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Una buena reputación tiene efectos económicos tangibles: los clientes estĆ”n dispuestos a pagar mĆ”s por productos y servicios de empresas en las que confĆan.
por M. Dolores Guerrero-Baena, Universidad de Córdoba; Ana LicerÔn-Gutiérrez; Francisca Castilla Polo, Universidad de Jaén
DetrĆ”s de mĆ”s del 99 % del tejido empresarial espaƱol no hay grandes corporaciones sino historias de esfuerzo: la panaderĆa de toda la vida, la startup innovadora del compaƱero de colegio o el taller de confianza de la familia. Estas pymes generan alrededor del 60 % de la riqueza nacional.
Sin embargo, en un mercado globalizado y dominado por grandes empresas que pueden gastar cientos de miles de euros en marketing, ¿cómo pueden competir estas empresas? La respuesta la encontramos en un activo intangible inmensamente poderoso: su reputación.
La reputación como ventaja competitiva
La reputación empresarial no puede ser vista como un lujo reservado a las grandes multinacionales, sino como una herramienta estratégica y fundamental para la supervivencia y el crecimiento de las pymes.
En los últimos años han aumentado las investigaciones sobre el tema. Este boom no es casual: en un entorno digital, donde la opinión de un cliente puede viralizarse en segundos, gestionar lo que se dice y se piensa de una empresa es mÔs crucial que nunca.
Desde las universidades de JaĆ©n y Córdoba, analizamos mĆ”s de 260 artĆculos acadĆ©micos sobre reputación en pymes. Nuestro objetivo ha sido entender quĆ© sabemos, quĆ© falta por investigar y cómo podemos ayudar a las pymes para aprovechar este superpoder.
TeorĆas sobre reputación corporativa
La investigación acadĆ©mica se apoya en varias teorĆas que explican la importancia de la reputación empresarial. Una de las mĆ”s utilizadas es la teorĆa de la empresa basada en los recursos y las capacidades, que considera la reputación como un activo estratĆ©gico difĆcil de imitar por la competencia.
TambiĆ©n es clave la teorĆa de las seƱales, segĆŗn la cual, una buena reputación funciona como una seƱal de fiabilidad para clientes, proveedores e inversores. Otra teorĆa, la de la legitimidad, plantea que la reputación garantiza la aceptación del negocio por parte de la sociedad.
Otra cuestión fundamental para las pymes, y especialmente en las que son empresas familiares, es que la reputación del fundador o de la familia se transfiere directamente a la empresa. Se crea asĆ un vĆnculo de confianza personal que las grandes corporaciones no pueden copiar.
La reputación también estÔ ligada a dos conceptos:
- Identidad corporativa: cómo se ve la empresa por dentro, cómo la perciben sus empleados.
- Imagen de marca: cómo se ve la empresa desde fuera.
Cuando identidad corporativa y marca estÔn alineadas, la reputación se fortalece y, generalmente, los beneficios crecen.
El impacto en el bolsillo
Un reciente estudio del Centro de Finanzas Sostenibles y Responsables de España, en colaboración con la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa, revela que 3 de cada 4 pymes cree que llevar a cabo acciones ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) proporciona beneficios. El principal, la mejora de la reputación.
AdemĆ”s, no solo se tienen que llevar a cabo esas acciones, sino que tambiĆ©n se deben comunicar: ālo que no se cuenta, no cuentaā. Y mĆ”s cuando la sostenibilidad es una preocupación muy presente en la sociedad.
Una buena reputación tiene efectos económicos tangibles: los clientes estĆ”n dispuestos a pagar mĆ”s por productos y servicios de empresas en las que confĆan. AdemĆ”s, inversores y entidades financieras valoran la reputación como un indicador de confianza. Una buena imagen se traduce en menores costes a la hora de conseguir prĆ©stamos y en una mayor facilidad para atraer a inversores, incluso en los mercados bursĆ”tiles.
De hecho, para las pymes mÔs grandes que deciden salir a bolsa, la reputación es fundamental. En las ofertas públicas iniciales, donde los inversores no tienen un historial de rendimiento bursÔtil, la reputación de la empresa influye sobre el éxito de la operación.
Los grupos de interƩs, la clave
La reputación no se construye en el vacĆo. Empleados, clientes, proveedores, comunidades locales⦠los conocidos como stakeholders influyen en cómo se percibe una empresa. Al fin y al cabo, la reputación no es algo que la empresa posea sino una percepción en la mente de sus grupos de interĆ©s. Por ello, crearla y mantenerla es vital para la pyme.
El empleado orgulloso de su empresa es el mejor embajador. Una buena reputación como empleador atrae y retiene talento, reduce el absentismo y aumenta la productividad de sus trabajadores. AdemĆ”s, la confianza de los clientes genera lealtad a la marca. En la era digital, gestionar la reputación online a travĆ©s de las redes sociales y las reseƱas es imprescindible para que confĆen en ti.
Invertir en reputación es invertir en futuro
En definitiva, los consumidores valoran la transparencia, el compromiso y el saber hacer de las empresas. De ahà que las pymes no puedan ignorar la importancia de su reputación.
Mientras los gigantes invierten en grandes campañas de comunicación, las pymes cuentan con un superpoder mÔs cercano y auténtico: la implicación personal de sus dueños, su conexión con la comunidad y su capacidad para construir relaciones basadas en la confianza. No se trata de gastar mÔs, sino de gestionar mejor. Y eso empieza por entender que la reputación no es un lujo, sino una necesidad.
Una reputación sólida permite a las pymes diferenciarse, fidelizar clientes, atraer talento y acceder a mejores condiciones de financiación. La buena āfamaā, construida sobre la calidad, la confianza y la innovación, es un recurso valioso (y difĆcil de copiar por la competencia). En un mundo que valora cada vez mĆ”s la autenticidad, puede que la reputación sea un activo intangible. Pero sus efectos son muy tangibles. Por ello, cuidarla es una de las inversiones mĆ”s rentables para las pymes.