A cinco años del plazo establecido para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en los países de América Latina y el Caribe, el avance no es el que se esperaba cuando se inició el camino hace una década.
A cinco años del plazo establecido para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en los países de América Latina y el Caribe, el avance no es el que se esperaba cuando se inició el camino hace una década.
La humanidad ha logrado enormes avances en los últimos 250 años: la esperanza de vida y las tasas de alfabetización se han disparado, las tasas de pobreza y hambre se han desplomado, y el mundo, en general, es un mejor lugar para vivir que en el siglo XVIII. La Revolución Industrial también comenzó hace unos 250 años, lo que sugiere que se le atribuye el mérito de iniciar este período de avance. Sin embargo, en una nueva entrega de su serie “Manifiesto Tecnohumanista” , Jason Crawford explica cómo el progreso realmente comenzó millones de años antes y cómo pronto podría acelerarse a un ritmo sin precedentes en la historia de la humanidad.
Cada año, desde 1990, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publica su informe anual sobre desarrollo humano. Aquel primer informe sirvió para la introducción del concepto de desarrollo humano, inspirado en las aportaciones del Premio Nobel de Economía 1998, Amartya Sen, y del índice de desarrollo humano (IDH).
Las mega-amenazas actuales son sistémicas e interconectadas. La creciente demanda de energía y carne ayuda a explicar el aumento constante de las emisiones de carbono y metano.
Este trabajo es una reflexión acerca de los conceptos de modernidad y progreso y los peligros de utilizar un argumento cronológico como prueba de que una posición científica, filosófica, histórica o artística es más avanzada que otra.
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