Si la figura del lÃder existe desde los inicios de la humanidad, la gestión, elevada a ciencia, lleva un siglo adentrándose en las relaciones entre jefes y empleados. ¿Cómo es el liderazgo ideal hoy?
por Pedro César MartÃnez Morán, Universidad Pontificia Comillas; Fernando DÃez Ruiz, Universidad de Deusto

El liderazgo no parece estar pasando por su mejor momento. La irrupción de la covid-19 y su impacto sanitario, económico y laboral han sometido al ejercicio del liderazgo a una dura prueba. Algunos lÃderes se han visto señalados por su falta de capacidad de gestión. Después de una pandemia global que ha provocado millones de muertes, muy probablemente es preciso dedicar un tiempo a pensar cómo mejorar la vida de los que han sobrevivido al acecho del virus. Y ese es un reto que tiene el futuro liderazgo, que ya es presente.
Falta de lÃderes
No hay grandes lÃderes, o lÃderes a secas. No parece que exista confianza en los lÃderes actuales, sobre todo en los polÃticos. Se les pide que sean coherentes entre lo que dicen y lo que hacen. Sin embargo, sobran frases para ejercer el liderazgo. Existe abundancia de cursos, tutoriales, vÃdeos, métodos, libros, webs, pelÃculas, documentales para ser un buen lÃder. Personas que han ejercido el liderazgo en su ámbito de actuación aconsejan, persuaden, convencen, aportan su visión, su experiencia y sus recetas particulares para ser o llegar a ser un buen lÃder.
En el ámbito laboral, los mánager están en entredicho. Es difÃcil oÃr un comentario positivo de un jefe. Pobres jefes: no sirven para la función que ejercen. Su silla es un potro de tortura y, una vez sentados, quedan sometidos a todo tipo de presiones y comentarios; nunca llueve a gusto de todos. No todo jefe es un buen lÃder, se remata.
La evolución del lÃder
La pasión por la figura del lÃder y por la aplicación del liderazgo no conoce fronteras y ha evolucionado en los últimos 2 000 años, a la par que la propia humanidad. El management, la gestión elevada a ciencia, lleva un siglo de vida adentrándose en las relaciones entre jefes y empleados. Unos que lideran, dirigen y otros que siguen, que obedecen, que ejecutan. La relación entre lÃderes y colaboradores se ha asentado en un continuo. En un extremo, ver y observar lo que se hace, controlar y supervisar tareas y funciones y dar órdenes unidireccionales e indiscutibles. En el otro, una dirección basada en objetivos y en delegar sobre la base de la confianza. El aliño entre ambos ejes lo aporta el diálogo. Medio por el que ambos modelos de liderazgo tienen ocasión de compartir sus puntos de vista, aunque sean alejados.
Paradigma en discusión
Las relaciones entre lÃderes y colaboradores laborales han modificado su estatus y puesto en duda algunos de sus paradigmas. La proximidad fÃsica fortaleció la autoridad del lÃder: veÃa y era visto. El liderazgo basado en el ejemplo no necesitaba explicaciones ni matices, era retransmitido en directo, sin corte alguno. El lÃder ocupaba un espacio fÃsico determinado: más grande, diáfano y confortable que el resto. Adueñarse de ese lugar suponÃa alcanzar un anhelo para quien lo lograba. Entrañaba un reconocimiento. Seguro que se lo merecÃa después de una larga carrera no exenta de obstáculos. En algunos paÃses, incluso ha dado acceso a posiciones sociales privilegiadas.
Ahora, el lÃder laboral ha dejado de ver a sus colaboradores en directo. Se conecta con ellos a través de una pantalla o les escribe por correo electrónico, o mensaje de texto directo al móvil. La tecnologÃa, con su dinámica de progreso constante, ha propiciado que la distancia no sea una barrera insalvable. Sin embargo, exige un cambio de actitud en el lÃder.
Alternativas para el liderazgo
El liderazgo en el ámbito laboral necesita otros complementos. No solo de tecnologÃa vive el ser humano. ¿Quién dirige mejor?, ¿quién lidera mejor? Quien conoce el oficio. Eso, sin dejar de asumir que la población en general también ha ido adquiriendo más conocimientos, la formación de las personas se sigue incrementando, tanto en lo que se refiere a los estudios básicos como a los superiores. Los adultos continúan formándose y ya no se bajan en las primeras estaciones. Otra exigencia más para el lÃder: los seguidores cada vez saben más.
No existen fórmulas para el éxito como lÃder. No obstante, el lÃder debe mirar a los demás como personas con capacidades, habilidades, energÃa, voluntad, y también con aspectos a mejorar. Debe asentar las bases de su relación en la confianza, la flexibilidad y la capacidad de generar un espacio positivo para la convivencia, en el que se crezca profesional y personalmente.
Ni todo tiempo pasado fue mejor ni los malos tiempos son eternos. Un buen liderazgo ayuda a la sociedad. La sociedad ha llegado hasta aquà apoyándose, por qué no, en buenos lÃderes.
Fuente: https://theconversation.com/los-retos-del-liderazgo-en-el-siglo-xxi-181635