Las máquinas pueden hablar, escribir, jugar y generar imágenes, videos y música originales. Pero a medida que han crecido las capacidades de la IA, también lo han hecho sus algoritmos.
IA Generativa, Predictiva, Robótica…
Las máquinas pueden hablar, escribir, jugar y generar imágenes, videos y música originales. Pero a medida que han crecido las capacidades de la IA, también lo han hecho sus algoritmos.
Una versión simulada de París donde las universidades y los centros de telecomunicaciones están conectados por una red de comunicación cuántica sugiere que la tecnología existente ya se está acercando a la capacidad de crear “ciudades cuánticas” funcionales.
Cicero duplicó el puntaje promedio de los jugadores humanos en 40 juegos en línea y se ubicó en el 10% superior de los jugadores que jugaron más de un juego.
Los primeros años de la década de 2020 han sido una época caótica, aparentemente con una crisis tras otra afectando a la humanidad: la pandemia de Covid-19, la inflación y la agitación de la cadena de suministro, la inestabilidad política y el extremismo, el cambio climático… y la lista continúa. Pero, ¿qué significa realmente, o qué importa, cuando te alejas y miras el panorama general?
“En el centro del sistema se encuentran los vóxeles (un término tomado de gráficos por computadora), que transportan energía y datos que se pueden compartir entre piezas. Las piezas forman la base del robot, agarrando y uniendo vóxeles adicionales antes de moverse a través de la cuadrícula para su posterior ensamblaje. …Entre otras cosas, los robots deben determinar cómo y dónde construir, cuándo comenzar a construir un nuevo robot y, en general, cómo evitar chocar entre sí en el proceso”.
Virginia Woolf afirmó haber escrito su novela Las olas en un estado mental próximo al trance. En realidad, era así como concebía la actividad de escribir, como la suspensión temporal de las rutinas de la vida diaria. Al escribir, dejamos de lado gran parte de ese mundo cotidiano que nos ocupa y preocupa y nos concentramos en aquello que nos proponemos consignar en la página.
Todos los seres humanos aprendemos antes a dibujar que a escribir. También la humanidad inventó antes la pintura que la escritura. Con la proliferación de memes, stickers1 y emoticonos, la humanidad parece iniciar una época en que de nuevo nos comunicamos sobre todo visualmente.
La influencia de la inteligencia artificial en la escritura está creciendo. Correcciones ortográficas, sugerencias gramaticales y de estilo, sugerencias de contenido, hasta máquinas que escriben por sí mismas. ¿Cómo es esto posible? ¿Quién domina todo esto? ¿Cuáles son los riesgos y cómo mitigarlos?
La creación literaria y la experiencia lectora enfrentan hoy uno de sus mayores retos con la llegada del metaverso, la interfaz total. Si esta plataforma se vuelve hegemónica, ¿qué implicaciones tendrá esto para la literatura en todas sus facetas?
Mucho ha pasado en las ocho décadas desde que empezamos a programar a las máquinas. Mientras que durante milenios aprendimos a escribir con signos, desde hace menos de uno empezamos a escribir con código.
IMPORTANTE: KW Foundation no vende publicidad de terceros ni promociona contenidos pagos. Somos independientes, desde siempre.