A medida que el mundo acelera su transición hacia la energía limpia y las tecnologías digitales, la demanda de minerales críticos se disparará. Para 2030, la Agencia Internacional de Energía (AIE) proyecta que la demanda mundial de minerales como el litio, el cobalto, las tierras raras y el grafito podría duplicarse o incluso triplicarse (dependiendo de los diferentes escenarios), impulsada por el auge de los vehículos eléctricos, la infraestructura de energía renovable y la electrónica avanzada (IA).