La disfunción tiroidea es más común en mujeres que en hombres. El predominio femenino se atribuye a diferencias sexuales en la función inmunitaria, similar a muchas enfermedades autoinmunes. Más del 80% de los pacientes con tiroiditis aguda o crónica e hipotiroidismo resultante tienen autoanticuerpos antitiroideos, así como infiltración de células B y células T de la glándula tiroides, compatible con una etiología autoinmune.