Cuando los valores humanos persiguen propósitos de alto impacto social, la interoperabilidad sintáctica y semántica puede llegar a un potencial exponencial (“unicornios por doquier”).

por Gustavo Tejera

En los últimos 7 meses, KW Foundation ha participado del programa de aceleración “Región Plateada”. Un efecto siempre esperado de estas propuestas es el networking positivo.

El networking puede producir resultados muy distópicos entre sí. Es decir, a veces crea alianzas poderosas, pero en otras es simplemente una oportunidad para robar ideas.

Este artículo recoge mi experiencia personal en Región Plateada y los resultados potenciales rumbo al futuro.

Sin embargo, la experiencia nos ha permitido validar que el propósito (si, eso que nos vuelve íntegros) es mucho más poderoso que la oportunidad.

En una sociedad donde el propósito personal es una zona oscura, aquellos que lo tienen encontrarán oportunidades más sostenibles y realistas.

La actual sociedad “digital” incluyendo a sus “nativos digitales”, tiene muchas observaciones que oponen discursos a datos sobre calidad de vida, y viceversa. Como nunca parecería que “del dicho al hecho hay un gran trecho”. Quienes presentan proyectos “innovadores”, “de alto impacto”, “de interés social”… ni siquiera saben si en pocos meses el escenario real les beneficiará. Frecuentemente venden “aire”, como sucedía con el bluf de las .com en los 90’s y 2000’s. Y especialmente incluyo a los “iluminados” o “líderes de opinión” sobre el rumbo de la “humanidad digital”. El sentido común parece que es aplastado, una vez más, por promesas tecnológicas que prometen “felicidad”.

Un propósito sostenible es, ante todo, una consecuencia de la persistencia más allá del “valle de la muerte” (conocido y mucho en emprendedurismo) y la falta de capital, incluso de la ausencia de un plan financiero que convenza a quienes debe (el plan financiero y el lobby son, en los hechos, más importantes que el impacto social ubicuo de un proyecto).

Hablemos de realidades

  • Un reclutador de RRHH no va incorporar a las empresas fuerza laboral que pueda ser sustituida por Inteligencia Artificial. Quizás sí en el área pública u ONGs, pero no en la privada.
  • Es la primera vez en la historia que los reclutadores de RRHH entrevistan a candidatos de la Generación Plateada mejor capacitados que ellos, mucho más estables, íntegros, independientes, más resilientes y con décadas de vida útil. La falta de ética de tales reclutadores está en rechazar tales candidatos sin dar feedback ni reconocer lo que aprendieron durante las entrevistas.
  • El reconocimiento es un alimento “almático” tan importante como lo es la comida y el aire. Estamos en un período donde solo cuentan la facturación y el consumo como fin en sí mismo.
  • Los jóvenes que saben programar y/o utilizar bien la ciencia de datos tienen la idolatría del mercado, pero esto no les otorga necesariamente un propósito. Por ende la mayoría prefiere estar más cómoda que comprometida, por lo que las oportunidades en su zona de confort suelen ser más importantes.
  • La Generación Plateada no es simplemente una billetera. Está llena de personas con propósitos fuertes y de largo plazo. Por lo tanto, constituyen un desafío que presiona a reclutadores, jurados de proyectos, sociólogos, inversionistas y especialistas de marketing. Por otro lado está el avance de la IA en roles similares. Dicho de otra forma, están en un laberinto y las acciones que llevan a cabo a menudo están plena de sesgos, falta de ética, intereses ocultos y publicidades engañosas.

¿Cómo vamos a generar una comunidad inteligente, independiente y concreta para construir visibilidad, reciprocidad y reconocimiento?

Lo primero es capacitar a las personas que toman decisiones sobre políticas de estado y proyectos de ciudadanos no corporativos. En nuestro caso, debemos capacitar mentores para que luego entiendan lo que proponemos. Y esto es tremendamente injusto. Si un decisor no sabe (o no quiere saber porque no le conviene) sobre el impacto de, por ejemplo, la interoperabilidad, no debería decidir absolutamente nada. No es una aseveración tech exclusivamente. No se puede decidir sobre lo que no se conoce (“Aquellas palabras desconocidas no se pueden pensar”). Es decepcionante la justificación sobre el rechazo de proyectos realmente transformadores, ubicuos e inclusivos.

La civilización que se “come su propia cola” (representada por el Uróboro) solamente tiene una oportunidad sostenible si es capaz de reconocer a los que realmente saben sobre buenas prácticas, sin edadismo. Por lo menos, debería ser posible que estas personas se comuniquen entre sí. A menudo la no aceptación de que “el conocimiento justo debería desplegarse en el momento y lugar justos” es una decisión política.

Mantener aislados a los integrantes de la Generación Plateada está a favor de la “billetera” (oportunidad) y no al hecho de que integrarla es un enorme escenario para nuevos productos y servicios de valor exponencial, escalables y globales (más alineados con el camino del propósito).

Hoy la tecnología no se opone a nada de esto, al contrario, pero ciertos humanos sí.

Titi.social, KWFoundation.org/naturalKM y SilverGeneration.org han decidido que es posible interoperar independientemente de la edad, género, raza, eslabón social, nivel educativo, corriente política y religión.

Esta es una historia de integración que sabemos dónde comienza, pero no donde termina. ¿Te sumas?

Aquí estamos.

Gustavo Tejera – Bioinformático

Fuente: https://kwfoundation.org

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