Distinguir lo relevante en la avalancha de noticias científicas es difícil. En IntraMed, destacamos algunos avances de las últimas semanas que podrían tener impacto futuro en la práctica clínica.

por Leonardo Biolatto | Fuente: IntraMed

Sabemos que el tiempo es valioso y que estar al día con los desarrollos más relevantes en salud puede ser un desafío. Por ello, esta selección es una guía curada de noticas que, en el futuro próximo, pueden convertirse en realidad para el ejercicio de los profesionales de la salud.

Inteligencia artificial detecta el párkinson con un hisopo en el oído

Fuente: An Artificial Intelligence Olfactory-Based Diagnostic Model for Parkinson’s Disease Using Volatile Organic Compounds from Ear Canal Secretions

La detección temprana de esta enfermedad sigue siendo un desafío crítico. Actualmente, el diagnóstico se basa en evaluaciones clínicas subjetivas o técnicas de neuroimagen costosas, lo que limita el acceso a una identificación oportuna.

Un equipo de científicos liderado por Hao Dong y Danhua Zhu ha encontrado una alternativa: diagnosticar mediante el cerumen. Según informan los autores, los compuestos volátiles presentes en la cera del oído contienen marcadores químicos que son alterados por el párkinson. Estos cambios, imperceptibles para el olfato humano, pueden ser identificados por un sistema de IA olfativa con altísima precisión.

Investigaciones previas ya habían sugerido que el sebo cambia de composición en pacientes con párkinson, generando un olor distintivo. Sin embargo, factores externos, como la contaminación o la humedad, pueden alterar estos compuestos en la superficie de la piel. La cera del oído, en cambio, permanece más protegida y estable, lo que la convierte en un medio ideal para estudiar estos biomarcadores.

El equipo recolectó muestras de 209 personas, 108 de ellas diagnosticadas con párkinson. Utilizando cromatografía de gases y espectrometría de masas, lograron identificar cuatro compuestos volátiles orgánicos (VOCs, por sus siglas en inglés) significativamente distintos entre pacientes sanos y aquellos con la enfermedad:

  • Etilbenceno.
  • 4-etiltolueno.
  • Pentanal.
  • 2-pentadecilo-1,3-dioxolano.

Los datos obtenidos fueron integrados a un sistema de inteligencia artificial olfativa (AIO, por sus siglas en inglés), diseñado para reconocer patrones en los compuestos químicos. Luego de ser entrenado con las muestras, el modelo logró identificar con un 94 % de precisión si un paciente tenía o no párkinson, basándose únicamente en los compuestos presentes en el cerumen.

Pese a los resultados, los propios investigadores reconocen que este es solo el primer paso. El estudio fue realizado en un único centro en China, por lo que la siguiente fase será replicar la investigación en distintas regiones y con pacientes de diferentes etnias.

Tratar temblores esenciales con ultrasonido podría mejorar síntomas del párkinson

Fuente: Optimal focused ultrasound lesion location in essential tremor

El temblor esencial es el trastorno neurológico del movimiento más frecuente. Afecta hasta al 1 % de la población mundial y al 5 % de los mayores de 60 años. Aunque muchas veces se confunde con el párkinson, es una enfermedad distinta. De todas maneras, se comparte el síntoma.

El tratamiento MRgFUS consiste en aplicar ultrasonido enfocado de alta intensidad, guiado por imágenes de resonancia magnética, para crear una pequeña lesión en el tálamo, concretamente en un núcleo que participa en el circuito neuronal del temblor. Es un procedimiento no invasivo, sin necesidad de cirugía abierta, con efectos inmediatos y duraderos.

Aunque ya se ha utilizado en múltiples países, la ubicación exacta de la lesión ha sido clave para el éxito del tratamiento y la minimización de los efectos adversos. Aquí es donde entra en juego el nuevo descubrimiento.

Investigadores analizaron datos de 351 pacientes que fueron sometidos a talamotomía por MRgFUS en tres centros médicos internacionales. Se trata del estudio con mayor número de pacientes hasta la fecha sobre este tratamiento. Gracias a este análisis, se identificaron zonas cerebrales ideales para aplicar el ultrasonido —el denominado “punto dulce”— y otras cuya intervención generaba efectos secundarios.

Posteriormente, el equipo aplicó este modelo a un grupo externo de pacientes, comprobando que cuanto mayor coincidencia había con la ubicación del “punto dulce”, mejores eran los resultados a un año del procedimiento. Este hallazgo valida un nuevo estándar clínico para mejorar tanto la eficacia como la seguridad del abordaje.

El próximo paso del equipo investigador es ampliar el análisis de datos para comprender a profundidad cómo han evolucionado los resultados clínicos con esta tecnología. Su objetivo es diseñar tratamientos aún más personalizados, que mantengan el control del temblor a largo plazo, y reduzcan al mínimo los efectos secundarios.

Este desarrollo también abre la puerta a expandir el uso del MRgFUS en países de ingresos medios y bajos, donde el acceso a los tratamientos de alta tecnología es limitado. Al precisar los puntos exactos del cerebro a tratar, se podría reducir la curva de aprendizaje para nuevos centros y optimizar la efectividad en distintos entornos.

Fuente: https://www.intramed.net/content/enfermedad-parkinson-temblor-investigaciones

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