El mundo de la provisión de Necesidades Educativas Especiales y Discapacidades (SEND) se encuentra en una encrucijada. Con la demanda aumentando a un ritmo sin precedentes, la capacidad ya estirada hasta (o más allá) de sus límites, y una cultura a menudo reacia al riesgo a la innovación, existe una urgencia cada vez mayor de encontrar formas sostenibles de avanzar. Si bien en el presupuesto de otoño de 2024 se produjo una evolución positiva con la promesa de financiación adicional para los servicios de SEND, está claro que el dinero por sí solo no resolverá los desafíos sistémicos. Tampoco la IA (Inteligencia Artificial) es una bala de plata.