Científicos en pugna probaron dos grandes teorías, pero no encontraron una ganadora.
Científicos en pugna probaron dos grandes teorías, pero no encontraron una ganadora.
Para quienes se identifican con la “disforia sensible al rechazo”, puede resultar abrumador escuchar lo que perciben como críticas.
Los pensamientos perturbadores y las fijaciones sociales son algunas de las muchas manifestaciones del trastorno obsesivo-compulsivo.
Trastornos como el TDAH y el autismo pueden obstaculizar las habilidades mentales utilizadas para gestionar el tiempo y perseguir objetivos, pero los expertos dicen que existen soluciones.
Un estudio sugiere que existe un vínculo entre el tamaño del cerebro y la esperanza de vida. Y que por eso los gatos viven más que los perros. ¿Que hay de cierto?
Aquellos que se encuentran en el espectro neurodivergente, que incluye afecciones como el autismo, el TDAH y la dislexia, pueden experimentar la motivación de manera diferente a las personas neurotípicas.
Cuando escuchas “biohacking”, quizás pienses en magnates de la tecnología que buscan una longevidad extrema a través de tratamientos experimentales o en celebridades que siguen rigurosos regímenes de salud para mantener su apariencia juvenil.
Las malas películas nos lo ponen demasiado fácil: el héroe aparece como totalmente bueno, no ofrece dudas al respecto, y el villano es completamente malvado. No existe ambigüedad, nada que pensar.
La presencia constante de un docente sensible y comprometido puede marcar un antes y un después en la vida de un niño.
La memoria se produce en muchas partes del cerebro al mismo tiempo y algunos tipos de recuerdos se quedan más tiempo que otros.
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