Aunque el estrés agudo y limitado en el tiempo es capaz de potenciar la respuesta inmune, sucede lo contrario con el estrés crónico y prolongado.
Aunque el estrés agudo y limitado en el tiempo es capaz de potenciar la respuesta inmune, sucede lo contrario con el estrés crónico y prolongado.
El miércoles 16/11 los profesionales que concurrieron al Congreso Mundial sobre HHT presentarán las últimas novedades al respecto.
La inmunidad más baja y las infecciones recurrentes son comunes en la diabetes tipo 1 y tipo 2. Investigadores del Instituto Karolinska en Suecia ahora muestran que el sistema inmunológico de las personas con diabetes tiene niveles más bajos del péptido antimicrobiano psoriasina, que compromete la barrera celular de la vejiga urinaria, lo que aumenta el riesgo de infección del tracto urinario. El estudio se publica en Nature Communications.
No hay que confundir este tipo de enfermedades con las autoinmunes. Más raras y hasta hace relativamente poco desconocidas, aparecen cuando el sistema inmunitario produce una inflamación excesiva.
Hoy es el Día Mundial del Microbioma, fecha con la que la comunidad científica pretende concienciar sobre el papel de los microorganismos en la salud, tanto de las personas como de todo el planeta.
Nuestro sistema inmunológico está formado por millones de células organizadas a modo de ejército para protegernos frente a agresiones externas como virus, bacterias y parásitos. Además, este batallón le planta cara a las células propias cuando se transforman en tumores y se definen en un peligro para nuestra salud.
El sistema inmune es un conjunto de procesos y elementos biológicos que permiten mantener la homeostasis frente a agentes externos.
Nuestras células no tienen nada que envidiarle a las máquinas más destacadas que haya construido el ser humano. Están divididos en compartimentos –que llamamos orgánulos– que cumplen a rajatabla con las diferentes funciones que tienen destacados: producir energía, fabricar y modificar proteínas, digerir sustancias externas, transportar sustancias o controlar la expresión del genoma entre otras.
La esperanza de vida y, por lo tanto, el número y la proporción de personas mayores de 60 años ha ido aumentando de forma sostenida en los últimos 100 años, principalmente en los países desarrollados.
La terapia genética se ha mostrado prometedora en los últimos años para tratar una variedad de enfermedades, incluida la anemia de células falciformes , la hemofilia , diversas formas de ceguera hereditaria , el mesotelioma y la distrofia muscular de Duchenne . Es posible que pronto se agregue una nueva historia de éxito a esta lista, con la publicación ayer de los resultados de un ensayo clínico que utilizó la terapia génica para curar un trastorno poco común del sistema inmunológico en los bebés.
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