Demasiada información causa estrés. ¿Cómo se aplica esto a nuestras intranets?

por Deane Barker

En su polĂ©mica de 1985 contra la televisiĂłn, ” DivirtiĂ©ndonos hasta la muerte “, Neil Postman identifica lo que llamĂł la “ratio informaciĂłn-acciĂłn”. Esta es la cantidad de informaciĂłn que alguien recibe y sobre la cual puede actuar directamente.

Una proporciĂłn baja significa que la mayor parte de la informaciĂłn que recibe una persona tiene un impacto en ella y puede tomar medidas para influir en ella de alguna manera. Una proporciĂłn alta significa que la mayor parte de la informaciĂłn que recibe una persona no tiene ningĂșn impacto en ella y, de todos modos, no puede hacer nada al respecto.

Si eras granjero en el siglo XIX, podrĂ­as ver una gran tormenta en el horizonte. Esta informaciĂłn te afectaba y podĂ­as hacer algo al respecto: podĂ­as meter a los animales en el establo, cerrar las persianas, etc. De hecho, debido a las limitaciones de la tecnologĂ­a, la mayor parte de la informaciĂłn que recibĂ­as era informaciĂłn que necesitabas saber y con la que podĂ­as hacer algo: veĂ­as las cosas con tus propios ojos o te las contaba alguien con conocimiento directo.

Sin embargo, nunca te enterarĂ­as de una tormenta en el estado vecino, y eso estĂĄ bien: no tienes ninguna propiedad allĂ­ ni conoces a nadie, asĂ­ que simplemente no necesitas la informaciĂłn. No te afectĂł y no pudiste hacer nada al respecto.

Hoy en día, la relación información-acción se ha inclinado al otro extremo del espectro: ahora es absurdamente alta, lo que significa que recibimos mås información de la que podemos utilizar. Esto ha progresado gracias a la evolución de los medios de comunicación, desde el periódico hasta el telégrafo, pasando por la radio, la televisión, internet, las redes sociales, los dispositivos móviles, las pantallas en cada habitación de la casa, etc.

Con el tiempo, nuestras expectativas han cambiado. Nos obstinamos en la idea de que debemos estar informados de todo, y la idea de desconocer algo sobre lo que no podemos actuar es casi la antĂ­tesis de la buena ciudadanĂ­a. Esto ha llegado a quienes controlan la informaciĂłn: si los lectores lo quieren todo, debemos dĂĄrselo todo.

Postman escribiĂł sobre los cambios provocados por la tecnologĂ­a:

Se perdió la sensación de fuerza, precisamente porque el mundo entero se convirtió en el contexto de las noticias. Todo se volvió asunto de todos. Por primera vez, nos enviaron información que no respondía a ninguna pregunta que habíamos hecho y que, en cualquier caso, no permitía el derecho a réplica.

ApostarĂ­a, de forma conservadora, a que mĂĄs del 90 % de la informaciĂłn que recibimos en nuestros lugares de trabajo no es procesable. Alguien, en algĂșn lugar, podrĂ­a usarla, pero nosotros, desde luego, no. Lo Ășnico que hace es ocultar lo que realmente importa y lo que sĂ­ podemos cambiar. 

La mayorĂ­a de las organizaciones agravan esto con su estrategia de comunicaciĂłn interna. Con el pretexto de “querer mantener informados a los empleados”, bombardean con informaciĂłn de baja calidad contextual, no de baja calidad en general, porque es importante y Ăștil para alguien de la organizaciĂłn… pero no para la mayorĂ­a de las personas a quienes se la envĂ­an.

Esto se agrava al definir “la intranet”. Referencias como esta monolitizan nuestras intranets. Tendemos a hablar de ella en tĂ©rminos generales: usamos el artĂ­culo definido para referirnos a la Ășnica intranet que las gobierna a todas. Hablamos de ella como del OrĂĄculo de Delfos, como si fuera la Ășnica fuente de informaciĂłn. Un pozo comĂșn de informaciĂłn que todos comparten y que todos consideran con la misma sagacidad.

En cambio, voy a sugerir que hay algo mucho mĂĄs importante: la pequeña intranet que circula en la mente de cada empleado. Hay tantas intranets como empleados para comprenderla. Este espacio mental es la intranet mĂĄs pequeña del mundo y la Ășnica que realmente importa.

En “ La paradoja de la elecciĂłn â€, Barry Schwartz analiza el “efecto dotaciĂłn” y la “aversiĂłn a la pĂ©rdida” de la economĂ­a conductual. Estas teorĂ­as afirman que a los humanos no nos gusta perder cosas una vez que sentimos que nos pertenecen. Y demasiadas opciones implican demasiadas posibilidades de perder algo.

Schwartz relata un experimento en el que vendĂ­a mermeladas y jaleas gourmet en un expositor especial en un supermercado. La prueba revelĂł que al ofrecer menos opciones, se vendĂ­a mĂĄs producto.

Si aplicamos el efecto de dotación y la aversión a la pérdida, observamos que, al presentar 28 variantes posibles, los clientes se enfrentaban a la realidad de que cualquier selección implicaba la pérdida de otras 27 opciones. Mientras que, si solo había dos opciones, la pérdida era mucho menor.

Apliquemos esto a la adquisiciĂłn de informaciĂłn:

Podemos considerar toda la información orientada a la acción a la que estamos expuestos como nuestra. Sin embargo, descartamos información constantemente; es necesario, porque nuestra relación información-acción es tan baja que simplemente no podemos retenerla toda. Lamentablemente, cada información que descartamos mentalmente o nos obligamos a ignorar es una pérdida.

(Tenga en cuenta la frase “informaciĂłn orientada a la acciĂłn”. Con esto, me refiero a informaciĂłn que requiere una acciĂłn por parte de alguien, sea o no esa persona a quien se envĂ­a. Las instrucciones sobre el proceso de cambio de informe de gastos estĂĄn orientadas a la acciĂłn: la persona que estĂĄ expuesta a Ă©l sabe que requiere que alguien haga algo y necesita averiguar si es esa persona. Sin embargo, tenga la seguridad de que una historia conmovedora sobre el trabajo de caridad de Mary no estĂĄ orientada a la acciĂłn y no conlleva la misma carga cognitiva).

Piensa en cuando lees un libro de autoayuda denso y fascinante. ÂżAlguna vez te angustia pensar que no lo vas a recordar todo? ÂżSufres de “miedo a perderte algo”? ÂżLlegas al punto de darte cuenta de que no puedes hacer nada al respecto y que estĂĄs destinado a “perder” la mayor parte? En ese punto, simplemente te vuelves un poco insensible y te dejas llevar por la corriente. Claro, puedes tomar nota mental o prometer repasarlo con un resaltador, pero eso es poco comĂșn, y simplemente te resignas a no recordar la mayor parte.

Existe todo un gĂ©nero de libros, blogs y herramientas sobre “CĂłmo recordar todo lo que lees”. Y he observado con interĂ©s que un gĂ©nero emergente de libros, blogs y publicaciones en redes sociales dice exactamente lo contrario: lo que yo llamo “productividad relajada”, que se resume en: “No puedes recordarlo todo, asĂ­ que deja de intentarlo porque solo te entristece”.

Hace mĂĄs de una dĂ©cada, puse orden en mis suscripciones RSS y escribĂ­ al respecto . Algunas eliminaciones fueron fĂĄciles, ya que estos blogs solĂ­an publicar mucho ruido. Pero dos blogs en particular fueron problemĂĄticos, porque publicaban mucho, y lo que publicaban me parecĂ­a muy bueno.

EscribĂ­:

Estos dos blogs me obligaron a afrontar una triste realidad: a veces, menos es mĂĄs. Demasiado contenido bueno puede ser intimidante y estresante. [
] Tanto The Atlantic Cities como Stowe Boyd sufrieron por ser tan buenos y tener tanto volumen. Con ambos, sentĂ­a que no podĂ­a seguirles el ritmo y, peor aĂșn, no hacerlo me harĂ­a perder mucho y me sentirĂ­a mal por ello.

Parece paradójico, pero es cierto. Demasiada información causa estrés. Nos preocupa perder demasiado. Este es el efecto dotación y la aversión a la pérdida en acción. Mentalmente, somos dueños de toda la información que recibimos, y obligarnos a abandonar demasiada puede insensibilizarnos a todo el canal, o incluso rechazarlo por completo.

Así que este es el punto crucial: necesitamos reducir la cantidad de información enviada a la mayoría de los empleados, no aumentarla. Nuestro éxito como profesionales de la comunicación interna no debe medirse por el volumen de información que distribuimos, sino por cuån baja sea la proporción entre información y acción.

No existe una Ășnica “Intranet” (nombre propio, por supuesto). Nuestra nociĂłn de “intranet” estĂĄ anticuada. Hay una pequeña intranet circulando en la cabeza de cada uno de sus empleados, y esa es la Ășnica intranet que importa. Nuestro objetivo debe ser mantener esa intranet lo mĂĄs simple posible, entregando a cada empleado solo la informaciĂłn relevante que necesita para realizar su trabajo.

La personalizaciĂłn, la segmentaciĂłn y la adaptaciĂłn son claves para reducir la altĂ­sima proporciĂłn de informaciĂłn-acciĂłn que perjudica la relaciĂłn de sus empleados con sus canales. Cualquier informaciĂłn orientada a la acciĂłn enviada a alguien que no puede usarla debe considerarse un defecto de la estrategia de comunicaciĂłn. Como cualquier defecto, reducirlo al mĂĄximo debe ser un objetivo fundamental.

Su intranet no deberĂ­a utilizarse para almacenar la mayor cantidad de informaciĂłn posible. DeberĂ­a utilizarse para filtrar toda la informaciĂłn que comunica su empresa. Su objetivo deberĂ­a ser proteger a sus empleados de informaciĂłn inĂștil, no exponerlos a la mayor cantidad posible.

Conviértalo en un refugio contra la tormenta, no contra la nube de tormenta en sí.

La triste alternativa es lo que yo llamo “reacciĂłn negativa ante el volumen de informaciĂłn”. Cuando los empleados empiezan a descartar informaciĂłn, su soluciĂłn final serĂĄ ignorar el canal por completo. Este es el primer paso que muchas intranets dan hacia la irrelevancia.

Otros enfoques para la entrega de informaciĂłn en intranet

Acerca del autor

Deane Barker

Deane Barker es director de participación estratégica en Staffbase.

Fuente: https://www.reworked.co/digital-workplace/the-only-intranet-that-matters/

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