El tema del suicidio es difícil de investigar y, en consecuencia, gran parte de la evidencia es de baja calidad. En un reciente estudio cualitativo los médicos generalistas en el Reino Unido informaron que les resultaba difícil identificar quién era “realmente” suicida, evaluar eficazmente el riesgo y manejar a pacientes con riesgo de suicidio.