El Instituto de Salud de McKinsey y el Instituto FII revelan que invertir en una longevidad saludable genera retornos significativos, que oscilan entre 2,3 y 6 veces por cada dólar invertido. Más allá de las cifras, estas inversiones fortalecen los sistemas de salud, amplían la participación laboral y abren nuevos mercados para la innovación y la inclusión.