Concha y Asobancaria, el sector bancario ha venido desarrollando buenas prÔcticas que permiten mejorar la experiencia de los clientes mayores. Ejemplo de ello es el Banco Santander (España), que, a través del diseño de sistemas integrales, simplifica el acceso y mejora la seguridad, ofreciendo un portafolio de productos complementarios como seguros, asistencia médica y soporte tecnológico. También se destacan proyectos como Kalgera (Reino Unido), que utiliza machine learning para analizar los movimientos financieros y patrones de comportamiento, identificando puntos vulnerables y posibles fraudes. En Colombia se resalta el caso del Banco Popular, que ha venido trabajando en fortalecer un portafolio que no solo incluye cuentas de ahorro, sino también otros instrumentos como CDT, productos de crédito y seguros.
Adicionalmente, el proyecto Abriendo Puertas resalta dos puntos importantes al momento de pensar en productos y servicios bancarios para las personas mayores. Por un lado, enfatiza que es necesario reconocer que no existe āun solo tipo de vejezā, sino que se debe entender la población mayor como un grupo diverso, con caracterĆsticas y necesidades distintas debido a su nivel de autonomĆa y apertura al cambio. Por otro, resalta la importancia de la feminización del envejecimiento. SegĆŗn las estimaciones de CEPAL, las mujeres mayores de 50 aƱos tienen una esperanza de vida mĆ”s alta que sus pares masculinos: viven 6 aƱos mĆ”s, lo que significa que para 2050 representarĆ”n el 22% de la población colombiana, un incremento significativo respecto al 14% en 2024. Esta tendencia es fundamental para la creación de productos financieros que respondan especĆficamente a las necesidades de las mujeres mayores.
En definitiva, el envejecimiento de la población no debe percibirse desde el sector financiero solo como un reto, sino como una oportunidad para repensar y replantear los portafolios de servicios a futuro, asĆ como innovar y desarrollar nuevos productos dirigidos a ese segmento. A medida que la āpoblación plateadaā continĆŗe aumentando, y con ella su impacto económico -se espera que el PIB de este segmento de la población aumente 2,5 veces en la región para 2050-, las entidades financieras deben continuar sus esfuerzos para que nadie quede atrĆ”s.
Los autores
Jonathan Malagón – Presidente de Asobancaria
Carolina CĆ”rdenas, representante de paĆs de IFC para Colombia
