América Latina está experimentando una de las transiciones demográficas más rápidas de la historia. En un cambio sin precedentes, la región se está volviendo más vieja antes de ser más rica, un fenómeno que presenta tanto desafíos como inmensas oportunidades. El número de personas mayores de 60 años se ha duplicado en los últimos 20 años y se espera que se triplique para 2050, superando los 160 millones. Este cambio no es solo una cifra; es una transformación profunda que redefine la sociedad, la economía y la cultura. Frente a esta realidad, es imperativo dejar atrás la visión pasiva del envejecimiento y adoptar un enfoque proactivo, que abarque desde el envejecimiento activo y saludable hasta el envejecimiento vigente.
por Dra. Alexandra Caballero Guzmán MD MSc
Tradicionalmente, el envejecimiento se ha asociado con el declive y la dependencia. Sin embargo, este paradigma está obsoleto. El concepto de envejecimiento activo propuesto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) aboga por la participación continua de las personas mayores en las esferas social, económica, cultural, espiritual y cívica, además de su participación en la actividad física. Por su parte, el
envejecimiento saludable se enfoca en mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez. Estos dos enfoques son interdependientes y constituyen la base para vivir una vida plena en la tercera edad.
Fuente: Dra. Alexandra Caballero Guzmán MD MSc