Los informes diarios sobre el estado de Ć”nimo revelan lo que los cuestionarios tradicionales pasan por alto: los probióticos pueden aliviar las emociones negativas en personas sanas, lo que abre nuevas vĆas para estrategias preventivas de salud mental.
porĀ Tarun Sai Lomte | Revisado porĀ Susha Cheriyedath, M.Sc.

En un estudio reciente publicado en la revista npj Mental Health Research , los investigadores sugieren que los probióticos pueden reducir el estado de Ônimo negativo diario en individuos sanos a lo largo del tiempo, aunque este efecto no fue captado por cuestionarios psicológicos estÔndar.
Encontrar maneras de mejorar la salud mental y prevenir la aparición de sĆntomas psicológicos se ha vuelto cada vez mĆ”s difĆcil. A pesar de los avances en neurociencia, psicologĆa y psiquiatrĆa , existe una necesidad apremiante de intervenciones novedosas y efectivas, incluyendo terapias conductuales, estimulación neuronal, suplementos nutricionales y farmacoterapias. Investigaciones han demostrado que la comunidad microbiana intestinal puede influir en el desarrollo cerebral, el comportamiento y la neuroquĆmica.
Estudios han demostrado que roedores que reciben microbiota intestinal de humanos con depresión presentan cambios similares a la depresión, tanto a nivel conductual como fisiológico. Diversos estudios en humanos han reportado que los probióticos pueden mejorar los sĆntomas de ansiedad, estrĆ©s y depresión. Sin embargo, aunque algunos metaanĆ”lisis reportan efectos beneficiosos, los resultados siguen siendo inconsistentes, particularmente en poblaciones no clĆnicas.
Acerca del estudio
En el presente estudio, los investigadores evaluaron los efectos de los probióticos en la regulación emocional. Se consideró elegibles a quienes tenĆan un Ćndice de masa corporal (IMC) de 18 a 30 kg/m², no habĆan tomado probióticos ni antibióticos en los Ćŗltimos tres meses o no tomaban ningĆŗn medicamento, excepto anticonceptivos hormonales para mujeres. Se excluyó a quienes consumĆan drogas mĆ”s de una vez al mes o consumĆan mĆ”s de 20 unidades de alcohol a la semana.
AdemĆ”s, se excluyó a los participantes con enfermedad gastrointestinal, hepĆ”tica o renal, trastorno o trauma del sistema nervioso central (SNC), trastorno psiquiĆ”trico o psicológico, alergia o hipersensibilidad a nutrientes (p. ej., soja, gluten), o que habĆan participado en programas dietĆ©ticos en los Ćŗltimos tres meses. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a tomar probióticos o un placebo durante cuatro semanas.
Los probióticos se suministraron en polvo liofilizado con nueve cepas bacterianas: Lactococcus lactis W19 y W58, Ligilactobacillus salivarius W24, Lacticaseibacillus casei W56, Levilactobacillus brevis W63, Lactobacillus acidophilus W37, Bifidobacterium lactis W51 y W52, y B. bifidum W23. El placebo consistió en polvo liofilizado de maltodextrinas y almidón de maĆz. AdemĆ”s, los participantes completaron varios cuestionarios comunes sobre regulación emocional antes y despuĆ©s de la intervención.
Estos incluyeron la Escala de depresión del Centro de estudios epidemiológicos (CES-D), la Escala de afecto positivo y negativo (PANAS), el Cuestionario de agresión de Buss-Perry (BPAQ), la Escala de reactividad emocional, el Cuestionario de alexitimia de Bermond-Vorst (BVAQ), el Cuestionario de preocupación de Penn State (PSWQ), la Evaluación multidimensional de la conciencia interoceptiva (MAIA), la Escala de estrĆ©s percibido (PSS) y el Ćndice de sensibilidad a la depresión de Leiden revisado (LEIDS-R).
La tarea de reconocimiento de expresiones faciales (FERT) analizó la precisión en la identificación de emociones, y la tarea de sondeo evaluó la atención selectiva para las expresiones faciales emocionales. Los participantes tambiĆ©n informaron diariamente sobre las caracterĆsticas de sus heces y su estado de Ć”nimo. Las diferencias entre grupos se evaluaron mediante la prueba de rangos con signo de Wilcoxon o pruebas t de dos muestras. Un anĆ”lisis exploratorio determinó si las puntuaciones del cuestionario previo a la intervención podĆan predecir quĆ© individuos responderĆan mejor a los probióticos.
Recomendaciones
El estudio asignó a 44 adultos sanos a cada grupo. Ambos grupos presentaban caracterĆsticas similares: los sujetos tenĆan 22,3 aƱos y un IMC de 23 kg/m². Los cuestionarios aportaron poca evidencia de que la regulación emocional cambiara significativamente como resultado de la intervención. Las puntuaciones del PSWQ disminuyeron despuĆ©s de la intervención en ambos grupos; sin embargo, solo los participantes que recibieron placebo mostraron una disminución significativa de la preocupación.

El grupo probiótico (color mÔs oscuro) se muestra debajo del grupo placebo (color mÔs claro) y las barras de error representan el intervalo de confianza del 95 % del cambio medio.
El grupo de probióticos obtuvo una puntuación mÔs baja en la subescala de no distracción de MAIA que el grupo placebo. Esto significó que el grupo de probióticos tuvo una mayor tendencia a distraerse por sensaciones de malestar o dolor después de la intervención.
AdemÔs, no se observó ningún efecto del tratamiento sobre la frecuencia/molestias intestinales ni sobre la escala de heces de Bristol. No se observaron diferencias entre los grupos en la prueba de puntos.
En el caso de FERT, la intensidad de las emociones predijo la precisión de reconocimiento, que también varió según el tipo de expresión emocional. No obstante, la sesión tuvo un efecto principal: los sujetos mostraron mayor precisión en la sesión posterior a la intervención. Se observó una interacción ligeramente significativa entre la sesión y el grupo, de modo que el grupo de probióticos mejoró ligeramente la precisión de reconocimiento tras la intervención.
AdemÔs, el grupo de probióticos mostró una reducción del estado de Ônimo negativo, especialmente después de dos semanas, según lo medido mediante autoinformes diarios sobre el estado de Ônimo, que captaron cambios no detectados por los cuestionarios tradicionales. El anÔlisis exploratorio reveló cierta correlación entre las puntuaciones del cuestionario previo a la intervención y el cambio en los sentimientos negativos diarios en quienes recibieron probióticos. Cabe destacar que solo la subescala de aversión al riesgo del LEIDS-R predijo significativamente la mejora del estado de Ônimo negativo.
Conclusiones
En conjunto, no se observó evidencia de que los probióticos fueran beneficiosos en las mediciones emocionales del cuestionario; sin embargo, se asociaron con una reducción del estado de Ônimo negativo a lo largo del tiempo al evaluarse mediante el seguimiento diario del estado de Ônimo. A pesar del uso de varios cuestionarios, las únicas diferencias observadas después de la intervención fueron las puntuaciones mÔs bajas del grupo de probióticos en una subescala de MAIA y del grupo placebo en el PSWQ.
Los autores del estudio enfatizan que los cuestionarios pre y postintervención podrĆan no ser lo suficientemente sensibles para detectar cambios emocionales sutiles en personas sanas, mientras que el seguimiento diario del estado de Ć”nimo proporciona una evaluación mĆ”s matizada y con mayor riqueza temporal. Cabe destacar que las personas con mayor aversión al riesgo podrĆan mostrar una mayor reducción del estado de Ć”nimo negativo con los probióticos.Referencia de la revista:
- Los probióticos reducen el estado de Ônimo negativo con el tiempo: el valor de los autoinformes diarios para detectar efectos. Johnson KVA, Steenbergen L. npj Mental Health Research, 2025, DOI: 10.1038/s44184-025-00123-z, https://www.nature.com/articles/s44184-025-00123-z
El descubrimiento de cĆ©lulas dendrĆticas especiales arroja luz sobre la prevención de las alergias alimentarias
El sistema inmunitario debe ser capaz de atacar rĆ”pidamente a invasores como los virus, ignorando al mismo tiempo estĆmulos inofensivos, ya que pueden producirse alergias. Se sabe que las cĆ©lulas inmunitarias ignoran o “toleran” molĆ©culas presentes en las propias cĆ©lulas sanas del cuerpo, por ejemplo, asĆ como sustancias externas inofensivas, como los alimentos. No se ha aclarado cómo el sistema logra esto Ćŗltimo.Ā
por NYU Langone Health / Facultad de Medicina Grossman de NYU
Ahora, un nuevo estudio dirigido por investigadores de NYU Langone Health ha revelado que un grupo especial de cĆ©lulas intestinales inhibe la respuesta inmunitaria causada por la exposición a las proteĆnas alimentarias. Estas cĆ©lulas, llamadas “cĆ©lulas dendrĆticas tolerogĆ©nicas”, permiten que los alimentos pasen por el organismo sin desencadenar una reacción inmunitaria, a menos que su mal funcionamiento provoque alergias.
TambiĆ©n se descubrió que las cĆ©lulas requerĆan las proteĆnas Receptor HuĆ©rfano Relacionado con el Ćcido Retinoico-gamma-t (RORγt) y el Dominio PR 16 (Prdm16) para proteger eficazmente las proteĆnas toleradas de la irrupción de cĆ©lulas inmunitarias y proteĆnas encargadas de destruir cĆ©lulas extraƱas ( inflamación ). Sin cĆ©lulas dendrĆticas tolerogĆ©nicas funcionando adecuadamente, los ratones del estudio fueron mĆ”s propensos a desarrollar alergias alimentarias y asma.
Trabajos previos del equipo habĆan revelado que estas mismas cĆ©lulas controlan la tolerancia inmunitaria a las bacterias intestinales beneficiosas, que ayudan a los humanos a digerir los alimentos y a controlar las funciones de mĆŗltiples sistemas orgĆ”nicos. Sin embargo, en ese momento, los investigadores sabĆan poco sobre su identidad o si estas cĆ©lulas controlaban la tolerancia a algĆŗn otro componente.
Nuestro estudio demuestra que las cĆ©lulas dendrĆticas que expresan RORγt son componentes clave en la respuesta inmunorreguladora que previene las alergias alimentariasā.
Dan Littman, MD, PhD, autor principal del estudio, profesor Helen L. y Martin S. Kimmel de InmunologĆa Molecular en el Departamento de PatologĆa y profesor en el Departamento de BiologĆa Celular de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York.
“Este descubrimiento agrega evidencia a nuestro trabajo anterior que muestra que estas cĆ©lulas tambiĆ©n mantienen la paz con el vasto microbioma , la mezcla de microbios que habita nuestro cuerpo, y pueden ser importantes para prevenir enfermedades autoinmunes como la enfermedad de Crohn”, dijo Littman, quien tambiĆ©n es investigador del Instituto MĆ©dico Howard Hughes.
Al analizar los genes y las proteĆnas que expresan estas cĆ©lulas y compararlos con tipos celulares bien conocidos, los investigadores concluyeron que se trata de un tipo de cĆ©lula inmunitaria llamada cĆ©lula dendrĆtica. Normalmente, las cĆ©lulas dendrĆticas presentan pequeƱos fragmentos de material biológico (conocidos como antĆgenos) para que otras cĆ©lulas inmunitarias, llamadas cĆ©lulas T, los detecten. Esto programa a la cĆ©lula T para que lance un ataque inmunitario la próxima vez que se encuentre con el antĆgeno.
Pero los investigadores demostraron que cuando las cĆ©lulas dendrĆticas tolerogĆ©nicas presentan antĆgenos de alimentos o microbios beneficiosos a las cĆ©lulas T, estas se vuelven antiinflamatorias o “reguladoras”. Esto significa que la próxima vez que la cĆ©lula T se encuentra con el antĆgeno, en lugar de atacar, suprimirĆ” la inflamación cercana.
Publicado en la revista Nature online el 14 de abril, el estudio demostró que en ratones sin cĆ©lulas dendrĆticas tolerogĆ©nicas, habĆa menos linfocitos T reguladores capaces de prevenir la inflamación causada por antĆgenos alimentarios o microbianos. Estos ratones tambiĆ©n presentaban mĆ”s linfocitos T inflamatorios que causaban alergias e inflamación al ser expuestos a dichos antĆgenos.
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Otro hallazgo clave del artĆculo fue que, al analizar tejido intestinal humano y conjuntos de datos de secuenciación pĆŗblicos, los investigadores encontraron los equivalentes humanos de las cĆ©lulas dendrĆticas tolerogĆ©nicas. Littman afirma que aĆŗn no estĆ” claro cuĆ”n abundantes son estas cĆ©lulas en el cuerpo humano ni si participan en otras formas de tolerancia inmunitaria fuera del intestino. Sin embargo, estas preguntas deberĆan ser mĆ”s fĆ”ciles de responder gracias a la exhaustividad con la que los investigadores identificaron las cĆ©lulas en el nuevo estudio.
“Si nuevos experimentos resultan exitosos, nuestros hallazgos podrĆan conducir a formas innovadoras de tratar las alergias alimentarias”, afirmó Littman. “Por ejemplo, si alguien tiene alergia al cacahuete, quizĆ”s podamos usar cĆ©lulas dendrĆticas tolerogĆ©nicas para ayudar a crear mĆ”s linfocitos T reguladores y asĆ suprimir la respuesta alĆ©rgica a las molĆ©culas del cacahuete”.
En el futuro, dijo Littman, los investigadores tambiĆ©n quieren comprender mĆ”s profundamente cómo y dónde se desarrollan las cĆ©lulas dendrĆticas tolerogĆ©nicas en el cuerpo y quĆ© tipos de seƱales necesitan recibir para realizar su función.
Este estudio se financió gracias a las subvenciones P30CA016087, R01AI158687, T32AL100853, F32AI181496 y K08CA283272 de los Institutos Nacionales de Salud.
AdemƔs de Littman, otros investigadores de NYU Langone involucrados en este estudio incluyen a los coautores principales Liuhui Fu, Rabi Upadhyay, Maria Pokrovskii; y los coautores Francis Chen, Gabriela Romero-Meza, Adam Griesemer.
Littman es cofundador de Vendanta Biosciences e ImmunAI, y forma parte de los consejos asesores de IMIDomics, Sonoma Biotherapeutics, NILO Therapeutics y Evommune, y de la junta directiva de Pfizer Inc.
Ninguno de estos grupos participó en el presente estudio. Los tĆ©rminos y condiciones de estas relaciones se gestionan de acuerdo con las polĆticas y procedimientos de NYU Langone Health.Fuente:
NYU Langone Health / Facultad de Medicina Grossman de NYU
Referencia de la revista:
Fu, L., et al . (2025). Las cĆ©lulas presentadoras de antĆgenos dependientes de Prdm16 inducen tolerancia a los antĆgenos intestinales. Nature . doi.org/10.1038/s41586-025-08982-4
