Somos 40 años más longevos que nuestros parientes simios más cercanos. Pero no para tener más hijos, sino para cuidar a los hijos de otros, según defiende la hipótesis de la abuela.
Somos 40 años más longevos que nuestros parientes simios más cercanos. Pero no para tener más hijos, sino para cuidar a los hijos de otros, según defiende la hipótesis de la abuela.
“Desarrollas una conciencia global instantánea, una orientación hacia las personas, una intensa insatisfacción con el estado del mundo y una compulsión por hacer algo al respecto”.
Las habilidades para resolver problemas están en demanda.
El mundo está cambiando y la tecnología está impulsando ese cambio. Hoy, esa observación es tan convincente como la idea de que el agua corre cuesta abajo.
El progreso en inteligencia artificial ha permitido la creación de tareas que antes se pensaba que solo eran posibles para los humanos, como traducir idiomas, conducir automóviles, jugar juegos de mesa al nivel de campeón mundial y extraer la estructura de las proteínas. Sin embargo, cada una de estas IA ha sido diseñada y entrenada exhaustivamente para una sola tarea y tiene la capacidad de aprender solo lo que se necesita para esa tarea específica.
Los investigadores han estado tratando de construir sinapsis artificiales durante años con la esperanza de acercarse al rendimiento computacional inigualable del cerebro humano. Ahora, un nuevo enfoque ha logrado diseñar unos que son 1.000 veces más pequeños y 10.000 veces más rápidos que sus contrapartes biológicas.
Diseñar una proteína es un poco como hacer un gabinete. El primer paso es construir la columna vertebral que mantiene unida a la proteína. Pero luego viene la parte difícil: averiguar dónde instalar las bisagras en el andamio, es decir, encontrar los mejores “puntos de acceso” para colocar puertas, estantes y otros accesorios que, en última instancia, hacen que el gabinete sea completamente funcional.
La creación de un sistema de gestión del conocimiento para el mercado y la inteligencia competitiva en una gran empresa puede ser un proceso abrumadoramente complejo, especialmente si está tratando de construir el sistema desde cero.
Nigel Stanford es productor y músico de Wellington, Nueva Zelanda. El innovador artista une la música y la ciencia en ingeniosos videos.
Sonido que puedes ver. Máquinas inteligentes que pueden reemplazar a los humanos en la composición de música. En sus videos, el artista Nigel Stanford se asoma al futuro del sonido.
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