En España cada vez más personas tienen una mascota. Su papel ha ganado protagonismo, aportando un apoyo emocional ante la reducción del tamaño de las familias.
por Joan Tahull Fort, Universitat de Lleida

En las últimas décadas, los países occidentales han experimentado cambios sociales y culturales profundos que han transformado las estructuras y dinámicas de la familia. La individualización, la reducción en el tamaño de los hogares y el debilitamiento de las interacciones intrafamiliares son rasgos característicos de la sociedad actual.
En este contexto, la irrupción de las mascotas en los hogares (pensemos que en España el número de perros, por ejemplo, se ha doblado de 2010 a 2023, alcanzando los 9,3 millones) se presenta como un fenómeno que va más allá de la simple compañía: se trata de una respuesta a las nuevas necesidades afectivas y emocionales de individuos y familias que, cada vez más, están constituidas por pocos miembros.
Cambios en la estructura familiar
La transformación de la familia ha sido drástica en los últimos años. En las sociedades actuales se observa un proceso de individualización que se manifiesta, entre otros aspectos, en la aparición del hijo único y en la consolidación de núcleos familiares pequeños.
En España, el 26,1 % de los hogares tiene una sola persona, mientras que el 30,4 % cuenta con dos y el 20,5 % con tres miembros. Es decir, aproximadamente el 76 % de los hogares españoles se componen de un máximo de tres personas. En el caso de las familias con hijos, casi el 50 % solamente tienen uno.

Esta reducción en el número de integrantes no solo afecta a la dimensión cuantitativa de la familia, sino también a la calidad de las interacciones entre sus miembros. Las relaciones intrafamiliares, antes caracterizadas por vínculos fuertes y múltiples fuentes de apoyo, se han visto limitadas en cantidad y calidad. La escasez de relaciones profundas y el debilitamiento de los lazos afectivos han impulsado la búsqueda de nuevas formas de conexión y compañía.
Las mascotas como respuesta a las necesidades afectivas
Frente a este escenario de individualización y aislamiento, la presencia de animales domésticos en el hogar, como exploro en un estudio reciente, ha cobrado una importancia sin precedentes. Actualmente, la mascota ya no se considera simplemente un animal de compañía; su rol ha evolucionado hasta adquirir significados y funciones similares a los de un miembro más de la familia.
Los animales domésticos se han convertido en “calmantes existenciales”, capaces de mitigar la soledad, brindar afecto incondicional y proporcionar momentos de bienestar en un entorno social caracterizado por interacciones sociales efímeras.
El animal de compañía ofrece, en muchos casos, una respuesta inmediata a la carencia de vínculos emocionales profundos. Con la pérdida de referentes sólidos –tanto filosóficos como religiosos– y la ausencia de interacciones significativas, las mascotas dan cariño gratuito y son capaces de ofrecer una atención constante sin exigir nada a cambio.
En este sentido, su presencia en el hogar no solo alivia el sentimiento de soledad, sino que también refuerza la autoestima y el bienestar de las personas.
La presencia de mascotas en España
El número de mascotas en España crece cada año, como demuestran las estadísticas recientes. Según el censo de mascotas realizado en 2021, en España se registran aproximadamente 9,3 millones de perros, 5,9 millones de gatos, 7,9 millones de peces y más de 5 millones de pájaros y otros animales. Estas cifras confirman que un porcentaje significativo de familias españolas han incorporado a los animales domésticos como parte integral de su vida cotidiana.
Además, estudios comparativos sobre la tenencia de perros en distintos países europeos muestran que España se sitúa por encima de la media, aunque se trata de un fenómeno global.
El vínculo entre tamaño familiar y la presencia de mascotas
Una de las hipótesis que merece atención es la relación entre el tamaño del hogar y la incidencia de mascotas. La evidencia empírica sugiere que, a medida que las familias se vuelven más pequeñas y las interacciones intrafamiliares se reducen, la presencia de animales en el hogar aumenta.
En familias compuestas por uno, dos o tres miembros, la mascota adquiere un papel preponderante, pasando a ser una fuente esencial de compañía y apoyo emocional. Esta tendencia se explica en parte por la necesidad de llenar un vacío afectivo. Cuando el núcleo familiar es reducido, la posibilidad de establecer interacciones ricas y profundas se ve limitada, lo que lleva a que tanto adultos como jóvenes busquen en el animal una figura que les ofrezca contención y amor incondicional.
El animal se transforma así en un “miembro más” de la familia, una presencia constante que refuerza la sensación de compañía y reduce la percepción de aislamiento social.
Mascotas y soledad
Las mascotas nos ofrecen conexión y afecto, y su integración en el hogar urbano es una estrategia adaptativa ante las necesidades emocionales y sociales de las personas en la sociedad actual. Aunque en el ámbito rural la presencia de animales de compañía ha sido común, en la vida urbana (donde la vida es más anónima y crece la sensación de soledad), las mascotas se presentan como un recurso valioso para restaurar el bienestar emocional.
Fuente: https://theconversation.com/por-que-tenemos-cada-vez-mas-mascotas-249527
De vacaciones con nuestras mascotas
por Tomás López-Guzmán – Turismo, Universidad de Córdoba
La relación que existe entre las personas y las mascotas es cada vez más estrecha.
Las mascotas en general y los perros en particular cambian la vida de las familias con las que conviven. Mejoran el bienestar de las personas, especialmente de los niños y las personas de edad más avanzada, y se convierte en una parte importante de la propia familia.
Una población en crecimiento
En España, crece el número de familias con perros . Se estima que el 25 % de los hogares tiene un perro (cerca de 5 millones de familias) y que en los hogares españoles viven unos 7,5 millones de cañas.
Esta presencia implica que influyen en la planificación de las vacaciones familiares. Especialmente en el caso de los viajes y siempre que no se vaya a una segunda residencia, pues necesitan unas atenciones especiales que no todos los destinos de viaje suelen ofrecer.
Las necesidades de estos viajeros afectan al destino y a los alojamientos turísticos. Ejemplo de ello son las numerosas páginas web especializadas en viajes con mascotas . También la utilización de las redes sociales para valorar los destinos por su facilidad para viajar con mascotas.
Por todas estas razones, se está produciendo un aumento del número de hoteles que admiten animales, y los destinos turísticos se definen cada vez más como dog-friendly y tratan de atraer a los turistas que viajan con sus mascotas. Son destinos que tratan de dar respuesta a las necesidades de este tipo de turistas .
Viajar con mascotas influye en el consumo de experiencias en los destinos de viaje. Cada vez más, los centros comerciales ofrecen la posibilidad de entrar con ellos, se crean parques caninos y algunos museos permiten que entren en sus instalaciones.
Huéspedes y mascotas
La primera decisión en la planificación del viaje es la búsqueda de alojamiento . Así, la familia tiene que elegir dónde y cómo se va a alojar con su perro .
Por su parte, los alojamientos turísticos deben decidir si permiten o no la entrada de perros en el establecimiento y atender así un nuevo nicho de mercado, centrado en los turistas con mascota. Una estrategia dog-friendly tiene aspectos positivos, porque atrae a las familias con mascotas, pero también negativos: determinados turistas no querrán entrar en lugares donde haya perros.
Los hoteleros deberán analizar cómo serán las relaciones entre estos dos grupos de huéspedes: los viajeros con mascotas y los que no tienen perro. La creación de espacios para mascotas más allá de las habitaciones será esencial para el desarrollo de este mercado.
Perros bañistas
Todavía hay escasez de establecimientos donde poder entrar con perros. Esta es una de las limitaciones para viajar con mascotas. No obstante, esto también es una oportunidad para que los alojamientos hoteleros abran nuevas líneas de negocio y para que los destinos admitan a estos viajeros. Un incentivo es que los establecimientos incrementarían los ingresos por habitación, ya que los clientes tendrían que pagar un sobrecoste por mascota que serviría para pagar el incremento del costo de la limpieza de la habitación.
Una estrategia partidaria de las mascotas por parte de los destinos turísticos o los establecimientos hoteleros puede reportarles un incremento de su reputación en las redes sociales. Eso sí, será indispensable que esos destinos cuenten con servicios veterinarios completos y de calidad.
Finalmente, se debe debatir el tema de si las mascotas pueden entrar en las playas en periodos estivales. Mientras los propietarios de mascotas defienden esta postura, otros usuarios se oponen. No obstante, sí podría existir una solución aceptable para la mayoría: la acotación de lugares en las playas para aquellas personas que viajen con sus perros. De esta manera, la sociedad en su conjunto ganaría.
Fuente: https://theconversation.com/de-vacaciones-con-nuestras-mascotas-200108