Uno no entra simplemente en Mordor, y uno no crea una obra maestra cinematográfica sin un buen puñado de ingredientes que se alineen a la perfección y en el que todos atesoren el mismo nivel de brillantez. El caso de ‘Blade Runner’, joya imperecedera de la ciencia ficción, ejemplifica esto a la perfección al aunar cuatro elementos concretos que 43 años después de su estreno continúan dejando boquiabiertos a propios y extraños.