Los humanos no son especialmente rápidos, fuertes o ágiles. Nuestros sentidos son bastante pobres, incluso en comparación con el ganado doméstico y las mascotas.
Los humanos no son especialmente rápidos, fuertes o ágiles. Nuestros sentidos son bastante pobres, incluso en comparación con el ganado doméstico y las mascotas.
Decir que somos mamíferos es una afirmación que no tiene controversia. Sin embargo, solemos pasar por alto todo lo que hemos adquirido a lo largo de nuestra evolución y que compartimos con muchas de las especies de este grupo. Ser mamíferos afecta a nuestro comportamiento y a nuestro día a día.
Todos los seres humanos aprendemos antes a dibujar que a escribir. También la humanidad inventó antes la pintura que la escritura. Con la proliferación de memes, stickers1 y emoticonos, la humanidad parece iniciar una época en que de nuevo nos comunicamos sobre todo visualmente.
La influencia de la inteligencia artificial en la escritura está creciendo. Correcciones ortográficas, sugerencias gramaticales y de estilo, sugerencias de contenido, hasta máquinas que escriben por sí mismas. ¿Cómo es esto posible? ¿Quién domina todo esto? ¿Cuáles son los riesgos y cómo mitigarlos?
La creación literaria y la experiencia lectora enfrentan hoy uno de sus mayores retos con la llegada del metaverso, la interfaz total. Si esta plataforma se vuelve hegemónica, ¿qué implicaciones tendrá esto para la literatura en todas sus facetas?
Mucho ha pasado en las ocho décadas desde que empezamos a programar a las máquinas. Mientras que durante milenios aprendimos a escribir con signos, desde hace menos de uno empezamos a escribir con código.
Según el enfoque del sociólogo y antropólogo argentino Eliseo Verón sobre la mediatización, cada hito en la evolución de los medios comporta un cambio de escala, es decir, introduce en la especie humana una nueva forma de percepción. La televisión, por ejemplo, incorporó a nuestra mirada la posibilidad de ser testigos en directo de acontecimientos que, por su lejanía, nunca podríamos haber visto.
Es una paradoja : la vida necesita agua para sobrevivir, pero un mundo lleno de agua no puede generar las biomoléculas que habrían sido esenciales para la vida temprana. O eso pensaron los investigadores.
El estudio científico de la evolución humana históricamente nos aseguró un orden reconfortante para las cosas. Ha pintado a los humanos como más inteligentes, más intelectuales y más cariñosos que nuestros predecesores ancestrales.
En todas las culturas, razas y momentos históricos las mujeres viven más que los hombres. ¿Por qué? Pasa también en otras especies y, en general, tiene que ver con las estrategias reproductivas de ambos sexos.
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