El incendio registrado recientemente en un garaje de la localidad madrileña de Alcorcón, en España, encendió nuevamente las alarmas y las críticas en torno a la seguridad de los automóviles eléctricos. El episodio, que rápidamente se viralizó en redes sociales, puso sobre la mesa un debate que también se traslada a Uruguay: cómo actuar ante un eventual siniestro que involucre este tipo de vehículos.
por El Telégrafo, Paysandú
Aunque los autos eléctricos representan un cambio tecnológico en materia de transporte, aún persisten dudas y desconocimiento en relación a los riesgos que implican, particularmente cuando se produce un incendio. En tal sentido, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha señalado que el riesgo de incendio en un vehículo eléctrico es en realidad mucho menor que en los de combustión. “Un coche de combustión tiene un riesgo diez veces mayor de incendiarse”, afirma la organización.
En general, los incendios en vehículos eléctricos se producen como consecuencia de un accidente que daña la batería, o bien por defectos de fabricación. Este último caso es menos frecuente, pero cuando ocurre, genera una reacción química en cadena que eleva la temperatura de forma exponencial hasta provocar la llama muy caliente y en muchos casos, muy violenta, similar a la que produce un soplete de soldadura.
Un estudio de la aseguradora estadounidense AutoinsuranceEZ, basado en datos de la autoridad de seguridad vial de ese país, indica que los coches híbridos –que combinan baterías con motor de combustión– son los más propensos a incendiarse: 3.474 fuegos por cada 100.000 ventas. Le siguen los de gasolina y diesel, con 1.529 incendios, mientras que los eléctricos resultan ser los más seguros, con apenas 25 incidentes.
En tanto, en los vehículos de combustión, el fuego suele expandirse hacia arriba y termina al consumirse el combustible. En los eléctricos o híbridos enchufables, en cambio, cuando la batería se daña, las miles de celdas que la componen liberan gases a alta presión por orificios específicos, y el fuego se expande de forma lateral, “como si fuera un soplete”, según explican especialistas internacionales.
UNA REALIDAD QUE ALCANZA A PAYSANDÚ
Consultado por EL TELEGRAFO, el jefe de Bomberos de Paysandú, oficial ayudante Nerio Da Motta, explicó que el tema no es ajeno a la realidad local.
“La realidad que tenemos es que empiezan a verse tanto autos eléctricos como los híbridos, que son a combustible tradicional (nafta o a gas) y su parte eléctrica. Son los dos modelos que están en el mercado, muchos de esos vehículos híbridos funcionan a gas, hay muchos en Argentina, y en verano llegan turistas acá”, señaló.
El jerarca puntualizó que hasta el momento en Paysandú no se han registrado siniestros de este tipo. “Hoy por hoy son vehículos que para la parte de Bomberos no hemos tenido incidentes, sea accidentes de tránsito o incendios en ese tipo de vehículos, pero es un debe que tenemos en cuanto a la capacitación para estar preparados en caso que sucediera”.
Añadió que aunque externamente puedan parecer similares a un automóvil convencional, “la forma de trabajo en caso que ocurriera un hecho que lo involucre es totalmente diferente porque los componentes son diferentes. Se trata de vehículos que tienen baterías de 400 volts, a diferencia de uno convencional que lleva de 12 o 24 volts”. Esto supone un gran riesgo adicional al momento de auxiliar en un siniestro, porque quien accidentalmente haga contacto con una superficie que haya quedado electrificada recibirá una descarga potencialmente mortal.
Pero el mayor problema está en el “tipo” de fuego. El oficial aclaró que aún no existen agentes extintores capaces de sofocar un incendio en baterías de litio. “Es un producto que en la actualidad no tenemos un agente extintor capaz de sofocar un incendio, incluso a nivel del mercado aún no hay un producto capaz de apagar esa temperatura que lleva a una combustión muy elevada y muy rápida. Incluso son vehículos, ya ha pasado en otros países, a los que se debe de hacerles un tratamiento especial, hasta se aconseja dejarlos en remojo en el agua en unas piscinas porque pueden reactivarse. Puede darse que pasen un par de días de sofocado y se vuelvan a encender, se reactive el fuego, es muy complejo todo el tema en cuanto a las baterías”.
Debido al hecho que en algunos las puertas y ventanas funcionan con electricidad a través de servomotores y actuadores controlados electrónicamente y por software, han ocurrido casos en otros países donde los ocupantes queda atrapados dentro del habitáculo sin posibilidad de salir aún estando conscientes y con cierta movilidad. Y si se produce un incendio en la batería, el tiempo con que se cuenta para evacuar el vehículo puede ser de apenas unos segundos.
RIESGOS EN LA INTERVENCIÓN
Da Motta remarcó que el problema es mundial. “Está todavía muy complejo en cuanto a la intervención de bomberos. En lo que representa a Paysandú no hemos tenido ningún siniestro con vehículos eléctricos o híbridos, pero son autos que una de las características que tienen es que son silenciosos. Es decir, hay que acercarse al tablero para ver si está prendido o no. Al momento de trabajar en ellos se debe tener especial atención en que tienen energía, por lo que se debe buscar la llave de corte. Por suerte están identificadas, pero el gran debe es en cuanto a la extinción”.
También explicó que no pueden manipularse como un vehículo común tras un accidente. “El tema también pasa por qué hacer en un vehículo convencional si tenés un accidente viene la grúa, lo cincha, lo sube arriba y lo traslada en el camión. Con el vehículo eléctrico no se puede hacer lo mismo porque al arrastrarlo, al tener movimiento en la rueda, puede que genere nuevamente una energía interna, una sobrecarga, y se encienda el fuego. Para eso habría que levantarlo con un guinche, cosa que acá no tenemos, y ponerlo con cuidado arriba del rodado que lo traslade, pero manteniendo el riesgo de que ese vehículo se incendie o se reinicie en caso que haya pasado. Es todo complejo por ahora”. Advirtió que, en caso de un siniestro, se recomienda no mover el vehículo: “Si estamos hablando de un accidente ese auto sin dudas sufrió alguna modificación en la carrocería por ejemplo y se puede haber dañado la batería, entonces se aconseja no moverlo, ni arrastrarlo, ni cincharlo. Pero el tema también es qué hacer después con ese vehículo, porque corremos el riesgo que después de haberlo apagado se reinicie y se vuelva a prender fuego a los dos días”.
UN DESAFÍO PARA EL FUTURO
Finalmente, Da Motta sostuvo que Uruguay aún tiene un largo camino por recorrer en esta materia. “A nivel de Uruguay nos queda mucho por hacer en sentido de capacitar al personal para ese tipo de tareas, porque todavía no hay un agente extintor para apagar ese incendio. En Montevideo ya ha habido un par de cursos, estamos esperando que también se pueda hacer en el Interior. Esperemos no tener ningún incidente así, porque son autos relativamente seguros, no ha habido antecedentes al menos acá en el litoral en que haya habido vehículos así involucrados, siquiera en accidentes, pero como cualquier vehículo que anda circulando corre riesgo de tener un accidente”. La transición hacia la movilidad eléctrica se presenta así como un reto no solo para conductores y fabricantes, sino también para los cuerpos de emergencia que deben adaptarse a nuevas tecnologías y peligros, en un escenario donde la capacitación y los recursos aún son insuficientes.