Los empleados quieren cada vez mÔs que sus empleadores se conviertan en ciudadanos corporativos mÔs responsables. A continuación, se incluye un manual sobre cómo los empleados pueden ser agentes de cambio efectivos y cómo los líderes pueden responder al activismo de los empleados.

por Forrest Briscoe y Abhinav Gupta

Ilustración de Klaus Kremmerz

En aƱos recientes, destacadas empresas estadounidenses han sido noticia no por sus nuevos productos sino por el activismo de sus empleados. En 2019, por ejemplo, 4,000 empleados de Amazon presentaron un documento a la asamblea general de accionistas criticando la contribución exacerbada de la compaƱƭa al cambio climĆ”tico. Un aƱo antes, 20,000 empleados de Google se negaron a trabajar como protesta a las indulgentes polĆ­ticas laborales en torno al acoso sexual. Este aƱo, empleados de Disney participaron en un rali automovilĆ­stico para plantear sus inquietudes de seguridad con respecto a la reapertura de los parques temĆ”ticos en medio de la pandemia del coronavirus. Por otro lado, empleados de Facebook escenificaron un paro virtual en disconformidad con la tolerancia de la plataforma hacia el racismo y el discurso del odio.

Estos eventos representan una ola creciente de activismo de empleados, es decir, cuando los empleados promueven el cambio social, a veces a travĆ©s de crĆ­ticas dentro de la propia organización. Esta tendencia ha tenido diferentes consecuencias tanto para los empleados como para las empresas. En respuesta al documento presentado en la junta de accionistas, Amazon prometió eliminar sus emisiones de carbono para el 2040. Google, sin embargo, fue menos receptivo con el paro de sus empleados: alteró el manual de empleados para disuadir futuros intentos de activismo. AdemĆ”s, muchos de los organizadores del paro han sido destituidos. Asimismo, 45 empleados documentaron las represalias que experimentaron por parte de la empresa, las cuales incluyeron la democión de puesto.

Los empleados dan cada vez mĆ”s importancia a la responsabilidad social empresarial (RSE) y esto contribuye a su activismo, pues quieren trabajar para compaƱƭas que procuren el bien para la sociedad y el medioambiente. Muchos trabajadores levantan la voz o incluso ponen presión a sus empleadores para incrementar las actividades de RSE. Por lo mismo, no sorprenden los resultados de un estudio de Weber Shandwick que en 2019 reveló que el 75 % de los trabajadores en los Estados Unidos estĆ” de acuerdo con la afirmación: ā€œlos empleados hacen bien al levantar la voz en contra de sus empleadoresā€.  Solo el 14 % no estuvo de acuerdo y un 11 % dijo no estar seguro.

A pesar de este apoyo generalizado, el activismo de empleados es un tema polĆ©mico entre muchos lĆ­deres corporativos. Para mejorar sus oportunidades de Ć©xito, los empleados deben profundizar su entendimiento de lo que significa realizar activismo efectivo. AdemĆ”s, los directivos necesitan saber cómo lidiar de forma positiva con este fenómeno porque seguirĆ” creciendo su importancia para las operaciones organizacionales.

Lejos de tener un enfoque uniforme, el activismo de empleados puede manifestarse de diferentes formas: cabildeo interno, presión a directivos para que apoyen temas específicos o, también, como el trastorno organizado de las operaciones comerciales. En este artículo ofrecemos perspectivas sobre la amplia gama de aspectos que abarca el activismo de empleados hoy en día. Por otro lado, considerando los riesgos, proporcionamos un manual para empleados sobre cómo participar en dicho activismo, ademÔs de consejos para los directivos que quieren apoyarlo.

El alza en el activismo de empleados

Definimos el activismo de empleados como la acción organizada por parte de empleados para atender un problema social conectado a la compañía para la cual trabajan. Este puede implicar el impulso o la oposición a algún cambio en la empresa, o utilizar la misma organización como una plataforma para poner de manifiesto cierto asunto que afecta a la sociedad en general.

El activismo de empleados incluye a todo tipo de personas, desde obreros y oficinistas hasta altos ejecutivos. Incluye a empleados de tiempo completo y de medio tiempo, tambiĆ©n a contratistas independientes quienes, tĆ©cnicamente, no son considerados empleados (por ejemplo, conductores de Uber). El estudio emitido en 2019 por Weber Shandwick indica que hasta dos de cada cinco empleados en medianas y grandes empresas han participado en algĆŗn tipo de activismo. El 38 % dijo que se han ā€œpronunciado para apoyar o criticar las acciones de sus empleadores en torno a asuntos controvertidos que afectan a la sociedadā€.

El activismo de empleados que vemos hoy se remonta a los setenta, cuando grupos de empleados activistas comenzaron a formarse en empresas estadounidenses. Estos grupos pioneros, casi siempre fundados por mujeres o minorĆ­as, buscaban formar una comunidad dentro de la organización que los empleaba, asĆ­ como encontrar nuevas maneras de abogar por polĆ­ticas antidiscriminatorias y por la igualdad de derechos. Estos grupos, como el Corporate Few (El colectivo de pocos), encabezado por directivos de raza negra de Xerox, y Women of AT&T (Mujeres de AT&T), se reunĆ­an con frecuencia fuera del horario de oficina y conectaban en los mĆ”rgenes de los eventos industriales y de otras conferencias. A muchos de ellos les preocupaba que los directivos no aprobaran de su existencia o, peor aĆŗn, los interpretaran como amenazas sindicales y en respuesta los despidieran o los sancionaran en el plano profesional.  

Desde los noventa muchos grupos de empleados activistas experimentaron un cambio enorme cuando los directivos empezaron a verlos no como agitadores sino como defensores de esfuerzos. Tras ganarse esta nueva legitimidad dentro de sus organizaciones, los grupos activistas de empleados empezaron a recibir patrocinios corporativos y fueron rebautizados como grupos de recursos para empleados. Al mismo tiempo, muchos empleados activistas construyeron fuertes redes externas. Al formar enlaces con ONG enfocadas en la industria, como el National Center for Women & Information Technology (Centro Nacional para las Mujeres y la Tecnología de la Información), y con otras ONG nacionales, como la Environmental Defense Fund Climate Corps (Fondo de Defensa Ambiental Cuerpo ClimÔtico), lograron movilizar grupos con metas en común a través de diferentes industrias.

Un rasgo distintivo del activismo de empleados es la acción colectiva, es decir, el proceso por el cual un grupo de individuos participan en acciones coordinadas para obtener una meta común. La acción colectiva da a los empleados mÔs poder del que obtendrían si actuaran por su cuenta. Aunque la acción colectiva suele involucrar a empleados de la misma organización, también puede incluir una mezcla de otros sectores, ONG independientes y grupos comunitarios. Por ejemplo, la Human Rights Campaign (Campaña de Derechos Humanos, HRC por sus siglas en inglés), la organización de defensoría LGBTQ mÔs grande de los Estados Unidos, trabaja con grupos en todas las grandes empresas para obtener y difundir información sobre las posturas LGBTQ de dichas empresas y presionar para que se adopten políticas mÔs inclusivas.

A los empleados activistas los motiva una preocupación por los problemas sociales que con frecuencia se asocian a su empleador. En la mayorĆ­a de los casos, estos problemas se correlacionan con los temas principales de la RSE (VĆ©ase en esta pĆ”gina ā€œTipos de Asuntos de la RSEā€). La RSE incluye polĆ­ticas de diversidad e inclusión para grupos tradicionalmente subrepresentados, como las mujeres, las minorĆ­as raciales y los asalariados que se identifican con algĆŗn grupo de la comunidad LGBTQ. En cuanto al medioambiente, la RSE abarca temas desde emisiones globales de carbono hasta reciclaje en la comunidad. A los empleados activistas tambiĆ©n les preocupan los tratos con algunos proveedores y clientes, en particular los que tienen registro de malas prĆ”cticas de RSE o aquellos que utilizan los productos y servicios de la empresa para violar los derechos de los ciudadanos.

Este tipo de activismo estÔ relacionado, pero es distinto, al trabajo realizado por los sindicatos, cuyo enfoque es influir en las decisiones de la empresa en torno a temas de salarios y condiciones laborales. Si bien es cierto que los sindicatos pueden ser una plataforma para realizar activismo en otros asuntos sociales, los empleados activistas son con frecuencia oficinistas asalariados que, al menos en los Estados Unidos, posiblemente no estÔn interesados en afiliarse a un sindicato tradicional. AdemÔs, las actividades de los sindicatos de trabajadores estÔn limitadas por las leyes relacionadas a negociaciones colectivas y las políticas empresariales, incluidas las reglas sobre la formación de unidades de negociación colectiva para representar a los trabajadores en una organización; también por la manera en que se seleccionan a los líderes de dichas unidades, y por los procesos para negociar con directivos, protestar, resolver agravios y recaudar y gastar fondos. En contraste, el activismo de empleados no tiene las restricciones mencionadas y es libre para emplear un abanico amplio de estructuras y tÔcticas que pueden adaptarse con rapidez.

Si bien la gran mayorĆ­a de los empleados activistas se enfocan en asuntos relacionados a la RSE, otra categorĆ­a de estos activistas usan su organización como una plataforma para amplificar su mensaje. Ejemplos recientes incluyen a atletas profesionales que aprovechan la popularidad y visibilidad mediĆ”tica de sus equipos ligas para crear conciencia sobre la injusticia racial, la brutalidad policial y, al mismo tiempo, expresar apoyo al movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan). En estos casos, la meta no es necesariamente lograr un cambio dentro de una organización, mĆ”s bien es llamar la atención del pĆŗblico hacia el problema del racismo sistĆ©mico.

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Una abundancia de tƔcticas

El activismo de empleados abarca un amplio rango de tĆ”cticas que sirven para poner en manifiesto alguna problemĆ”tica social e influir en las decisiones de las autoridades para alinearlas con las metas de los activistas. Aunque los titulares de noticias suelen enfocarse en las acciones mĆ”s impactantes, como las huelgas de trabajadores, cada vez mĆ”s investigaciones sugieren que los empleados activistas optan por tĆ”cticas mĆ”s discretas, pues creen que son menos riesgosas y mĆ”s efectivas.

La grÔfica en esta pÔgina ilustra el alcance de las tÔcticas de los empleados activistas, las cuales estÔn organizadas a lo largo de los ejes con base en su capacidad de disrupción. Las tÔcticas mÔs disruptivas suelen tener la intención de desestabilizar las rutinas internas de la organización y su reputación pública, de modo que presionan a los ejecutivos de la empresa hasta que cedan a las exigencias de los activistas. Por el contrario, las tÔcticas de persuasión buscan influir en otros empleados y ejecutivos a través de distintas herramientas de comunicación, que son menos visibles para personas fuera de la organización y, por lo mismo, posiblemente menos agresivas.

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Las tĆ”cticas de disrupción tambiĆ©n incluyen el sabotaje, el cual abarca desde daƱar los activos mĆ”s valiosos de la empresa (por ejemplo, mĆ”quinas de la fĆ”brica o su sitio web) hasta manchar su reputación compartiendo información interna desfavorable con ONG que despuĆ©s serĆ” compartida en sus redes sociales. Por el lado persuasivo se encuentran tĆ”cticas como el issue selling, que implica presionar de forma hĆ”bil y atractiva a los directivos para convencerlos de apoyar temas especĆ­ficos de la RSE. Algunas tĆ”cticas, como el paro de labores o las sentadas pacĆ­ficas, pueden resultar mĆ”s disruptivas en plantas manufactureras u hospitales que operan las 24 horas del dĆ­a. Sin embargo, son menos disruptivas en organizaciones que no dependen tanto de la presencia continua del personal.

El sociólogo Doug McAdam ha seƱalado que las tĆ”cticas tambiĆ©n se pueden clasificar de acuerdo con su grado de innovación. Como se observa en la grĆ”fica, las tĆ”cticas ubicadas mĆ”s arriba en el eje vertical son experimentos relativamente poco comunes. Estas tĆ”cticas innovadoras pueden ser ventajosas para los empleados activistas debido al factor sorpresa, el cual puede traducirse en atención mediĆ”tica que se sumarĆ­a a la presión ya existente en los directivos de alinear las polĆ­ticas empresariales con las exigencias de los activistas. Dichas tĆ”cticas innovadoras parece que contribuyeron al Ć©xito de los empleados activistas de Amazon, quienes exigĆ­an a la empresa acciones en contra del cambio climĆ”tico. En este caso particular, las tĆ”cticas fueron posibles gracias a que los empleados poseĆ­an acciones de la compaƱƭa, y eso les permitió presentar una resolución en la asamblea general de accionistas criticando la postura de la empresa. Las tĆ”cticas que dependen de la persuasión son presumiblemente mĆ”s efectivas para catalizar un cambio dentro de las organizaciones. Por ejemplo, en 2018 un grupo de gerentes de Nike realizó una encuesta informal entre sus compaƱeros para conocer sus percepciones sobre el clima organizacional. Cuando se presentaron los resultados, que corroboraban las afirmaciones de los empleados activistas sobre un imperante sexismo y racismo, los directivos se sintieron obligados a empezar una investigación formal que llevó a la sustitución de personal de alto nivel e impulsó un cambio en las polĆ­ticas para reportar y manejar los prejuicios y las transgresiones en el Ć”rea de trabajo. En este ejemplo, el activismo se enfocó en el interior de la empresa y fue encabezado, en gran medida, por gerentes y directivos.

Las tĆ”cticas mĆ”s nuevas en el repertorio de los empleados activistas implican el uso de redes sociales como Twitter y Facebook. Las redes sociales son herramientas poderosas porque permiten a los empleados movilizarse con facilidad y rapidez, con lo que logran crear consciencia acerca de las prĆ”cticas de su compaƱƭa entre un pĆŗblico amplio: clientes, futuros empleados y otros grupos de interĆ©s. Al mismo tiempo, las empresas animan a sus empleados a ser activistas en pro de la empresa, es decir, los motivan a compartir en sus redes los esfuerzos y acciones de RSE, con la esperanza de que esto incremente el buen nombre de la empresa entre sus grupos de interĆ©s. Por ejemplo, el programa de apoyo al empleado establecido por Dell incentiva a los empleados a compartir en lĆ­nea contenido asociado a la marca para certificarse como ā€œprofesional de la comunidad y redes socialesā€. A este programa se le acredita el haber impulsado la buena imagen de la compaƱƭa, pues a un aƱo del lanzamiento logró que el contenido del sitio web de Dell se compartiera mĆ”s de 150,000 veces.

Cuatro megatendencias

Con base en la variedad de tÔcticas, hemos identificado cuatro megatendencias sociales que, en conjunto, han contribuido al crecimiento del activismo de empleados en el siglo XXI. Estas tendencias se refuerzan las unas a las otras de diferentes maneras. Por ejemplo, las nuevas tecnologías que facilitan el compartir información han provocado una mayor sensibilización con respecto a retos sociales urgentes y, a la vez, esta conciencia ha aumentado las expectativas de los empleados en torno a cómo actúan las empresas ante dichos retos. De manera similar, la difusión global de los principios de empoderamiento pueden animar a mÔs empleados a divulgar las malas prÔcticas empresariales utilizando estas nuevas tecnologías.

1. Las expectativas crecientes de la fuerza laboral |De acuerdo con una encuesta de Gallup publicada en 2016, las generaciones mĆ”s jóvenes de trabajadores estadounidenses, por ejemplo los milenials tienen expectativas mĆ”s altas de encontrar significado y propósito en sus empleos; no solo buscan ganar dinero. Conforme los trabajadores en este rango de edad se vuelven mĆ”s numerosos y adquieren puestos de mayor influencia, el deseo de encontrar significado y propósito se traduce en expectativas crecientes de que sus empleadores impulsen los esfuerzos de RSE. Esta misma encuesta indica que los milenials y otras generaciones mĆ”s jóvenes tienen bajos niveles de lealtad a las empresas que los contrataron, por lo que estĆ”n dispuestos a tomar riesgos participando como activistas.

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2. El empoderamiento como un principio directivo | Los beneficios del empoderamiento, es decir, la idea de que cada empleado debe tener mĆ”s autoridad para dirigir sus esfuerzos y opinar acerca de las decisiones que se toman en su organización, han sido enseƱados en escuelas de negocios por dĆ©cadas y tambiĆ©n han sido acogidos por innumerables industrias. Alentar a los empleados a alzar la voz ha sido un tema constante en el pensamiento administrativo, desde el movimiento de gestión de la calidad total (TQM por sus siglas en inglĆ©s) en los ochenta, hasta el interĆ©s actual en crear una cultura de innovación y emprendimiento dentro de las organizaciones. Por lo tanto, no sorprende que cuando se alienta a los empleados a compartir sus ideas y preocupaciones relacionadas a cómo mejorar el negocio, se expresen para incluir tambiĆ©n sus ideas y preocupaciones en torno a la RSE.

3. Retos sociales urgentes | El activismo enfocado en problemĆ”ticas como el cambio climĆ”tico, la escasez de agua y el acceso a los derechos humanos mĆ”s bĆ”sicos se enfoca cada vez mĆ”s en las empresas, que son percibidas como agentes de cambio poderosos y capaces. En cambio, al gobierno se le considera como demasiado polarizado polĆ­ticamente para ser efectivo. En este contexto, es mĆ”s factible que los empleados consideren cómo sus empleadores contribuyen a estos retos sociales y, al mismo tiempo, cómo podrĆ­an abordarlos de una mejor manera.

4. Nuevas tecnologĆ­as | En la dĆ©cada pasada, las plataformas de redes sociales han optimizado la manera en que se comparte información, por lo que planear y ejecutar tĆ”cticas activistas es mĆ”s sencillo y rĆ”pido. Los empleados pueden compartir información sobre sus organizaciones, movilizarse y planear eventos juntos, y coordinar actividades entre organizaciones, industrias, sectores y ubicaciones geogrĆ”ficas como nunca antes. Y ademĆ”s todo se hace en redes sociales, sin costo alguno. Estas tecnologĆ­as permiten a los empleados llegar a audiencias muy amplias. Por ejemplo, cuando los empleados de Facebook se quejaron de los bajos salarios y el trauma psicológico experimentado por los moderadores de contenido, sus denuncias alcanzaron gran visibilidad en las redes y llamaron la atención de los medios, lo que resultó en una conciliación legal.

El manual para empleados activistas

En el marco de estas megatendencias, la investigación realizada sobre movimientos sociales ha aportado conocimientos significativos acerca de cómo los empleados activistas pueden ser efectivos al impulsar cambios en las prÔcticas, políticas y estructuras de decisión de las empresas. A continuación, recopilamos algunas de estas reflexiones y las presentamos como una guía que puede orientar a aquellos que inician su camino como empleados activistas. Aunque las ideas centrales de este manual coinciden con el asesoramiento especializado que reciben directivos y emprendedores que buscan impulsar el cambio en sus negocios, las diferencias son notables cuando el tema involucra retos sociales. La grÔfica de arriba esboza las principales técnicas que conforman el manual y sugiere recomendaciones para directivos que simpatizan con el activismo de empleados y buscan apoyarlo.

1. Analiza las condiciones | Si estĆ”s pensando convertirte en un empleado activista, primero debes preguntarte si es el momento correcto para actuar. Los empleados activistas deben considerar las posibilidades de Ć©xito, comĆŗnmente de conseguir un cambio en las polĆ­ticas de la compaƱƭa, y estar conscientes de las posibles represalias por parte de colegas, directivos u otros dentro de la organización. El riesgo de sufrir represalias es real y en el peor de los casos resulta en la pĆ©rdida del empleo, daƱos a la carrera profesional y en ser seƱalado como ā€œempleado alborotadorā€ o ā€œproblemĆ”ticoā€. El daƱo a la carrera profesional puede suceder de formas sutiles, por ejemplo, perdiendo oportunidades de promoción interna o la marginación por parte de la empresa o colegas de la industria.

MĆ”s allĆ” del hambre de riesgo o las convicciones personales de un empleado, tambiĆ©n existen factores sistemĆ”ticos que pueden afectar los resultados, y los activistas deben sopesar y atenderlos cuidadosamente. En primera instancia, deben considerar quĆ© tan compatibles son sus metas con la misión, el propósito y los valores de la empresa. Por ejemplo, organizaciones que establecen como parte de su misión ā€œmejorar las vidas de sus clientesā€ pueden ser mĆ”s susceptibles a entablar un diĆ”logo con activistas que posean evidencia del incumplimiento de esa misión. De manera similar, los directores generales que han manifestado abiertamente experiencias propias de discriminación podrĆ­an ser mĆ”s receptivos al activismo enfocado a asuntos de diversidad en el personal. 

AdemÔs de estudiar los aspectos evidentes relacionados a la misión y los valores de las empresas, los empleados activistas deben estar atentos a otros elementos de la cultura organizacional. En empresas donde la innovación es altamente valorada, por ejemplo, los líderes podrían estar mÔs dispuestos a considerar innovaciones relacionadas con asuntos sociales. Otro recurso que se debe aprovechar son las tendencias de la industria, es decir, las tendencias que los directivos utilizan como parÔmetro para compararse con otras empresas de su Ôrea. El temor a no ser parte de una tendencia puede incentivar el cambio. Finalmente, los empleados activistas podrían analizar si tienen alguna ventaja personal a los ojos de su empleador. Por ejemplo, se pueden minimizar los riesgos del activismo si se tienen habilidades, aptitudes o conocimientos especializados que, de perderse, serían costosos (o difíciles de reemplazar) para la organización. De la misma forma, construir una coalición de empleados esenciales y valiosos aumenta las posibilidades de recibir atención significativa por parte de los líderes.

2. Plantear el problema | La habilidad de plantear una problemĆ”tica es esencial para ponerla en un contexto que incite a la acción directa tanto de simpatizantes como de observadores. En tĆ©rminos generales, plantear implica resaltar un problema para el cual los activistas tienen una solución o seƱalar una oportunidad que ellos pueden ayudar a su organización a aprovechar. Esto se logra a travĆ©s de un lenguaje especializado, enfocado en la misión, necesidades o rentabilidad de la empresa. Por ejemplo, empleados activistas a favor de la igualdad de beneficios para parejas del mismo sexo han planteado esta cuestión argumentando que es una manera de ganar la ā€œguerra por el talentoā€ o de sobresalir como ā€œempleador preferidoā€. Al hacer esto, los empleados alinean sus metas con las de la organización.

Por supuesto, se deben plantear estos asuntos en vista de de su audiencia. Los movimientos en pro de la diversidad en las empresas han encontrado que los directivos son mÔs receptivos a un planteamiento enfocado al negocio, con el cual se resalta el valor económico de retener al talento, mientras que otros ejecutivos y dueños responden mejor a un planteamiento moral, enfocado en la igualdad y la justicia. El reto para los activistas es crear un planteamiento que sea poderoso para ciertos públicos y, a la vez, suficientemente flexible para adaptarse a condiciones cambiantes, como las que pueden darse con un cambio de liderazgo, nuevas leyes o controversias sociales recientes. Por lo tanto, un buen planteamiento requiere constante experimentación y recalibración.

3. Readaptar procesos y espacios | El activismo de empleados requiere de acción colectiva. Sin embargo, los espacios de trabajo no siempre son propicios para que los activistas se reĆŗnan a planear tĆ”cticas en contra de la organización que los emplea. Un reto bĆ”sico es encontrar un tiempo conveniente en el que todos puedan compartir sus preocupaciones con otros. Tal vez un obstĆ”culo incluso mayor es identificar un espacio, fĆ­sico o virtual, donde puedan hablar con libertad, sin miedo a represalias del personal directivo, y trabajar en obtener el entendimiento general del problema y las maneras potenciales de abordarlo.

Las investigaciones sugieren que los empleados pueden ser muy creativos para readaptar la infraestructura de la empresa con el objetivo de generar Ć­mpetu por una causa social. Por ejemplo, cuando a finales de los ochenta se fundaron los primeros grupos de empleados en pro de la diversidad, algunos activistas utilizaron las listas de correo de sus organizaciones para identificarse entre sĆ­. De forma similar, empleados activistas han usado las salas de juntas, las instalaciones de investigación y desarrollo, y plataformas de discusión en lĆ­nea para realizar reuniones fuera del horario laboral y juntas donde aportar ideas. Con frecuencia tambiĆ©n aprovechan los congresos y conferencias profesionales para intercambiar información entre compaƱƭas.

Aparte de readaptar la infraestructura organizacional y profesional para construir coaliciones, los empleados activistas tambiĆ©n utilizan los sistemas de toma de decisiones existentes en la empresa, asĆ­ como su conocimiento de las normas de dichos sistemas, en servicio de sus objetivos. Por ejemplo, cuando un grupo de empleados de Nike quiso impulsar un incremento en la sostenibilidad de la empresa, promovieron un cambio en el sistema existente para calificar a los proveedores,el cual los evaluaba con base en las dimensiones del negocio, la puntualidad de las entregas, estructura de costos y garantĆ­a de calidad, y agregaron una nueva categorĆ­a para evaluar las prĆ”cticas sostenibles en sus operaciones.

4. Utilizar el conocimiento de la organización | Aunque conocer la empresa facilita llevar a cabo los pasos descritos anteriormente, los activistas tienen oportunidades muy particulares de usar sus conocimientos sobre el panorama social y polĆ­tico de la organización para reclutar a personas influyentes y crear coaliciones entre diferentes sectores. Los empleados que han estudiado la cultura informal y las intrigas de oficina son idóneos para identificar a defensores internos que simpaticen con la causa y estĆ©n en posición de influir en otros y de superar la resistencia polĆ­tica.

Por ejemplo, cuando un directivo emprendedor del conglomerado de medios y datos financieros Bloomberg LP intentó promover el desarrollo de mĆ©tricas medioambientales, sociales y de gobierno corporativo para la empresa (mĆ©tricas ESG, por sus siglas en inglĆ©s), fue recibido con escepticismo por algunos, quienes cuestionaron su relevancia para la estrategia general de Bloomberg LP. Sin dejar que esto lo afectara, buscó el apoyo de un superior prominente en el grupo de accionistas tradicional, el cual ademĆ”s no estaba afiliado a las iniciativas de sostenibilidad y responsabilidad social de la empresa. Hizo esto pensando que con su apoyo podrĆ­a influir a otros ubicados en el nĆŗcleo del negocio. Y tenĆ­a razón: con su ayuda la iniciativa logró todo el apoyo necesario para su aprobación e implementación. 

Los activistas tambiĆ©n pueden considerar construir una coalición diversa de empleados y directivos situados a lo largo y ancho de la organización. Las investigaciones sobre cambios organizacionales apoyan esta perspectiva al seƱalar que grupos de diferentes niveles, unidades y regiones tienden a ser mĆ”s efectivos al impulsar cambios, pues aportan mĆŗltiples perspectivas, canales de influencia y demuestran un apoyo mĆ”s amplio.

Otra forma en que los activistas pueden aprovechar efectivamente el conocimiento de una organización es al identificar puntos de referencia externos que puedan servir como ejemplos convincentes para reclutar a otros y convencer a la compañía de los cambios propuestos. Un activista puede identificar empresas que con frecuencia son usadas como parÔmetro al momento de tomar otras decisiones dentro de la organización y apelar a estas estratégicamente al presentar su caso.

En los noventa, activistas que buscaban impulsar la diversidad en el Ć”rea laboral demostraron esta tĆ”ctica cuando se percataron de que podĆ­an aprovecharse de un consorcio de referencia de mejores prĆ”cticas, llamado Mayflower Group, para influir en las decisiones de otras empresas. Este grupo incluĆ­a a Xerox, Johnson & Johnson, Motorola, Fedex y mĆ”s de una docena de compaƱƭas listadas en el Fortune 500 consideradas lĆ­deres y pioneras en varias prĆ”cticas directivas. Empresas rivales en sus respectivas industrias observaban con detalle a los miembros de Mayflower, de forma que cuando varias adoptaron prĆ”cticas de diversidad e inclusión, como proporcionar beneficios a las parejas de empleados LGBTQ, los activistas en las firmas rivales hicieron referencia a esto como prueba de que estas polĆ­ticas tenĆ­an mĆ©rito. Por supuesto, el Ć©xito requiere que los activistas entiendan quĆ© puntos externos de referencia funcionan como buenos parĆ”metros en sus organizaciones y en quĆ© grado existe consenso respecto a ellos. 

5. Redes de influencia | De la misma forma en que las empresas pueden beneficiarse al mantener y participar en redes externas de asociaciones industriales, proveedores y cuerpos regulatorios, los activistas tambiĆ©n pueden sacar ventaja de formar lazos con ONG, grupos industriales y empleados en empresas de su Ć”rea. Tal vez un beneficio universal de participar en estas redes de profesionales es el intercambio de información tĆ”ctica. Por ejemplo, los activistas pueden compartir experiencias de lo que ha funcionado en otra organización o sobre los retos compartidos que han surgido en otros lugares, de forma que pueden compartir conocimiento para mejorar sus esfuerzos. Este tipo de inteligencia activista puede tener un rol en alentar a otros activistas y a reclutas potenciales, asĆ­ como en construir un movimiento robusto para obtener la atención de los altos dirigentes.

AdemĆ”s del intercambio directo de conocimiento, los activistas tambiĆ©n pueden compartir datos para crear un repositorio de calificaciones de la industria para medir los avances de las diferentes organizaciones. Como una cantidad considerable de investigaciones lo han documentado, las empresas quieren tener una buena reputación y luchar para obtener un estatus de Ć©lite en clasificaciones de renombre como ā€œLas mejores compaƱƭas para trabajarā€ de Fortune. Los activistas pueden sacar ventaja de esta tendencia si, en conjunto con el resto de la red, recopilan información de prĆ”cticas organizacionales y califican a las empresas en parĆ”metros de interĆ©s.

La eficacia de este enfoque fue demostrada por HRC, que utiliza su red para recopilar datos sobre prÔcticas de contratación en las corporaciones mÔs grandes de Estados Unidos. HRC elabora un índice de equidad corporativa anual que hace público, al igual que otros reportes relacionados. Esta organización obtiene la información de un amplio abanico de fuentes, incluyendo los sitios web de las compañías, manuales de empleados, encuestas y entrevistas. Estas publicaciones no solo ayudan a activistas y empleados prospectos que pertenecen a la comunidad LGBTQ a identificar aquellas compañías que logran avances o tienen retrocesos, sino que también crean un sentido de competencia entre las empresas para mejorar. Los activistas estimulan la competencia al agregar métricas con nuevos requisitos necesarios para obtener el puntaje perfecto (100 %) en el índice.

AdemÔs de coordinarse con activistas de compañías de su Ôreas, los empleados pueden entablar relaciones con consumidores u organizaciones de clientes afines a sus metas, pues estos grupos son cruciales para la generación de ganancias y son de gran importancia para los líderes corporativos. Por ejemplo, los defensores de la justicia social dentro de empresas de servicios, como los bufetes de abogados, se han aliado con clientes clave para presentar un mensaje congruente desde dentro y afuera.

Consejos para directivos

El activismo de empleados llegó para quedarse y probablemente seguirĆ” creciendo en todos los sectores durante los próximos aƱos. Por lo tanto, los directivos deben adaptarse a esta nueva realidad para, como mĆ­nimo, evitar costos innecesarios y un trastorno adicional para la organización y, en el mejor de los casos, para asumir un rol proactivo en la expansión de este nuevo valor compartido que el activismo puede traer a las empresas. Recomendamos tres pasos para que los directores puedan relacionarse de forma efectiva con los empleados activistas. Primero, los directivos pueden perfeccionar su comprensión de cómo los temas sociales de la actualidad se conectan con el propósito de la organización, su misión y sus valores. Deben pensar en cómo se relaciona el negocio con cada una de las dimensiones de la RSE. En compaƱƭas grandes, esto involucra un directivo especializado en el tema, pero en las mĆ”s pequeƱas implica que los directivos tendrĆ”n que realizar el trabajo de forma independiente y consultarlo con expertos externos. De cualquier forma, esto puede ayudar a evitar que los administradores sean tomados por sorpresa  por las demandas de los empleados, cada vez mĆ”s demandantes, y tambiĆ©n pueden ayudar a guiar las respuestas dadas a nuevos activistas emergentes.

En segundo lugar, los directores pueden cultivar relaciones con grupos de interés internos y externos, incluyendo a organizaciones sin fines de lucro, asociaciones de la industria y expertos que lidian con problemas sociales destacados. Crear relaciones toma tiempo, pero puede rendir frutos. Algunas pueden ser formales, otras mÔs informales, y los empleados pueden servir como puentes o conductos que lleven a grupos de interés externos. Estos lazos pueden dotar a los directores con mÔs información, alertarlos sobre tendencias emergentes en la sociedad e industria, y ayudarlos a darse cuenta de sus propios puntos ciegos y sesgos. También son de ayuda para construir credibilidad con empleados activistas y potencialmente posicionar a los directores como valiosos mediadores entre activistas y las personas en los altos mandos.

El tercer punto implica que los directivos aprendan a escuchar a los empleados activistas para darles un foro en el que puedan compartir ideas y preocupaciones. Comúnmente, los directores con mente abierta se dan cuenta de que algunas ideas de estos empleados pueden beneficiar al negocio a largo plazo, incluso si parecen distracciones indeseadas en el corto. Escuchar no es lo mismo que ceder a las demandas. En cambio, sí es una oportunidad para tratar de entender las perspectivas de diferentes grupos de interés. Después de escuchar, también se puede abrir un espacio para que los directivos puedan discutir perspectivas contrastantes o problemas que atraviesa la organización.

Algunos directivos también han decidido ser aliados de los empleados activistas, apoyÔndolos en sus metas para cambiar la organización. Estos aliados no participan necesariamente en el activismo, pero pueden tener un impacto determinante en su éxito, pues aportan un conocimiento profundo de la organización y su liderazgo para ayudar a que los activistas ejecuten el manual, como se indica en la grÔfica anterior. La mayoría de los directores que deciden ser aliados lo hacen porque las metas de los activistas son compatibles con sus valores personales. Sin embargo, ser aliado también beneficia al negocio porque el activismo puede mejorar las relaciones con los grupos de interés e incluso detonar la innovación, siempre y cuando los activistas y sus esfuerzos se vuelvan un recurso con el cual se pueda identificar nuevos productos, servicios, segmentos de clientes y oportunidades de negocio. Su activismo también puede contribuir a sustentar culturas organizacionales que atraigan talento y a apoyar la reputación positiva de la empresa en el mercado.

En cualquier situación, los directivos deben evitar juzgar prematuramente a los empleados activistas y etiquetarlos como alborotadores descarriados. Mantener la cortesía y la transparencia a lo largo del proceso es imperativo, y debe mantenerse así incluso si las discusiones se intensifican.

Crear el bien social, juntos

Los empleados activistas forman parte del panorama cada vez mĆ”s complejo que los directivos deben enfrentar hoy en dĆ­a. Muy lejos han quedado los dĆ­as en que un directivo podĆ­a diferenciar fĆ”cilmente entre las ideas de empleados que eran para ā€œmejorar el negocioā€ y las demandas de empleados para ā€œatender problemas socialesā€. Ahora, la frontera entre ambos se estĆ” desdibujando.

Para los líderes progresistas, esta tendencia es una oportunidad para aprovechar las ventajas de los empleados activistas. Las ventajas de este activismo pueden incluir utilizar su rol para identificar nuevos productos, servicios y oportunidades de negocio; sustentar las culturas organizacionales para atraer talento creativo, y apoyar la reputación positiva de la empresa en el mercado. Hacer esto puede incluso elevar la posibilidad de recuperar el estatus, cada vez mÔs raro, de los líderes de empresas como generadores de bien social y, al mismo tiempo, se pueden evitar amenazas tangibles a las finanzas y mejorar la viabilidad del negocio al largo plazo.

Autores originales:

Forrest Briscoe es profesor de administración y becario de investigación de Frank y Mary Jean Smeal en el Smeal College of Business de la Universidad Estatal de Pensilvania.

Abhinav Gupta es un profesor asociado de administración estratégica el la Foster School of Business de la Universidad de Washington.

Traducción del artículo Business Disruption From the Inside Out por Carlos Alejandro Calles Guerra.

Fuente: https://ssires.tec.mx/es/noticia/disrupcion-empresarial-de-adentro-hacia-afuera

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