Tendemos a pensar en la infancia como una época de inocencia y alegría, pero entre el 2 y el 3 por ciento de los niños de entre 6 y 12 años pueden sufrir una depresión grave.
Tendemos a pensar en la infancia como una época de inocencia y alegría, pero entre el 2 y el 3 por ciento de los niños de entre 6 y 12 años pueden sufrir una depresión grave.
El uso de antidepresivos en niños y adolescentes tiene una historia problemática, ya que casi todos los principios de la buena medicina basada en evidencia fueron violados o comprometidos.
Cada vez somos más inteligentes, pero menos sensibles. Es el conocido como fenómeno del “efecto Flynn” y su contrapartida, el “efecto flan”. El primero hace referencia a la investigación de J.R. Flynn, que constató que el cociente intelectual sube en cada generación. Mientras, cada vez somos más “flanes”: los niños en la actualidad manifiestan un descenso en su capacidad para gestionar las emociones respecto a generaciones anteriores.
La paternidad es un cúmulo de preocupaciones. Todos los que son padres y madres lo saben. Que el niño coma, crezca, duerma e incluso que juegue bien (por no hablar del colegio). Ahora la tecnología parece sumar una preocupación más a esa lista.
Como psicóloga del desarrollo e investigadora sobre la ansiedad y el miedo en bebés y niños pequeños, me ha preocupado especialmente el impacto de la pandemia en la salud mental de los jóvenes.
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