El mundo sabía que era posible un brote viral, especialmente a raíz de virus como el Ébola y el Zika. Sin embargo, nadie podría haber predicho el impacto generalizado que tendría COVID-19 en las personas y empresas de todo el mundo.
El mundo sabía que era posible un brote viral, especialmente a raíz de virus como el Ébola y el Zika. Sin embargo, nadie podría haber predicho el impacto generalizado que tendría COVID-19 en las personas y empresas de todo el mundo.
La pandemia de COVID-19 ha producido impactos sociales y económicos de gran magnitud a escala regional y mundial. Son bien conocidas las consecuencias directas de las medidas de restricción de movilidad aplicadas por los gobiernos de la región, pero no se han explorado en mayor detalle las relaciones claves de los recursos naturales con los factores precursores, la expansión de los contagios y los impactos del mismo virus.
A la mayoría de nosotros nos ha impresionado la velocidad a la que el coronavirus, Covid-19, ha barrido el mundo. Pero el ritmo de 2020 es más comprensible si ve la pandemia como un fenómeno exponencial.
Preocupado por los tiempos (oscuros) que Europa y el mundo atravesaban, el pensador francés, existencialista y humanista, trabajó en 1943 en un guión para una futura película, movido por el deseo de crear una historia concreta que reflejase situaciones universales.
La menor interacción social durante la pandemia de COVID-19 ha llevado a una reducción impresionante de las enfermedades infecciosas infantiles comunes.
Con la pandemia de COVID-19, el mundo entero tuvo que tomar medidas para adaptarse a una “nueva normalidad” en un esfuerzo mancomunado por preservar la salud de las personas.
Entre las restricciones de viaje y los límites de visitantes a los hospitales, los padres pueden recibir la noticia de la muerte de un ser querido por teléfono y tener que decírselo a sus hijos que pueden no estar preparados.
En un momento como este, los investigadores y líderes tienen que mirar más allá de los costosos ensayos controlados aleatorios que requieren mucho tiempo. Para encontrar las respuestas a una pregunta que siempre está evolucionando, la industria necesitará examinar información que cambia constantemente de manera similar: datos del mundo real.
Francis Collins, el científico “cazador de genes” que lideró la secuenciación del genoma humano en 2003, está ahora al frente del mayor consorcio mundial de centros de investigación que trabaja en pos de una vacuna para la covid-19.
Las tecnologías digitales han sido esenciales para el funcionamiento
de la economía y la sociedad durante la crisis de la pandemia de la
enfermedad por coronavirus (COVID-19). Las redes y la infraestructura
de comunicaciones se utilizan de manera cada vez más intensiva para
actividades productivas, educacionales, de la salud, y de relacionamiento
y entretenimiento. Avances que se preveía que demorarían años en
concretarse, se han producido en pocos meses.
IMPORTANTE: KW Foundation no vende publicidad de terceros ni promociona contenidos pagos. Somos independientes, desde siempre.