Hoy asistimos a una autĆ©ntica explosión del modelo de ācuidados centrado en la personaā.
Humanización de los Cuidados
Estamos transitando un proceso desde el paternalismo clĆ”sico hasta la autonomĆa, y yendo hacia un modelo en el que las personas reclaman mayor participación activa en todos los Ć”mbitos.
por Salud.UY – Uruguay
Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), humanizar como verbo transitivo, es la acción de hacer humano, familia y afable a alguien o algo.
Como verbo pronominal, humanizar es ablandarse, desenojarse, hacerse benigno. Este concepto nos pregunta cuÔl es nuestra relación con el sufrimiento de las personas; nos habla de comprender y ser compasivos, cosas que nada tienen que ver con la lÔstima o la misericordia. Como seres humanos, estamos diseñados para sentir y es a través de la atención plena y los sentidos, como podremos entender las necesidades de cuidados, detectar el sufrimiento, entenderlo, abrazarlo y, lo que es mÔs importante, querer hacer algo para cambiarlo. Esta es nuestra naturaleza.
SegĆŗn JosĆ© Carlos Bermejo, Director del Centro de Humanización de la Salud de Madrid y uno de los referentes en humanización en EspaƱa, humanizar es āhacer referencia al hombre en todo lo que se realiza para promover y proteger la salud, curar las enfermedades, garantizar un ambiente que favorezca la vida sana y armoniosa a nivel fĆsico, emotivo, social y espiritualā. Hablar de humanización refiere a la dignidad intrĆnseca de todo ser humano y los derechos que de ella derivan.
Humanizar los cuidados implica apostar por una atención mÔs amable y centrada en las personas. Supone personalizar la atención y escuchar qué necesitan las personas que reciben los cuidados y sus familias, no lo que el cuidador cree que necesitan.
Cuidar requiere competencia profesional y formación, pero tambiĆ©n individualidad, emoción, solidaridad, sensibilidad y Ć©tica. Precisa de dotes de comunicación y habilidades para relacionarse tales como empatĆa, escucha activa, respeto y compasión.
Humanizar una realidad significa hacerla digna de las personas:
Humanizar el cuidado, dimensión ética
por JosƩ Carlos Bermejo
Humanización del Cuidado – Manual de EnfermerĆa
por Unidad de EnfermerĆa del Hospital de ClĆnicas – Uruguay
Fuente: https://www.enfermeria.hc.edu.uy/
Consejos para gestionar la frustración o tristeza del cuidador
por Cuidate+
El 61 por ciento de los cuidadores no profesionales en España necesita atención médica por depresión, ansiedad y estrés, según el estudio internacional Embracing Carers, elaborado por Merck. AdemÔs, casi la mitad de los cuidadores informales pone la salud de la persona que cuida por encima de la suya y siete de cada diez reconocen que estÔn cansados casi todo el tiempo.
āMuchos cuidadores de mayores tienen que dejar de trabajar, prescindir del tiempo para sĆ mismos y para su ocio y estar pendientes de la persona cuidada las 24 horas del dĆa. Esto puede producir agotamiento, cansancio, repercutir en la salud emocional, psicológica y fĆsica y llevar finalmente a la claudicaciónā, afirma Sacramento Pinazo-Hernandis, vicepresidenta de GerontologĆa de la Sociedad EspaƱola de GeriatrĆa y GerontologĆa (SEGG).
Especialmente, ālos niveles de estrĆ©s son muy elevados en aquellos cuidadores familiares de pacientes con demencia, fundamentalmente debido a: cambios conductuales (gritos o resistencia a la ayuda), problemas emocionales (llanto o depresión), patrones del sueƱo variables y demandas del pacienteā, seƱalan LucĆa Trigo MillĆ”n y RosalĆa Campos Ćlvarez, de Adamia PsicologĆa.
Recomendaciones para la gestión de sentimientos en el cuidador
Entre los consejos que dan los especialistas para afrontar mejor la tarea del cuidado del familiar mayor o dependiente destacan los siguientes:
1. Afrontar la situación
Lo primero es asumir que se trata de una situación fuera de control, pero que hay que aceptar tal y como es. āEs una tarea difĆcil que se podrĆa conseguir de manera individual o apoyĆ”ndose en otras personas, familiares o amigos que estĆ©n pasando por una situación similar o mĆ”s favorableā, dicen las psicólogas de Adamia.
2. Priorizar su propia vida
Para poder cuidar de los demĆ”s hay que cuidarse primero a uno mismo. āEn este paso, es importante que se rompa el cĆrculo vicioso de dependencia-sobreprotecciónā, explican Trigo y Campos. Pinazo-Hernandis aconseja mantener su autonomĆa en las Ć”reas de menor pĆ©rdida durante el mayor tiempo posible.
3. Saber delegar en otras personas para manejar la carga
Se aconseja delegar en familiares o bien personas de atención sanitaria que puedan cuidar a la otra persona durante un espacio concreto de tiempo en el que el cuidador principal pueda hacer su vida.
4. Aprender a decir que no sin culpabilizarse por ello
āEl cuidador tiene que intentar pensar que el tiempo que no pasa con la persona mayor o dependiente no significa que no le preocupe o que no lo quieraā, afirman las psicólogas.
5. Dedicarse tiempo a uno mismo y ser capaz de desconectar
Si el cuidador no con sigue desconectar por sĆ mismo -debido a la larga duración de la enfermedad, del escaso apoyo social o porque la situación le supera-, que acuda a un profesional de la salud o de atención sociosanitaria, con el que pueda encontrar una vĆa de escape para desahogarse. āOtra opción serĆa acudir a un grupo de apoyo de cuidadores, donde los implicados exponen sus situaciones y se arropan entre ellos porque se dan cuenta de que no son tan disparesā, comentan Trigo y Campos.
6. Todo el mundo tiene derecho a equivocarse
āNadie es perfecto ni nace sabiendo cuidarā. Por eso, la especialista en GerontologĆa cree que es conveniente acudir a cursos o charlas formativas especĆficas.
ĀæY si el cuidador es adolescente?
“Los nietos pueden ayudar en las tareas de cuidado, tanto las bĆ”sicas de la vida diaria como las instrumentales (que requieren mayor nivel de autonomĆa personal), y se sienten satisfechos por ello. AdemĆ”s, permite que el abuelo se mantenga integrado en las relaciones con los otros”, explica Pinazo-Hernandis.
Asimismo, los adolescentes consideran que con el cuidado estƔn devolviendo parte del cariƱo que los abuelos pusieron en ellos en el pasado. AdemƔs, estƔn aprendiendo valores como la responsabilidad del cuidado y el afrontamiento.
SegĆŗn la especialista en GerontologĆa, “los nietos son conscientes siempre de la enfermedad de sus abuelos y tambiĆ©n de que su presencia es beneficiosa no sólo para el abuelo, que se alegra mucho de las visitas, sino tambiĆ©n como ayuda a los cuidadores principales (los padres). Por el contrario, ver cómo avanza la enfermedad de su familiar puede producir sentimientos de tristeza, preocupación y rabia“.
Es fundamental “darles pautas, tanto emocionales como de gestión de la situación; es decir, una psicoeducación para que entiendan quĆ© es lo que ha pasado y quĆ© papel tienen que seguir ahora”, concluyen las expertas de Adamia PsicologĆa.