En 1982 cometimos un tremendo error de marketing. Nuestro software intentó, desde el principio, dar un protagonismo inusual al usuario de sistemas informáticos, con el 90% de código dedicado a la parametrización. Así, el conocimiento que gestionaba el usuario dependía de su propia visión: identificadores, tareas, informes, procesos, reglas, perfiles, honorarios, liquidaciones, facturación, caja, cuentas corrientes, estadísticas, etc. Fue la base de InfoMed Series y sus spin-offs, de relativo impacto en Uruguay y Argentina durante los 80’s y los 90’s.
por Gustavo Tejera
1982
Pero el estilo de gestión propuesto no encajaba con los usuarios que deseaban todo listo para arrancar, sin la resiliencia que implicaba definir un escenario real y, a la vez, a su medida. Era demasiado pronto para distribuir software centrado en el conocimiento incremental, independiente de la programación. Tal filosofía hace que los sistemas resistan más el correr del tiempo, pero demoran un poco más en ser 100% productivos.
El avance tecnológico, plenos de “cajas negras”, arrasó con la necesidad del “pienso” por parte de los usuarios. Los comodities para CRM, ERP, EHR, RIS, HIS y un sinnúmero de acrónimos relacionados con sistemas “listos para usar” se fusionaron con las plantillas gestionadas por la IA. Apenas se sabe “qué sucede detrás del telón” del software, ni siquiera en qué “nubarrones” está corriendo y con qué reglas de seguridad.
Esta falta de transparencia en todo lo que utilizamos en nuestro smartphone, servicio o agente ya no es un paradigma que se debe superar. Ya lo está, omnipresente.
Leyendo la última novela de Dan Brown (“El Último Secreto”) podemos entender algo tan primigenio como futurista, resumido (sin spoilers) en nuestro nivel de conciencia sobre lo que nos sucede en esta experiencia llamada “vida”. Es una novela interesante desde el punto de vista sci-fi, desbordada por los ya clásicos desarrollos verborrágicos sobre la historia (casi real) de los escenarios de los protagonistas.
Uniendo el concepto central de esta novela con el universo tecnológico hay una paradoja controversial: la tecnología no hace a la conciencia real. Pero todo está planteado como si lo pudiera hacer en forma más que suficiente. Si “tomas conciencia” de la nueva funcionalidad de tu dispositivo lograrás sin duda más datos, datos que en su naturaleza poseen los mismos sesgos que los crearon… en un ciclo infinito.
Ahora utilizamos la interoperabilidad en todo lo que hacemos, sin tener conciencia de qué es y cómo funciona. De allí nuestro error de marketing de 1982: “asumimos que la interoperabilidad podía ser entendida naturalmente como estrategia.”
Comprender la interoperabilidad es comprender que todo y todos tienen algún grado de relación y causa-efecto.
Por todo lo anterior muchos nos preguntan qué hacemos, qué vendemos, cómo nos sustentamos…
Resumir nuestro aporte es hablar de interoperabilidad, cuya exposición abierta y transparente es un “debe” de la especie humana. ¿Cómo sabes lo que no sabes si nadie se preocupa por tu escenario específico de vida?
Me causa gracia (por no decir dolor) la falacia de la “inclusión” cuando quienes la promulgan no tienen idea de los costos políticos, económicos y aperturistas que implica.
La ausencia de verdad que produce la falacia de la inclusión real hace que muchas palabras estén ausentes del vocabulario de la mayoría. Y lo que se desconoce, no se puede pensar.
KW Foundation trata de aportar a la eliminación de la brecha causada por la ausencia de palabras y sus relaciones con tu vida.

Le pedimos a Gemini que leyera nuestro sitio web e hiciera un resumen (3/2/2026 – 16:00 – Uy):
Gemini: ¿Puedes resumir el sitio kwfoundation.org?
“La KW Foundation es una organización no gubernamental y “think tank” con sede en Montevideo, Uruguay, fundada en 2003. Su enfoque principal es la creación de un ecosistema digital inclusivo y la democratización del acceso a la tecnología y el conocimiento.
Aquí tienes un resumen de sus puntos clave:
1. Misión y Filosofía
- Inclusión Digital: Su objetivo es cerrar la brecha digital, permitiendo que personas sin conocimientos de programación (especialmente profesionales “senior” o personas 50+) puedan aportar su experiencia al mundo digital.
- Conocimiento como Servicio (KWaaS): Promueven la idea de que el conocimiento debe ser tratado como una unidad reutilizable y computable, facilitando que la Inteligencia Artificial lo utilice de manera ética y sin sesgos.
- Cooperativismo: Consideran que la colaboración multidisciplinaria es esencial para resolver problemas complejos en sectores como la salud, la educación y el comercio.
2. Áreas de Enfoque y Proyectos
- Inteligencia Artificial y Gestión del Conocimiento: Analizan el impacto de la IA generativa y abogan por una “interoperabilidad inteligente” donde el contenido y la lógica de negocio sean más importantes que el software en sí.
- Salud Digital (eHealth): Trabajan con estándares internacionales como SNOMED-CT para la interoperabilidad de datos médicos y han desarrollado herramientas como HealthStudio para la gestión médica.
- Personas Mayores (Silver Economy): Tienen un fuerte enfoque en la inclusión de la “Generación Silver” (60+), promoviendo su participación activa en la sociedad digital y abordando temas como la soledad no deseada.
3. Servicios y Actividades
- Consultoría Tecnológica: Asesoramiento en la adquisición de hardware, instalación de redes y desarrollo rápido de software de gestión integral interoperable con IoT.
- Independencia: La fundación destaca que es independiente, no vende publicidad de terceros ni promociona contenidos pagados.
En resumen, la KW Foundation actúa como un puente entre la tecnología avanzada (como la IA y el Big Data) y el valor humano, enfocándose en que la digitalización sea una herramienta práctica, ética y accesible para todos los sectores de la sociedad.”
Gracias.
Cordiales saludos,
Gustavo Tejera – Director de KW Foundation Uruguay.
